Opinión

MORELIA
Repercusiones
Rattus, Rattus
Samuel Maldonado B. Martes 15 de Agosto de 2006
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Norvegícus, son las de los albañales; frugívorus, las de campo; arvicula sapidus, en México las clasificamos como ratas o ratones sin distingo de género, aun cuando estos son más pequeños y muy parecidos a las primeras, que son negras o grises y de diversas especies, pero más grandes y destructoras.

Las norvérgicus suelen habitar en las alcantarillas, en zonas insalubres donde reina la basura, la mugre, el estiércol; son transmisoras de pestes. Es común decir que cuando un barco se está hundiendo son las primeras en abandonarlos; se desarrollan más en sitios putrefactos, en las aguas negras y suelen vivir en la oscuridad, aun cuando con frecuencia las ve uno a la luz del día.

Las ratas o ratones se dedican a robar, aprovechando los descuidos de sus vecinos, las apreturas y los metros o los autobuses pasa sustraer las carteras de los usuarios de estos medios de transporte. Abundan, por lo poco numeroso de las autoridades o por su negligencia o la corrupción en cadena de las mismas, aunado con frecuencia a la decepción de los ciudadanos que no reportamos los sucesos que nos han afectado arbitrariamente. También proliferan porque las leyes tienen lagunas, no son específicas o son muy ambiguas. No tenemos duda alguna, que con más frecuencia de la que pensamos, desde la cabeza de la Suprema Corte de Justicia se opera favorablemente para favorecer a ratas y ratones.

Se les encuentra también, con mucha frecuencia, en los edificios públicos o abandonados. Cuando roban poco les llamamos ratones y cuando es pública y mucha su desvergüenza, despectivamente les llamamos ratas. Es común que en el silencio y protegidos por la oscuridad de la noche cometan sus trapacerías, pero ahora, con el uso de la telemática, de la informática o de la cibernética, principalmente en épocas de elecciones, actúan pre y postelectoralmente en forma descarada.

Estos mamíferos roedores, que a veces tienen la cola muy larga (es decir, tienen mucha cola que les pisen), peluda, son transmisores de una peste de la que los mexicanos estamos hartos, pues no se someten a la autoridad y ésta no hace nada para impedir que continúen los robos, sobre todo de votos.

Las ratas han sustraído compañías enteras de aviación y hasta telefónicas, pasando por los bancos y las carreteras o los ingenios azucareros. Durante muchos años han saqueado a la nación y disfrutado, desde la propia Presidencia de la República, de sus saqueos y trapacerías. Se han visto permanentemente protegidos mientras que los ciudadanos pagamos las consecuencias.

El daño o molestia que le ocasionan, ratas y ratones, a todo México, provoca a veces reacciones diferentes. Por ejemplo, en 1988, la respuesta ciudadana fue la búsqueda de la organización social que terminó con la conformación del Partido de la Revolución Democrática, con la intención de hacerle frente a todas las atrocidades ratoniles comandadas por un ratón de orejas muy grandes. Después de 18 años, ahora, se da una respuesta de resistencia civil, pacífica, que efectivamente provoca daños inclusive y principalmente para los que tomaron la determinación de hacer campamentos de protesta en toda la República Mexicana.

Los jefes de los ratones, las ratas grandes, se fijan en estos daños que ni remotamente se comparan con sus grandes hurtos y ponen el grito en el cielo, se dan golpes de pecho y publicitan internacionalmente los daños económicos que reciben.

Se fijan mucho en el daño y o molestia que ocasionan los plantonistas, que son los que han sufrido el engaño y el robo una y otra vez.

Los mamíferos a los que nos referimos han gozado del poder sustraído al pueblo en 1988, lo han saboreado y por las satisfacciones y hurtos obtenidos no lo quieren soltar, pues el poder por antonomasia no se cede, se conquista y eso es lo que millones de mexicanos en toda la República, con sus plantones que disgustan, están buscando conquistarlo pacíficamente.

Que no se equivoquen pues, las ratas y ratones y quienes los protegen. Que entiendan los magistrados del Tribunal Electoral Federal que de no aplicarse, para las ratas y ratones hay desde trampas con queso, hasta venenos que pueden acabar, como en los principios del siglo pasado, con un régimen que internacionalmente publicitaba que en todo México reinaba la paz.