Opinión

MORELIA
VIVILLADAS
Transporte público… de cabeza
Las acusaciones de que en el seno de la Cocotra se entregan permisos es cierto, pero igual de cierto es que aquellos que condenan a los corsarios son y han sido… quienes los han engendrado
Gilberto Vivanco González Viernes 29 de Septiembre de 2006
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Morelia se ha convertido, después de la Ciudad de México por supuesto, en la capital del caos, no sólo por el aspecto desagradable
que ofrecen otras zonas fuera del Centro Histórico, ni por los tremendos sustos de frecuentes actos de violencia que rebasan con mucho la película de El padrino; ahora el pan de cada día es repartido por señores que tienen que ver con el transporte público, ya sean los concesionarios, líderes, choferes o incluso autoridades de distintos niveles y rangos, todos ellos tienen vela en el entierro.
Quienes vivimos en la ciudad de los ates o quienes vienen a pasear o a trabajar, tuvimos el miércoles otro día más de anarquía, pues transportistas afiliados a la Comisión Reguladora del Transporte, que lidera José Trinidad Martínez Pasalagua, estrangularon el centro de la ciudad y gracias a ello la neurosis que se vive por el ritmo tan agitado de los tiempos actuales estuvo a punto de… ¡Convertirse en locura!
No importa cuántos vehículos ni cuántos cristianos impidieron la circulación provocando un verdadero desmother, de cualquier forma le dieron en la torre a miles de personas con dichas acciones; las empresas, los comercios, las escuelas, las guarderías, las oficinas y hasta los bares, no tuvieron una jornada normal; el individuo que no llegó tarde de plano no llegó. Si los prestadores de servicio público querían que el gobierno pusiera atención a sus broncas, ya lo consiguieron y si querían que no nos olvidáramos de ellos ni de sus parientes también lo lograron: coleccionaron bastantes recordatorios familiares.
Lo sucedido en ese día de auténtico galimatías, tiene que ver con un conjunto de irresponsabilidades y corruptelas, tiene que ver con posicionamientos para fortalecer cotos de poder; el grupo que encabeza Pasalagua se queja de otorgamiento indiscriminado e ilegal de concesiones, ocurrido, según ellos, sobre todo en el periodo de Lázaro como gobernador; el líder que también dirige la CNOP de filiación priísta grita a los cuatro vientos y patalea cual chiquillo sin chupón porque se ha incrementado el pirataje en dicho sector. ¡Vaya, vaya, vaya!
Miren lo que son las cosas, este señor que tiene en su haber, directa o indirectamente, decenas de permisos de taxis, de combis, y hasta de urbanos, se queja de la piratería y saturación de unidades, cuando junto con otros vividores como Corona Salto, entre varios más, han encontrado en el transporte su minita de oro, aprovechándose de la necesidad de los verdaderos trabajadores del volante, quienes entregan cuentas a sus patrones y por supuesto las respectivas cuotas a esos dráculas posesionados como líderes.
No podemos entender cómo José Trinidad se queja de los piratas cuando él mismo lo fomenta, de hecho su organización creció; metía taxis, combis o urbanos irregulares invadiendo rutas, después bajo presión los regulaba, repartía algunas a sus allegados y una que otra se la dejaba para él, esto sucedió en periodos de gobernadores priístas y sigue sucediendo ahora con el PRD.
En el platón que hicieron en el centro, comprobamos con estos ojos que se han de comer los gusanos, que apoyando la lucha contra el supuesto pirataje se encontraban decenas de autos de alquiler denominados Taxi Tour, de blanco y verde, la gran mayoría con placas de circulación particular, en pocas palabras eran más piratas que el propio Morgan o Barba Roja; y por ahí se dice que Taxi Tsunami es otra de sus creaciones, luego entonces cómo entender que el más grande hacedor de piratas se queje de lo mismo. Ayer fue Pasalagua, mañana será Corona Salto, que tiene mañas parecidas.
La existencia de aprovechados transporte público es un problema bastante serio, pero que autoridades de gobierno, como el propio Porfirio Barbosa, que encabeza la Comisión Coordinadora, promuevan la anarquía es mucho peor. Hemos tenido información que por medio de Barbosa, o de sus colaboradores, efectivamente se han entregado concesiones a cuates o se las han apropiado. Las acusaciones de que en el seno de la Cocotra se entregan permisos es cierto, pero igual de cierto es que aquellos que condenan a los corsarios son y han sido… quienes los han engendrado.
La solución… no es fácil
Parte del problema del transporte chocolate no sólo corresponde a quienes sacan jugo de la situación. La inseguridad económica en que viven miles de ciudadanos y la falta de oportunidades para lograr la certeza laboral es un lamentable caldo de cultivo para estos menesteres. Si cada vez hay menos empleos crecen en potencia quienes ven en el transporte público una opción factible para solucionar, al menos paliativamente, algunas de sus necesidades más apremiantes.
Sería excelente que los choferes, que día a día se parten el alma y los riñones trabajando, tuvieran su permiso oficial, por supuesto que sólo tuvieran uno, pero esto es una quimera, la gente que se dice líder o que tiene suficiente dinero, con la mano en la cintura se agandalla los permisos, se sabe que compran los de taxi hasta en 60 mil pesos, cuando cuestan en «la tienda» oficial seis mil o siete mil, los de combis o servicio urbano se consiguen en la «reventa» en costos inaccesibles. Para acabar pronto. No sólo existe el abuso y el pirataje… los coyotes están a su máxima potencia… y eso que no siempre existe luna llena.
Si de golpe y porrazo se quisiera arreglar la situación, sería complicado; la verdad mucha gente, aunque sea de piloto, satisface parte de sus necesidades; lo que tiene que hacerse es un verdadero estudio de impacto, de factibilidad y socioeconómico, donde participen todas las partes y que de manera personal se entreguen cada una de las concesiones, que se entreguen a quienes se han dedicado a estar postrados en un volante.

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Si se tiene la propuesta de quitar de la circulación a un 30 por ciento de los piratas, que la hagan efectiva, pero habrá que ensayar con detenimiento una estrategia que permita beneficiar a quienes tienen años de servicio y que por la corrupción existente o por falta de recursos no han podido adjudicarse un permiso, cuestión que los orilla a proporcionar cuotas o a reírle la gracia a los líderes que no tienen empacho en tomarlos como carne de cañón. Por otra parte, es urgente que personal del gobierno del estado haga una auditoria a la Cocotra por si existiera algo podrido desterrarlo de inmediato. Aunque la pregunta sería ¿Quién vigilará a quien audite a la Cocotra?
Lo planteado anteriormente pareciera una utopía pero si no se toma con seriedad, con determinación y con ética no contemplamos otra solución. «De seguir con la anarquía existente, lo que pudiera ser un sueño guajiro, seguirá siendo una brutal pesadilla y no precisamente en la calle del infierno… sino en todo Morelia y en todo el estado». No nos vayamos a caer de la cama.