Opinión

MORELIA
Ofensiva contra Elba Esther Gordillo
Desde su llegada a la dirección del SNTE, impuesta por Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo Morales se convirtió en uno de los aliados más importantes de los gobiernos en turno en la tarea de detener la inconformidad generada por las políticas de ajuste implantadas en el país
Juan Pérez Medina Jueves 11 de Enero de 2007
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Primera de dos partes
Elba Esther Gordillo Morales es, a 17 años de su ascenso al poder en el SNTE, más poderosa. La forma de mantenerse y extender su presencia en el escenario na-
cional ha sido al más puro estilo del charrismo sindical, de la mano del Estado y bajo la égida de la corrupción, el abuso, el nepotismo y la traición a los intereses de los maestros, a quienes dice representar y, sobre todo, a México.
Aún se recuerda su reiteración juramentada de ser un disciplinado y comprometido miembro de Vanguardia Revolucionaria del SNTE y leal a su «maestro» Carlos Jonguitud Barrios, cuando en 1986, en el marco del IV Congreso Nacional Ordinario, celebrado en Baja California Sur; al concluir la entrega de su informe como responsable de la Secretaría de Finanzas, dijo lo siguiente: «...Gracias maestro Carlos Jonguitud, por su valiosa guía, por su confianza que siempre me haré acreedora a ella con lealtad y más lealtad». Lealtad que duró hasta 1989 en que llegaría al poder Carlos Salinas, su nuevo guía e ideólogo y, al cual hasta el momento no ha traicionado.
Es de ella la frase en donde afirma que para sacar las reformas que el país requiere «hablaría hasta con el diablo». Lo que verdaderamente quiso decir Elba Esther, fue su proclividad a aliarse con todos aquellos que se lo permitan y utilizar esa alianza para su beneficio. Su tarea no ha sido la de cambiar para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, sino para encumbrarse aún más en la vida política nacional. Hasta ahora no se sabe de hechos que corroboren su congruencia con toda su verborrea; sino por el contrario, lo que se observa es un uso faccioso del SNTE y sus recursos, que por cierto no le pertenecen. Cobijada por el salinismo y estimulada y protegida en su momento por la pareja presidencial Fox-Sahagun (recuérdese que fue Fox quien la exoneró de las acusaciones sobre la represión magisterial y el asesinato de Misael Núñez Acosta, que le imputaron los maestros de la CNTE), Elba realizó uno de los capítulos más tristes del sindicalismo al poner todo el caudal político y económico de la organización sindical al servicio de la derecha panista, con la única finalidad de trepar al banquete de la conducción política del país para su beneficio.
Desde su llegada a la dirección del SNTE, impuesta por Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo Morales se convirtió en uno de los aliados más importantes de los gobiernos en turno en la tarea de detener la inconformidad generada por las políticas de ajuste implantadas en el país, y no sólo eso, sino que fue impulsora de ellas presentándolas como propuestas de los maestros, con el fin de legitimarlas desde un inicio. A cambio de ello ha gozado de los favores de los gobernantes, tanto del centro como de las entidades de la República, desde donde ha logrado imponer a los responsables de educación estatales, además de un número destacado de diputados locales y federales y presidentes municipales.
El descaro llegó con el gobierno de Fox. Sin rubor, se alió, en el 2003 a Martha Sahagún, a quien le entregó cuantiosos recursos para impulsar los programas de televisión y los libros de la Fundación Vamos México a cambio de impunidad para ella y para sus negocios familiares.
De la mano de Fox-Sahagún, prácticamente se hizo de la SEP, como quedó evidenciado en aquellas conversaciones telefónicas que circularon en el libro Elba de Troya o Lady Macbeth, en las cuales con descaro le daba órdenes a Reyes Tamez, secretario de Educación en el sexenio anterior. Desde ahí ejerció el poder para distribuir recursos, imponer funcionarios o cambiar a los que le dificultaban su accionar. El manejo de plazas y cambios de adscripción se realizaron a nombre y propuesta del SNTE, sin mediar los procedimientos normativos establecidos.
Precisamente uno de sus más grandes negocios fue la entrega del gobierno federal de su partido político, el Panal, el cual sin demostrar la realización de las asambleas por los 300 distritos electorales le fue otorgado el registro para que compitiera en las elecciones de 2006. Con artimañas, levantaron un amplio padrón de firmas y copias de credenciales de elector para justificar la ausencia de las famosas asambleas que la ley establece para aprobar la creación de un partido político. En el caso de varios estados se engañó a los maestros anunciándoles que el SNTE estaba recuperando un bono por descuentos indebidos en el cobro del Impuesto Sobre la Renta, realizado por el gobierno federal desde hacía años y que sería pagado a quienes entregaran una copia del talón de cheque para ubicar clave y centro de trabajo, una copia de la credencial de elector y la firma de una hoja en blanco como aval para garantizar la gestión a nombre del solicitante. En Uruapan, sobre todo un número importante de maestros cayó en la trampa y entregaron a Elba Esther los requisitos para legalizar su partido el Panal. El gobierno foxista de común acuerdo, otorgó el registro y Elba Esther inició el trabajo al interior del PRI para derrotar a Madrazo Pintado y, sobre todo a AMLO; cuestión que quedó demostrada en las conversaciones telefónicas exhibidas en el Zócalo de la Ciudad de México, donde Elba Esther presiona al gobernador de Tamaulipas para que se ponga a las órdenes del usurpador Calderón Hinojosa.
Así, los recursos del SNTE fueron a parar a manos de los candidatos del PAN, como en otros tiempos se utilizaron para apoyar a los candidatos priístas. Aún conservo entre mis cosas el memorándum de número de folio 2323, de fecha 8 de mayo del año 2000, firmado por el suboficial mayor, Jesús Ixta Serna, solicitando la emisión de un millón de trípticos para el entonces candidato del PRI Francisco Labastida Ochoa, rescatado en las oficinas del SNTE en la Ciudad de México por maestros de la Sección XVIII. No es entonces, nada raro que Elba Esther Gordillo haya obtenido cuatro posiciones importantes en el actual gobierno espurio, entre ellas la dirección del ISSSTE y la Subsecretaría de Educación Básica otorgada a su yerno, y la asignación de nueve diputados federales y un senador, entre ellos una de sus hijas.