Opinión

MORELIA
Fidel
Los rumores sobre la muerte de Fidel Castro provocarán una andanada de comentarios tanto de amigos como de adversarios
Juan Pérez Medina Jueves 17 de Agosto de 2006
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Primera parte
En Cuba se supo de la gravedad de Fidel cuando éste dio a conocer la proclama en donde delegaba los poderes que el pueblo cubano le ha confe
rido y dejó entrever que podría ser la llegada del fin de una era de dimensiones históricas para la resistencia y liberación de Nuestra América. En Miami, los proyanquis salieron a las calles a festejar su muerte anticipada y se alistaron para regresar a tomar posesión de los bienes que hoy son del pueblo y que desde su huída de la isla reclaman como propios. El gobierno de Bush, anunció un apoyo económico de 80 millones de dólares para iniciar su recuperación y reconvertir a la economía cubana al libre mercado. En todo soslayaron al pueblo cubano y a su vanguardia: el Partido Comunista de Cuba. Es verdad que Fidel tarde o temprano faltará físicamente, pero eso no implica que el pueblo de Cuba quiera regresar a manos de quienes lo prostituyeron, lo explotaron y le negaron los beneficios sociales de que ahora gozan. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mencionó en su justa dimensión la situación en que se encuentra Estados Unidos con respecto a la ausencia física de Fidel: «Están en una situación inédita frente a Cuba, porque tras haber previsto una transición en la isla, el gobernante cubano, Fidel Castro, «está pero no está». «Los gringos se han preparado (...) durante muchos años para enfrentar la situación de Cuba con Fidel y se prepararon también para una Cuba sin Fidel. Ahora se les ha presentado una situación inédita: Fidel está, pero no está. No saben qué hacer».
El significado de lo que hoy es Cuba, es imposible entenderlo sin Fidel, líder y guía indiscutible de los pueblos del mundo. Pero el propio Fidel es imposible sin la estirpe de su génesis. No se puede entender como ha sido posible crear a un hombre como él sin conocer la historia del pueblo cubano, de su indoblegable e indómito espíritu. Sin la guía de Martí y del Che, sin su vanguardia popular el PPC, Fidel no sería posible. No sería posible sin el Marxismo, sin Lenin, sin Rosa Luxemburgo, sin Mariategui. Sin la fortaleza del pueblo.
Fidel es un hombre extraordinario. El hombre más importante de la última mitad del siglo XX y hasta nuestros días. La mención de su posible muerte concitó los comentarios de todas las latitudes, tanto de sus amigos como de sus adversarios. Nunca se ha hablado tanto de un hombre en vida como se ha hablado de él.
Para muchos, y yo me cuento entre ellos, Fidel es un personaje extraordinario; de él Gabriel García Márquez escribió de «su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia». Mario Benedetti, escritor uruguayo de extraordinaria trayectoria, se refirió así de Fidel: «Debo consignar que estuve varias veces con él y pude apreciar la sencillez de sus planteos, un inesperado y excelente nivel cultural, la franqueza de que hacía gala ante nuestras objeciones y su infranqueable voluntad de defender y mejorar el nivel de su pueblo. Fidel es el único gran personaje del pasado cercano que aún sobrevive.»
Pese a los atentados contra su vida; al terrorismo organizado y financiado por el gobierno norteamericano; a los sabotajes y al criminal bloqueo económico Cuba garantiza a sus ciudadanos niveles de atención médica, educación, salud y seguridad social incomparablemente superiores a los de los gobiernos «democráticos» de América Latina y tan bueno o mejores que los de los países más desarrollados. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar lo que podría haber logrado Cuba de no ser por la permanente hostilidad y agresión del imperio. Contrario a lo que ha venido haciendo el gobierno estadounidense promotor de la violencia que desprecia del derecho internacional y ocupa territorios; el pueblo cubano, se ha dedicado a brindar solidaridad a los pueblos pobres o en desgracia con miles de médicos, maestros, científicos y técnicos, como ocurre con Bangladesh o Indonesia después del gran maremoto; con Honduras, Venezuela, El Salvador y Bolivia en donde se apoya con médicos y maestros para la alfabetización. Miles de jóvenes de distintos países del tercer mundo estudian en Cuba de manera gratuita para ayudar a combatir las epidemias y enfermedades de la pobreza. Aun en los momentos más duros del periodo especial, el pueblo cubano mantuvo de manera generosa su solidaridad.
Frei Betto comentó para referirse a Fidel que su obra ha hecho que Cuba sea «el único país de América Latina que ha logrado generalizar la justicia social. Toda la población de once millones de habitantes goza de los derechos de acceso gratuito a la salud y a la educación, lo que mereció elogios del Papa Juan Pablo Segundo en su viaje a la isla en 1998».
«En el trayecto desde el aeropuerto de La Habana al centro de la ciudad hay una pancarta con el retrato de una niña sonriendo y la frase: ‘Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno de ellos es cubano’. ¿Algún otro país del continente podría exhibir semejante anuncio a la mera puerta de entrada?».
Fidel es la personificación de este logro extraordinario. Es el Espartaco triunfante, que derrotó a la Roma americana; el Quijote indoblegable que sintetiza la clarividencia de Martí y el heroísmo del Che. El presidente de Bolivia Evo Morales mencionó en una entrevista que lo que más destaca de Fidel es su solidaridad, reconociendo en él al «mejor médico del mundo, por cómo se moviliza por la salud, pero también es el mejor pedagogo, por cómo fomenta la educación y la lectura. Hoy hay en Bolivia más de mil médicos cubanos y están cooperando con el plan de alfabetización Yo sí Puedo para erradicar el analfabetismo».