Opinión

MORELIA
Repercusiones
El filibusterismo
Sería sano para México que los votos de los pasados comicios vuelvan a ser contados al cien por ciento
Samuel Maldonado B. Martes 22 de Agosto de 2006
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El filibusterismo impera y opera en México desde la Presidencia de la República. Se observa en las constantes y permanentes acciones de los filibusteros oficiales, en sus tácticas de obstrucción parlamentaria; en el pirataje, en el saqueo de la nación, en el robo en campo abierto. Ha permeado en todo el país la conducta poco ética de la familia presidencial y ésta descompone a la sociedad en lo general y corrompe otros poderes. Los mexicanos ya no creemos en nuestras autoridades y cada vez perdemos capacidad de asombro ante tanta estulticia política.

El último video transmitido por algunas televisoras y muchos medios periodísticos refleja sólo parte de la descomposición nacional. Eso es lo que vemos en las declaraciones de Carlos Ahumada, en las que informa de lo que ya sabíamos por voz propia de Andrés Manuel López Obrador: del involucramiento de importantes personalidades pertenecientes a las altas esferas oficiales en acciones conjuntas para disminuir la popularidad y aceptación del ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, en ese entonces (dos años atrás) puntero en la candidatura a la Presidencia de México.

A través de este video, la opinión pública certifica el elevado interés puesto por el poder económico y político para lograr disminuir la aceptación popular y evitar, a como diera lugar, ¡a como dé lugar! el triunfo electoral de la coalición «Por el bien de todos». Refleja, asimismo, el grado de corrupción y cinismo de personajes como el ex secretario de Gobernación, quien niega conocer (lo que es más grave aún) lo que sucedía atrás del telón y enfrente de él. Deja además al descubierto la actitud desvergonzada e impúdica de un personero de Carlos Salinas, el todavía senador Diego Fernández de Cevallos. ¡Sí, el mismo autor prácticamente de la quema de las boletas electorales que daban fe del megafraude electoral de 1988!

Con el video, en el que se desprende el importante pero triste rol que el procurador general de Justicia jugó, nos hace ver con claridad que la decisión final del gobierno de la desvalorizada (moralmente) coalición PRI/PAN, será la de imponernos, otra vez, otro presidente salido, no de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos, sino del interés del poder económico nacional y trasnacional.

Sabemos desde hace años que tanto Carlos Salinas de Gortari y de Diego Fernández de Cevallos sobresalen por sus acciones de corrupción y de asociación maléfica, pues asesinatos como el cometido en contra de Luis Donaldo Colosio no pueden perpetrase sin el consentimiento de las altas autoridades de una nación. Por eso no extrañan todos los favores otorgados, como el de Punta Diamante, al muy parecido al Maximiliano de Querétaro. Ambos personajes, malévolos y dinámicos, andan juntos, ¡tengamos cuidado de ellos!

El video de referencia certifica que efectivamente Andrés Manuel López Obrador tenía razón cuando denunciaba el complot que fraguaban para sacarlo de la contienda. Por eso no dudamos de la serie de anomalías denunciadas en las pasadas elecciones del 2 de julio y exhibidas en parte en la revisión de sólo diez por ciento de casillas; por eso seguimos exigiendo que para evitar toda duda sobre el ganador de la contienda presidencial, se cuente voto por voto y casilla por casilla.

Los mexicanos no somos inocentes y sabemos bien que las leyes deben aplicarse, pero entendemos que políticamente éstas, como se han aplicado en los últimos sexenios, ha sido para beneficio exclusivo de los intereses de los filibusteros, de aquellos que nos han saqueado y excepcionalmente, para hacer justicia.

Por todo lo que ha sucedido dudamos de los personeros de la Suprema Corte de Justicia y por salud pública, una vez más, decimos y creemos que es prudente, conveniente, sano para México, que se vaya más despacio para poder avanzar rápidamente y que aun cuando sea lento, se cuente el cien por ciento de los votos depositados en los 300 distritos federales.