Opinión

MORELIA
¡Vamos a la Convención Nacional Democrática!
El presidente del dinero, representante genuino de los grandes emporios financieros y económicos de dentro y fuera del país, se dispone a gobernar para ellos a como dé lugar
Juan Pérez Medina Jueves 7 de Septiembre de 2006
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El día 5 de septiembre habrá de recordarse por millones de mexicanos como la fecha en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
(TEPJF) no tuvo la estatura suficiente para desmontar el atraco electoral de que hemos sido objeto los mexicanos. En esa fecha convalidó los resultados amañados que le dieron el triunfo a Fecal y echó por tierra una oportunidad de oro para cambiar verdaderamente y para bien el rumbo del país. No hubo sorpresas e igual que en 1988 se consumó la barbarie y se terminó de asestar un duro golpe a la esperanza de los pobres.
El presidente del dinero, representante genuino de los grandes emporios financieros y económicos de dentro y fuera del país, se dispone a gobernar para ellos a como dé lugar. Si es necesario habrá «mano firme», ha dicho infinidad de veces.
Ya puede pensar en dormir tranquila la señora de Fox y sus hijitos que se hicieron millonarios en este sexenio, pueden igual pensar los parientes de la familia Zavala, a la cual pertenece la señora esposa de Fecal. Hildebrando, el cuñado incómodo no será tocado por la justicia y, por el contrario, seguirá siendo por lo menos por seis años más el proveedor predilecto del gobierno en turno.
Roberto Hernández, el ex banquero que en este sexenio ganó en un solo día diez millones de dólares por la venta de Banamex a Citygroup, sin pagar por ello un solo peso de contribución, puede pensar que estará ya fuera de todo riesgo de ser investigado, al igual que el resto de los banqueros que han saqueado al país con el enorme robo que es el Fobaproa-IPAB. Pueden pensar y hasta estar riendo a carcajadas ante la posibilidad de continuar ganando sumas verdaderamente millonarias con sus negocios financieros altamente leoninos.
Ya pueden pensar en cantar victoria el exitoso Emilio Azcárraga Jean, dueño del corporativo Televisa y Salinas Pliego, dueño del emporio de TV Azteca, su Ley de Radio y Televisión no será tocada por el presidente y, por el contrario, con la composición en el Congreso, piensan que tienen garantizado el dominio pleno de los medios de comunicación.
Los inversionistas extranjeros, estadounidenses, españoles, franceses, canadienses y chinos están de plácemes, pues piensan que la posibilidad de privatizar la industria eléctrica se mantiene y está más cerca que nunca.
Los empresarios se frotan las manos ante la posibilidad de que al fin se puedan realizar las reformas estructurales que les permitan flexibilizar el mercado laboral, desterrar a los verdaderos sindicatos y limitar a casi nada los derechos conquistados por los trabajadores; y de modificar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para cargarlo a la población mediante el pago de éste en medicinas y alimentos a fin de conservar la evasión fiscal y de hacer, como ha venido ocurriendo cada año, que el gobierno les regrese los impuestos que pagaron.
Se lamen los bigotes pensando en el negocio que significa el administrar las pensiones de los trabajadores, ante la gran posibilidad que tienen con otros seis años para realizar las reformas al sistema pensionario federal y de los estados. Sabemos ya de las grandes sumas millonarias de dinero que han obtenido las Afores con el manejo de cuentas de los trabajadores que actualmente cotizan al Seguro Social.
Saben las empresas beneficiarias del programa Enciclopedia de la SEP, que por otros seis años continuarán usufructuando miles de millones de pesos por la compra de nuevos equipos y el mantenimiento de ellos en las escuelas, sin que ninguna institución pública como el Politécnico por ejemplo, se haga cargo de un programa que podría ser efectivamente beneficiario del sector público. ¡Qué paraíso!
