Opinión

MORELIA
Repercusiones
¿Jaque mate?
En el futuro inmediato no se vislumbra un choque de trenes, pero sí un probable descarrilamiento de Felipe Calderón o López Obrador
Samuel Maldonado B. Martes 19 de Septiembre de 2006
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Indicábamos la semana pasada que como producto de la Convención Nacional Democrática nacería el segundo presidente de la República después del electo el 2 de
julio anterior y, desde luego, no era de «magos» hacer la predicción anterior pues la situación política nacional prevaleciente así lo apuntaba. Finalmente la naturaleza propia del conflicto electoral hizo que la madeja se enredara y ahora, con dos presidentes de la República, el trabajo será buscar desenredarla.
Es inútil ¡ya! el análisis del cómo o del porqué se enredó el hilo y los «si hubiéramos hecho esto o lo otro», pues ya no tiene ningún sentido. Ciertamente hubo la posibilidad de corregir los desbarajustes propiciados por un incompetente presidente a través de una medida, si no legal, sí política, por lo que en los tiempos por venir, les corresponderá a los estudiosos de la historia el hacer el análisis de lo que pudo haber sido y no lo fue.
Tampoco es de adivinos el predecir que de llegar Felipe Calderón a tomar protesta como primer magistrado de la nación le puede pasar lo que en su tiempo le sucedió a Eduardo Villaseñor (+) en Michoacán. Por lo que hemos visto hasta este momento, Felipe andará a «salto de mata» en forma constante y cualquier error de cálculo que tenga será suficiente para que le hagan un jaque mate.
Desde mi perspectiva, el estado de cosas que vivimos se asemeja a un juego de ajedrez, donde la estrategia e inteligencia será primordial para terminar con el contrario. Calderón tempranamente y ya con mucha parte del poder del Estado mexicano, será él el que tome las determinaciones del cómo mover peones, alfiles, caballos o reina y por los antecedentes del juego, tendrá también, al final de cuentas que pagar tributos, deudas y compromisos; seguramente uno de sus principales aliados, que le ayudó ilegalmente en una contienda que no fue equitativa, continuará siéndolo el sector empresarial que ejercerá todo su poder no para defender a Calderón pero sí para salvaguardar su propio imperio económico y obligarlo a seguir ciertas jugadas. Hasta ahora y por su carácter oficialista, el presidente del 2 de julio no ha podido mostrar sus propias ideas o su estrategia y si ésta no le es adecuada le puede significar el sacrificar a su reina y terminar sacrificado él mismo.
Por su parte, el peligroso adversario, como lo llamaba Fox en su propaganda política, ha mostrado mayor sagacidad, inteligencia e iniciativa, que le ha brindado ventaja considerable. Con esas características, ha mostrado también su carácter de líder y su poder para reunir a millones como lo ha hecho en los últimos 50 días. El líder, ahora del Frente Amplio Progresista, con la anuncia de su presidencia itinerante, como Juárez, valga la comparación, lo hizo en su momento, advierte de su objetivo final: la construcción de una nueva República.
No todo ha sido hojuelas para El Peje y tal vez su principal problema haya sido la soberbia mostrada hasta ahora, que lo ha debilitado pero no vencido. Sin duda alguna, su gran aliado lo es el pueblo o, para decirlo específicamente, las masas populares que se sienten expresadas con las palabras y dichos de Andrés Manuel.
No veo, después de muchas reflexiones y por la experiencia observada de lo que se ha vivido en Uruguay, en Chile, en Venezuela o en Bolivia y en otros lugares, que México vaya a desembocar en un «choque de trenes». Es importante señalar que después de 50 días de resistencia, tanto en el plantón del Zócalo como en el Paseo de la Reforma, nunca hubo una acción de violencia no obstante la exhibición del poder bélico por parte del gobierno foxista, por lo que finalmente estoy cierto que ni Andrés Manuel ni Felipe vislumbran un choque de trenes y, tal vez sí, un probable descarrilamiento de alguno de los dos, que puede darse como producto de la imposibilidad de gobernar por parte de Felipe debido a los trabajos que realice el Frente Amplio Progresista, o bien, por cualquier error estratégico del Peje.
En fin, el devenir histórico nos ha anunciado que han sido las masas, a veces organizadas o no, las que cambian la ruta de una nación. ¡Esperemos!