Opinión

MORELIA
Repercusiones
Gracias Mr WC Bush
Después de más de una década de un dominio legislativo por parte de los republicanos, debemos darle las gracias por ese triunfo demócrata al propio WC Bush
Samuel Maldonado B. Martes 14 de Noviembre de 2006
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Los recientes resultados de las actividades electorales en Los Espantados Unidos nos obligan a hacer un impasse en el análisis de la problemática nacional, a efecto de valorar las repercusiones que en nuestra relación con el vecino norteño tendrá el indiscutible triunfo del Partido Demócrata que lo hace, ya, tener el control tanto de la Cámara de Representantes, como del Senado norteamericano.

Durante toda nuestra historia, los mexicanos hemos sufrido la «buena vecindad», como pocos países y más cuando al frente del gobierno, como en el actual sexenio, hemos tenido personajes que sobresalen por su ineficiencia política, su debilidad o por su poca dignidad y valor que los hace presa fácil del gran coloso.

Desde luego, habrá que señalar que esta victoria demócrata es por tanta estulticia cometida por quien, para millones de gente en todo el universo, es el «terrorista número 1», causante de agravios en todo el orbe, que hace crecer exponencialmente el odio hacia el poderoso vecino norteño.

A partir del derrumbe de las Torres Gemelas, el mesiánico presidente que padece el pueblo norteamericano no necesitó mayor pretexto para iniciar la destrucción e invasión de Iraq. La sospecha de que había armas de destrucción masiva en Bagdad fue suficiente para descargar miles de toneladas de bombas sobre esta antigua civilización, diezmando a su población ya no digamos, sino destruyendo vestigios de una de las culturas más antiguas, iniciando así una guerra por el control del petróleo que parece no tener fin.

WC Bush ha sido, con la complicidad del Partido Republicano, artífice del sostenimiento de gobiernos espurios como el de Afganistán e Iraq. Ha dispuesto, con el favor del Partido Republicano, de enormes sumas de dinero para apoyar tanto la incursión en el Medio Oriente, como para el sostenimiento del gobierno fascista de Israel siendo, además, solapador y cómplice de crímenes de guerra (de los que alguna vez será juzgado, pues la historia no olvida) como el reciente («accidente, dicen») cometido por Israel donde por equivocación dieron muerte a un número elevado de niños, por su irracional bombardeo.

Para Irán, Bush es una amenaza permanente, una bomba de tiempo que en cualquier momento puede hacer explosionar, y que sólo requiere para ello tomar la determinación de colocar y presionar su dedo pulgar sobre el detonador; para hacer volar por los aires ciudades enteras junto a la población iraní.

En Afganistán, donde se ha transformado en una pesadilla, WC Bush dividió al pueblo musulmán (que ciertamente no requiere de mucho para lograrlo), ha impuesto y envilecido gobernantes, que sólo siguen las instrucciones del Pentágono, amén de la destrucción de sus ciudades, de la división de su pueblo y de la propia invasión. Para todo el Medio Oriente, Bush se ha significado por ser el autor material de cientos de miles de asesinatos a mansalva.

Para América Latina, Bush es un exterminator, un terremoto de siete grados en la escala de Richter. A Cuba le ha ocasionado un bloqueo económico que ha generado pérdidas multimillonarias calculadas en más de 40 mil millones de dólares, siempre contando con el apoyo de los republicanos. Para Venezuela, Bolivia, Nicaragua o el resto del mundo, WC Bush ha sido, desde que asumió por la vía del fraude electoral, el enemigo público número uno.

Con el triunfo electoral, indudablemente que el control y peso político que tendrán los demócratas, se deberá al cansancio a que ha llegado la sociedad norteamericana por el pésimo gobierno ejercido en los últimos seis años por Bush y su partido el Republicano. En efecto, la poca atención a los problemas sociales que padecen los millones de desheredados del vecino país (Nueva Orleans i.e.) junto con el síndrome del miedo que afecta al mesiánico presidente, rindieron los frutos que permitieron darle la espalda en las elecciones intermedias y hacerlo perder el control político de esa importante, envidiada y poderosa nación.

Así que, después de más de una década de un dominio legislativo por parte de los republicanos, debemos darle las gracias por ese triunfo demócrata al propio WC Bush, pues su accionar ha obligado prácticamente a la mayoría ciudadana a recuperar la estamina suficiente para negarle su voto de tal suerte que no tiene más el control del Poder Legislativo.

No quiere decir lo anterior que de hoy en adelante, para el resto del mundo será miel sobre hojuelas, pero sí tenemos confianza en que los demócratas sabrán poner límite a la locura de quien llegara a la Casa Blanca a través de un fraude cibernético como los tenidos en México.