Opinión

MORELIA
El MBTEM en la región Ciénega de Chapala
La exigencia de democracia y más salario del MBTEM se ha pervertido por la incorporación de gente con ideología contradictoria
Juan Pérez Medina Jueves 12 de Octubre de 2006
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1 La región Ciénega de Chapala es una de las 23 que integran la Sección XVIII del SNTE en la entidad. Está integrada por nueve municipios y más de dos mil 500
trabajadores de la educación, distribuidos en 46 representaciones sindicales y centros de trabajo. Se cuenta con todas las modalidades educativas, desde educación inicial hasta postgrado.
2. En esta región, los trabajadores de la educación se incorporaron a partir de 1989, de manera mayoritaria al Movimiento Democrático del Magisterio (MDM) consolidándose como una de las regiones más compactas a partir del Movimiento de Bases de los Trabajadores de la Educación (MBTEM), en 1994.
3. Desde 1982, un pequeño grupo de compañeros veníamos realizando trabajo sindical en contra del férreo control que ejercía sobre el magisterio el grupo charro denominado Vanguardia Revolucionaria, cuyo líder «moral» era el nefasto Carlos Jongitud Barrios.
4. Realizábamos reuniones que no eran muy amplias, editábamos un boletín informativo y de denuncia que salía unas veces sí, y otras tampoco, pero que lo mantuvimos por varios años hasta el estallamiento del paro nacional de abril de 1989; además de realizar trabajo político en nuestras delegaciones.
5. Por ejemplo, en la delegación sindical DI-57, a la cual pertenecía, cuando llegó el paro nacional convocado por la CNTE, ya contábamos con una fuerza que disputaba a los charros la hegemonía sindical. En el nombramiento de delegados al Congreso de Lázaro Cárdenas, en donde se nombró secretario general a Carlos Acosta Mora se nos impuso, siendo evidente nuestra mayoría, un delegado al Congreso con plena subordinación al grupo de Vanguardia Revolucionaria que controlaba la Sección XVIII.
6. Una semana antes del 17 de abril de 1989, por la noche, los profesores Candelario Zamorano, Roberto Álvarez Segura, Jesús Cedano y un servidor escribimos en las paredes de la ciudad de Sahuayo las consignas de la convocatoria al paro nacional. Fueron las primeras consignas de carácter político popular que se escribieron en esa ciudad de fuertes raíces cristeras. Nos reunimos con el profesor Vicencio Chávez Romero, en ese entonces director de la Escuela Primaria Rodríguez Castellanos y nos preparamos para estallar el paro en nuestras escuelas.
7. El lunes 17 de abril, a las 8:00 de la mañana, paramos nuestra Escuela Primaria Agustín Arriaga Rivera y nos dirigimos a la Escuela Niños Héroes para invitarlos a sumarse a la acción. Una vez logrado el objetivo, nos dirigimos a la Escuela Rodríguez Castellanos para auxiliar al profesor Vicencio Chávez Romero en la tarea de convencer a sus compañeros de parar actividades y sumarse a la convocatoria nacional de la CNTE, pero cuando llegamos los compañeros ya habían decretado el paro de labores. Con una inquietud inusitada formamos equipos y nos dispusimos a visitar otras escuelas. En la Secundaria Federal de Sahuayo platicamos con los profesores Luís Reyes Zavala y Arturo Llamas Rivera, quienes de inmediato convocaron a reunión sindical y por votación casi unánime se declararon en paro. En la Secundaria Técnica 55, los compañeros Rubén Alcántara, Netzahualcóyotl (ya fallecidos) y Humberto García Jurado se convirtieron en los responsables de la conducción del paro y dispusieron generosamente de las instalaciones para que allí se realizaran las asambleas regionales. Fue en la Secundaria Técnica 55 que se conformaron nuevos equipos para continuar visitando escuelas. En Jiquilpan se encargaron de trabajar la incorporación al paro los compañeros Víctor Oro, Idelberto Bermúdez, La Chata Zacarías y la compañera Araceli; en Pajacuarán los dirigentes naturales fueron el profesor Estanislao Ochoa Tanis y Gilberto Guerra; en Villamar fueron los compañeros Polo, Cuauhtémoc Hernández, Chava, Laura, de preescolar, y Abel, de la Técnica número 6; y en Cojumatlán los profesores Nungaray, Maya y Gaspar. Se me escapan muchos nombres, pero tengo presente, como si fuera hoy, los rostros de mis compañeros de aquellos días. Rostros alegres, desafiantes y decididos a cambiar la nefasta historia de nuestra organización sindical.
