Opinión

MORELIA
Vivilladas
¡La Independencia de México!
Una generación de gobiernos entreguistas ha vendido la Independencia de México para ofertar sus productos
Gilberto Vivanco González Viernes 15 de Septiembre de 2006
A- A A+

Los mexicanos debemos estar orgullosos de festejar un aniversario más de la Independencia nacional, debemos estar orgullosos de la sangre que de-
rramaron nuestros héroes para alcanzar finalmente la soberanía del reino español, congratulémonos por eso, pero... habrá que ponernos tristes porque si Morelos, Hidalgo, La Corregidora e Ignacio Allende resucitaran, de seguro daban de nuevo el azotón. Ellos pelearon por quitarnos el yugo del imperio, pero una generación de entreguistas desde hace tres décadas, en aras de la globalización, no venden a su abuelita porque nadie se las compra... con perdón de las abuelitas.
Miren ustedes, mis patriotas lectores, casi todo el manejo de los billetes que circulan en el territorio del cuerno de la abundancia pasa a través de las instituciones financieras más importantes del mundo. Banamex, Bancomer, Serfin, HSBC y anexas que los acompañan pertenecen a emporios extranjeros; sólo Banorte y Banco Azteca son paisanos; por cierto esta última casa que pertenece al dueño de la televisora del mismo nombre, al igual que Electra, no tiene empacho en propiciar casi un asalto a mano armada a cada uno de sus clientes; es más voraz que los hambrientos tiburones.
¿Qué decir de las empresas vinícolas? Los chupirules tienen etiqueta española, inglesa, norteamericana, polaca, rusa, cubana y jamaiquina; bueno, hasta los tequilas de mayor renombre que son orgullo nacional pertenecen al país sólo de nombre, porque el Cazadores, Sauza, Cuervo, Don Julio, Herradura y Jimador ya son propiedad de empresarios extraños.
El tequila ha tenido tanto éxito por el mundo, sobre todo preparado en margaritas, que se ha convertido en la bebida selecta en miles de bares y centros nocturnos, tanto que las transnacionales ni tardas ni perezosas soltaron los millones de dólares y ahora las suculentas ganancias por la venta del etílico del maguey azul van a parar a los bolsillos de inversionistas extranjeros.
Como es difícil que los brandys, tequilas y vodkas se tomen solitos, habrá que adquirir la Coca Cola, la Pepsi, la Fresca, el Trisoda y sin faltar las botanas Sabritas o Barcel que pertenecen a poderosas cadenas forasteras. Unas que otras gaseosas son de industrias locales pero por desgracia son las menos seleccionadas. Si a esto agregamos que somos el país que más consume estas bebidas, nos daremos idea sobre el porqué coexistimos como favoritos de las refresqueras de gringolandia.
Ahora, si damos un vistazo a las cómodas y espaciosas tiendas de autoservicio, nos quedaremos impresionados. Los establecimientos que jalan más clientela como Wal Mart, Aurrerá, Sams, Gigante y Costco corresponden a sociedades cuyos accionistas de primer nivel tienen de mexicanos lo que Vivilladas de escandinavo; incluso los primeros tres mencionados son de la misma organización que aparte de ser cabeza en denuncias por su política antiemigrante en Estados Unidos y en Europa, es la cadena de supermercados con más ventas en el mundo.
El asunto no termina ahí, tanto chisme ha hecho Fox, y ahora Filipillo, con eso del apoyo a la creación de changarros, que parecieran que están ciegos o tuertos, no ven cómo se inunda el mercado de pequeñas tiendas Oxxo, propiedad de Coca Cola Company. Si no lo cree sólo eche un vistazo en la ciudad de Morelia y verá que en cualquier colonia, en cualquier libramiento, dichos «minisúpers» forman parte del paisaje usual de la capital michoacana.
De los productos que más se consumen, pese a la advertencia «Fumar es causa de cáncer y enfisema pulmonar», es el cigarro. Marlboro en todas sus presentaciones, Raleigh y Camel son los preferidos; entre éstos, según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor, absorben el 70 por ciento del mercado interno y desde luego son de tabacaleras foráneas. Atrás quedaron los tiempos en que los favoritos eran Delicados, Faros, Del Prado o hasta Luchadores. De plano sólo faltaba que productos extranjeros tuvieran preferencia inclusive hasta para mandarnos al hospital.
Ni qué decir de los televisores, estéreos, lavadoras, estufas, licuadoras y refrigeradores (para enfriar las chelas que por fortuna las predilectas todavía son de capital mexicano), en todo esto las marcas Sony, Samsung, Panasonic, Philips, Acros, Whirlpool parten el queso; al igual que las poderosas marcas automotrices donde el propio Vaticano en varias de ellas tiene fuertes inversiones; ha de ser dinero sagrado.
Mejor aquí le paramos para no ser aguafiestas, de lo contrario nos puede agarrar la nostalgia por lo auténtico y será difícil de encontrar, porque hasta en los sombreros, los rebozos y los buscapiés de pólvora tenemos mano extranjera, concretamente de los chinos que los vemos hasta en la sopa... y no precisamente Maruchán.
Colofón
Para concluir, cabe señalar que en un mundo globalizado donde la mentada tecnología y los medios de comunicación han acortado distancias, no se puede vivir aislados ni encerrados en la concha; pensamos que es bueno que exista la inversión, que deben darse las mejores condiciones para ello, pero consideramos injusto que se confieran todas las posibilidades a capitales foráneos y que sean injustos por pagar salarios de hambre cuando obtienen jugosas ganancias, que tengan el descaro, apoyados en gobiernos que no hacen nada al respecto, de escatimar el reparto de utilidades y de presionar a los empleados a firmar contratos de un mes con su respectiva renuncia. No es equitativo ni humano cuando más de la mitad de la gente sobrevive con menos de dos salarios mínimos.
Para acabarla de amolar el presidente electo, Felipe Calderón (a quienes los empresarios presionan para que concluya las reformas laborales propuestas por Fox), en todo momento ha ofertado los energéticos y la luz de lo poco que resta del país en poder de mexicanos. Además tiene la mira puesta, con todo y que lo niegue, en los sectores salud y educación.
El panorama pinta negro para la gran mayoría de la población, tan negro como estará el firmamento esta noche del Grito, donde por cierto habrá para escoger. Usted, ¿con cuál se irá? ¿Con el gallo giro de Vicente o con el gallo no tan feliz y colorado de López Obrador? Sea cualquiera la decisión que tome, México terminará antes de que cante otro gallo, por estar totalmente en manos extranjeras. Por último, esperamos que todos estén listos para gritar a todo pulmón: ¡Viva la Independencia nacional! ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! Y ¡vivan los políticos entreguistas... que nos apartan de ella!