Opinión

MORELIA
El país de la maravilla neoliberal
Mientras aumenta el número de pobres, un selecto grupo aumenta su fortuna al amparo del gobierno foxista
Juan Pérez Medina Jueves 5 de Octubre de 2006
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A la política del performance que nos tiene acostumbrados el gobierno derechista de Vicente Fox; a su falsa y permanente afirmación acerca de
que el país va mejor que nunca, se oponen los datos que las instituciones de su propio gobierno revelan. Para Fox y su mundo de foxilandia sin embargo, los datos no importan, ni siquiera cuentan. La verdad que se trata de imponer es otra, una virtual, mediática, hecha en la televisión como cantando por un sueño.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el diez por ciento de los más ricos concentra la riqueza equivalente al 70 por ciento de los más pobres del país, que apenas creció en este sexenio por encima del 2.5 por ciento.
El INEGI reporta, basado en los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2005, que diez por ciento de los hogares más ricos concentra 36.5 por ciento del ingreso nacional, mientras que la décima parte de los hogares más pobres percibe apenas 1.6 por ciento del total. La información también revela que el ingreso a los hogares mexicanos se incrementó en términos reales en 3.9 por ciento de 2000 a 2005, lo que significa un incremento menor al uno por ciento anual.
Por su parte, el Banco de México en su reporte sobre la balanza de pagos al segundo trimestre de 2006, menciona que entre enero y junio pasados las remesas implicaron un ingreso de divisas por once mil 425 millones de dólares, cifra que superó con 23.1 por ciento a la reportada para el mismo periodo de 2005, convirtiéndose en la segunda fuente de ingresos de divisas para el país, sólo después de la exportación de petróleo. En este rubro destaca la captación del Estado que recibió en ese mismo periodo mil 258 millones de dólares (once por ciento del total nacional, equivalente al 13.6 por ciento de su PIB).
Los montos en lo que va del gobierno foxista prácticamente se han cuadruplicado, pasando de seis mil millones de dólares en el 2000 al estimado de 25 mil millones en 2006, lo que acumularía alrededor de 100 mil millones de dólares en este sexenio. De esta manera, la economía prácticamente se sostiene de dos factores ajenos al desempeño del gobierno mal llamado del cambio. Por un lado los ingresos petroleros alentados por un alto precio del barril, y el creciente flujo de divisas, generado por el constante y cada vez mayor flujo migratorio hacia los Estados Unidos. Entre ambos rubros suman más del 60 por ciento de los ingresos totales anuales que el país recibe.
En contraste, mientras los expulsados de su tierra envían cada vez más recursos al país, el selecto grupo que controla la política económica y que -como lo menciona el economista Carlos Fernández Vega-1 han hecho de México su propia empresa, no deja de sacar buena parte de las utilidades obtenidas aquí para invertirlas en el extranjero. Pues según el Centro de Economía para América Latina (CEPAL) los grandes magnates nacionales han invertido en otros países cerca de seis mil millones de dólares en lo que va del sexenio de foxilandia. Lo más grotesco de estas reveladoras cifras es que lo invertido por estos dueños del país en este sexenio es equiparable con la inversión realizada por ellos mismos de 1980 al 2000; y el monto total de su dinero llevado al exterior ya alcanza para estas fechas más de 36 mil millones de dólares, lo que representa el 30 por ciento del fraude Fobaproa-IPAB, por el que pagamos tanto los mexicanos y seguiremos pagando por años y generaciones.
Los empresarios golondrinos son los mismos rescatados por el gobierno mexicano, cuando asumió el costo carretero y del Fobaproa en aquel burdo salvamento de los banqueros. La afirmación necia de parte de sus jilgueros del gobierno acerca de que en el proceso de que como consecuencia del error de diciembre todos perdieron su dinero, se cae por tierra ante tamañas evidencias. Los mismos de siempre (tan sufridos y preocupados por el país), son los que ahora invierten por el mundo sus ahorritos ganados con tanto sacrificio y dedicación. tan sólo observe la lista de los señores emprendedores en la que sobresalen las empresas por todos conocidas: Cementos Mexicanos (Lorenzo Zambrano), América Móvil (Carlos Slim), Gruma (Roberto González Barrera), Corporación San Luis (Antonio Madero Bracho), Grupo Alfa (Dionisio Garza Medina), Coca Cola FEMSA (Eugenio Garza Lagüera), Grupo IMSA (Eugenio Clariond Reyes), Mabe (Luis Berrondo), Grupo Posadas (Gastón Azcárraga), Grupo México (Germán Larrea) y el siempre pío Grupo Bimbo (monseñor Lorenzo Servitje), entre otras2.
Así, mientras los mexicanos pobres que han tenido que emigrar del país envían cada vez más recursos, los que diariamente no pierden oportunidad para repetir hasta el hartazgo que se la juegan por México han sacado en el mismo lapso de tiempo más de la mitad de lo que representan las remesas.
Así, los mitos son sólo eso. La economía nacional se ha mantenido gracias a que el gobierno del mal llamado cambio, pasó sobre una coyuntura petrolera en auge y a que con su política social y de empleo miserable logró expulsar a casi tres millones de mexicanos, quienes con su trabajo han podido remediar en gran medida los excesos y errores permanentes del foxismo y su clan sátrapas. Pero también ha quedado claro que la clase oligárquica del país no apuesta por México y, mucho menos por los mexicanos, sino por lo que a ellos les interesa: dinero y más dinero.