8. Por la tarde, como lo habíamos dispuesto, nos reunimos para conocer el informe de las comisiones que salieron a los distintos municipios de la región. El recuento de las escuelas en paro alcanzó ese mismo primer día a cerca del 80 por ciento. La biblioteca de la Escuela Secundaria Técnica 55 se encontraba a reventar y el entusiasmo era extraordinario. Nos dimos las tareas del siguiente día: informar a los padres de familia de nuestra acción y de los motivos que nos empujaron a ella; formar comisiones para visitar a las escuelas que aún permanecían en actividad docente; elaborar un volante informativo a la población y mantener las guardias permanentes en las escuelas las 24 horas del día; además de enviar una comisión a la ciudad de Morelia para integrarse a la Coordinación Estatal del Movimiento.
9. La única consigna del Movimiento Democrático del Magisterio (MDM) en la región fue en un principio la exigencia de aumento salarial; pero con el paso de los días y ante la actuación de los representantes sindicales seccionales, se incorporó una más: democracia sindical, y con ella la demanda de destitución del Comité Ejecutivo Seccional encabezado por Carlos Acosta Mora. Ya al tercer día el paro era casi total y los padres de familia llegaban solidariamente con alimentos a las escuelas en donde estábamos en lucha los maestros de sus hijos. «El maestro luchando también está enseñando», era una de las más sentidas consignas que se repetían en las calles al paso de la marcha. ¡Cómo olvidar los aplausos y las palabras de aliento solidario de quienes nos encontraban en nuestro andar! ¿Por qué no nos preguntamos responsablemente hoy en dónde quedó esa solidaridad?
10. Los habitantes de Jiquilpan, Venustiano Carranza, Pajacuarán y Sahuayo supieron por primera vez de nuestra fortaleza y determinación para alcanzar la causa que habíamos abrazado y de la justeza de la misma. Los maestros, por primera vez y de verdad estábamos juntos, como uno solo, desde abajo. Gritando nuestras consignas, levantando nuestras demandas, luchando por nuestra dignidad. Éramos uno y muchos al mismo tiempo. Éramos dirección y base al mismo tiempo. Compañeros solidarios. No nos acompañaban nuestros odios y, mucho menos nuestros mezquinos intereses. No participábamos por puntos, ni por miedo, ni por beneficios personales. Hoy, a ratos, parece que somos ajenos, y que siendo tantos a veces somos nada. La disputa que comenzamos contra el «charrismo» y su estado la hemos traído a nuestra casa. Mala señal. ¿Qué nos espera?
11. Caminábamos y caminábamos. Parecía que nunca nos podríamos cansar. Porque después de andar y andar seguíamos cantando y seguíamos gritando «que el que no brinque es charro». Hoy marchamos en silencio y con desgano. Esperando que la «marcha» llegue a su fin para irnos a casa o a algún otro lugar. Como nunca, en ese entonces, desafiamos a la mala autoridad. Los directivos y supervisores que intentaron ejercer la represión administrativa y se atrevieron a lanzar amenazas fueron desconocidos y las oficinas tomadas. El espurio Getzemaní Viveros, nombrado secretario general de la Sección XVIII en un congreso secuestrado por la nefasta Elba Esther Gordillo Morales, se atrevió a provocar a la región y tuvo que salir huyendo, a escondidas en una lancha por la Laguna de Chapala. Contra el «charrismo en nuestra región nunca hubo tregua... hasta hace poco.
12. Muchos de los compañeros que iniciamos este movimiento ya se han jubilado, otros incluso, ya no están más con nosotros. Ahora, se han incorporado nuevos actores que están apenas conociendo las «tripas» de lo que nuestra lucha significa. Otros ya estaban cuando empezamos, pero eran los que defendían al «charrismo» y su partido el PRI. Ahora están en el movimiento y, aprovechando la libre militancia decretada por el Comité Ejecutivo Seccional (CES), han resuelto su contradicción ideológica y ya dirigen en varios lugares los destinos de nuestro proyecto político sindical. Les hemos permitido arribar a las instancias de dirección y ya comparten el poder con nosotros. Habría que aclarar que a muchos no nos engañan. Sabemos que están en el movimiento pero no son parte de él. Estamos observándolos, vigilando sus prácticas y sus actuaciones y no dejaremos de señalarlos. Tarde que temprano lograremos que la mayoría salga del engaño y ponga a cada quien en su lugar. Sí los compañeros que iniciaron con nosotros la lucha y que ya han muerto revivieran, estoy seguro que volverían a comenzar la lucha con la misma consigna de «escuela por escuela, zona por zona, el maestro exige a diario democracia y más salario».
Pd: Desde que el Movimiento de Bases es hegemonía en la Sección XVIII, nunca un comité ejecutivo seccional se había atrevido tan siquiera a pensar en desconocer los acuerdos de un pleno regional de comités ejecutivos delegacionales que contó con un quórum más que suficiente. Pero sucedió que por torpeza se invalidaron los acuerdos de un pleno de representantes de una región. ¿Qué pasará después de que en aras de imponer condiciones se entierran nuestros principios?