Opinión

MORELIA
Complicaciones
Lo que fue en su origen una demanda salarial de los maestros derivó en el acuerpamiento de diferentes grupos inconformes que se rebelan contra la hegemonía y la forma de ejercer el poder del gobernador Ulises Ruiz y el grupo político que en los últimos años ha dominado en aquel empobrecido estado
Columba Arias Solís Viernes 3 de Noviembre de 2006
A- A A+

Quienes apostaban por la aplicación de la fuerza policiaca para terminar con la crisis en Oaxaca seguramente verán defraudados sus empeños, porque no obstante el desplazamiento de miles de efectivos de
las fuerzas de seguridad hacia la capital oaxaqueña, los grupos integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca no han cejado en lo que han convertido en su demanda principal: la salida de Ulises Ruiz como titular del Poder Ejecutivo.
Casi seis meses han transcurrido desde que estallara el movimiento de inconformidad provocado por la demanda de los profesores de la Sección XXII del sindicato magisterial, buscando la rezonificación de los mentores en aras de mejoras salariales, para lo cual como en otras ocasiones decidieron establecerse en plantón como una medida de presión en tanto les resolvían la petición, sin embargo, contrariamente a lo sucedido en otros años y con otros gobernadores, no hubo negociación alguna para evitar el conflicto, el gobierno optó por el desalojo de los profesores emplantonados, intento en el que fracasaron y complicaron la situación de tal forma que propiciaron el surgimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, agrupación que hoy lidera la rebelión y que al parecer no está dispuesta a transigir por menos de la licencia del gobernador Ulises Ruiz.
Para muchos resulta inexplicable cómo una demanda salarial, que pudo ser resuelta en la instancia local, se fue complicando hasta convertirse en un problema que ha trascendido a otros países y continentes y que ha trastocado la vida de los oaxaqueños, convirtiendo la capital de aquel estado en un campo de batalla, donde los muertos han sido recogidos y enterrados, los heridos llevados a los centros hospitalarios, la policía tomado la plaza del centro oaxaqueño y sin embargo el conflicto no termina.
Lo que fue en su origen una demanda salarial de los maestros derivó en el acuerpamiento de diferentes grupos inconformes que se rebelan contra la hegemonía y la forma de ejercer el poder del gobernador Ulises Ruiz y el grupo político que en los últimos años ha dominado en aquel empobrecido estado. La crisis es de tal envergadura que muchos de los parlamentarios de la fracción tricolor en el Congreso federal se unieron al exhorto que los grupos del Senado han hecho al gobernador «para que reconsidere separarse del cargo a fin de que contribuya a que vuelvan la paz y la gobernabilidad a ese estado». El exhorto también contempla a las otras partes que están en el conflicto, es decir, la APPO y la Sección XXII del Sindicato de Trabajadores de la Educación, para que hagan su parte en la solución y el regreso a la normalidad en Oaxaca.
Han sido y siguen siendo muchas las voces que solicitan, sugieren y demandan la salida de Ulises Ruiz del gobierno de Oaxaca, no obstante éste desde el primer momento se ha negado rotundamente a meditar siquiera en la posibilidad de abdicar a su preciado cargo. Como respuesta al exhorto del Congreso mexicano, Ulises Ruiz ha respondido con la presentación de una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia contra la Cámara de Senadores, por considerar que ésta se excede en sus funciones con la emisión del exhorto que le dirige.
Pareciera que es tal la desesperación y el empecinamiento del gobernador oaxaqueño por aferrarse al cargo gubernamental, que hasta la estrategia jurídica equivoca, ya que el exhorto que la Cámara Alta le hace para que reconsidere la separación del cargo en aras de la gobernabilidad, al no ser una disposición legal, es decir, una ley o decreto que tengan efectos jurídicos, no es susceptible entonces de ser combatida a través de la controversia constitucional. Al respecto la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es muy clara con relación a los actos de las cámaras que pueden ser combatidos a través de la controversia constitucional.
Con todo y el ingreso de los miles de efectivos policiacos que se han atrincherado en el Centro Histórico, la ciudad de Oaxaca no ha sido controlada por éstos, las barricadas que derriban a su paso son levantadas de inmediato por los integrantes de la APPO en otros lugares de la capital; las marchas y protestas contra Ulises Ruiz no decaen, por el contrario, se han incrementado aun con la presencia de la PFP; el regreso a clases acordado en días pasados se ve imposible de lograr; las mesas de diálogo entre las diferentes partes han sido canceladas y los acuerdos conseguidos se han evaporado. La confrontación crece al igual que las demandas de la Asamblea de los Pueblos que ahora exigen del gobierno a más de la renuncia de Ulises Ruiz, la liberación de más de 50 detenidos, la cancelación de las órdenes de aprehensión contra sus integrantes, castigo para los autores de los muertos e indemnización a los familiares de los fallecidos. A pesar de que el presidente Vicente Fox encuentra la situación oaxaqueña cual si fuera un oasis de paz y tranquilidad, Oaxaca es un polvorín que difícilmente podrá ser apagado con la sola aplicación de la fuerza policiaca, porque a la demanda de origen se han sumado otros agravios que alimentan esta rebelión ciudadana. La política ha fallado y la situación se complica.
Otras complicaciones
Las opiniones jurídicas que advertían al Congreso michoacano de las violaciones constitucionales contenidas en la iniciativa de las elecciones concurrentes fueron vistas con desdén e ignoradas por los legisladores. Hoy, la acción de inconstitucionalidad ha sido presentada y admitida por la Suprema Corte de Justicia, quien habrá de resolver lo conducente. No es extraño que el Partido de la Revolución Democrática haya sido el primero en interponer la acción, ya que una de las principales demandas que este partido desde su origen enarbolaba era precisamente la realización de elecciones libres, directas y con equidad, y esto no debieron olvidarlo los legisladores surgidos de ese instituto. Sin embargo, ésa es otra historia que habrá de continuar.