Por otro lado, deberían estar preocupados los trabajadores del campo y la ciudad ante la inminente confirmación de un sexenio en donde lo privado estará por encima del bien público y los derechos sociales pasarán a rango de servicios para convertirse paulatinamente en mercancías. Debieran estar preocupados ante la imposibilidad de que el empleo bien remunerado llegue y se mantenga la seguridad en el trabajo. Preocupados deben estar los estudiantes y trabajadores de las instituciones de educación pública, pues los recortes al presupuesto educativo continuarán y se seguirá obligándolas a certificar su «calidad», restringiendo aún más el ingreso y obligando a cientos de miles de jóvenes a abandonar la intención de ingresar a una escuela o, si le es posible, a pagarse una privada.
El mercado laboral para estos jóvenes seguirá estrechándose, pues serán los egresados de las universidades privadas, con relación directa o indirecta con los grandes corporativos, los que tendrán el privilegio de ser tomados en cuenta a la hora de definir la contratación.
Los mexicanos y sus familias debieran estar muy preocupados, pues sin alternativa posible, no habrá más opción que emigrar o, mejor dicho, que intentar emigrar a los Estados Unidos, con el riesgo cada vez mayor de perder la vida en el intento.
Todos deberíamos estar preocupados. El país ha quedado al descubierto de muchos mexicanos que han podido interpretar la realidad desde la óptica electoral. Han visto la crispación y el odio a los más pobres de parte de la derecha. Se han dado cuenta de que el país no está diferenciado por la gracia divina, sino por la desigualdad que motiva el sistema y que detenta una clase exclusivísima.
Millones estamos ya preocupados y ocupados en resolver el actual dilema. No se trata de congraciarse con esta injusta desigualdad, sino de ir contra ella. A ello se refiere la Convención Nacional Democrática (CND) que ha convocado la coalición «Por el bien de todos», que encabeza Andrés Manuel López Obrador, presidente del México despreciado y excluido.
Se trata de discutir y analizar la organización que necesitamos para desmontar este sistema promotor de la desigualdad y el odio. De armar un plan político para ensanchar la resistencia y con ella construir la ofensiva social que haga caer los pilares dantescos del neoliberalismo y refundar la República de los mexicanos, como la soñó Morelos, como la soñó Juárez, como la soñaron Lázaro Cárdenas y Francisco J. Múgica y la han soñado a través del tiempo millones de buenos mexicanos.
Se trata de construir propuestas para la resistencia y ponernos de acuerdo en ellas, propuestas para la acción política y desarrollarlas sin cortapisas o simulaciones.
Se trata de ponernos de acuerdo en lo más básico para caminar juntos a través de la utopía permanente y presente ahora y más que nunca entre nosotros. El sueño nuestro sólo nosotros podemos hacerlo realidad y nadie más, porque es nuestro sueño.
Nada nos lo puede impedir. Nos asiste la razón, nuestra razón y nos obliga la necesidad, la dignidad y el decoro. La razón y la ley misma están de nuestro lado. Quienes no lo están son las élites de privilegio que han tenido secuestrado a este país desde hace muchos años, usufructuando los bienes y el trabajo de todos para su mezquino provecho.
AMLO ha decidido caminar por el camino del decoro, como lo hizo Juárez, como lo hizo Martí. Decisión importante ante el usurpador, determinación histórica que tendrá que ser ratificada en los próximos días. Aún no es lo que estos grandes hombres fueron y son para nuestro tiempo, pero vamos a caminar con él y entonces sabremos si el barro de que está hecho es igual a aquel que hizo posible hombres como los que he mencionado. Oaxaca no está lejos de Tabasco. La cultura olmeca se diseminó por esos lugares y hermanó a esos pueblos. De Oaxaca es Juárez, de Oaxaca es Ricardo Flores Magón, de Oaxaca es la última osadía.
Vamos a la CND este 16 de septiembre en la Ciudad de México, construyamos la organización popular que necesitamos para avanzar en la lucha de clases y desterrar la desigualdad de nuestro pueblo. «Por el bien de todos».
Los magnates y su pequeño presidente pueden pensar que les va a ir muy bien, pero nosotros pensamos otra cosa. Al tiempo.