Opinión

MORELIA
Golpe a la investigación
El gobierno de Felipe Calderón ha escatimado recursos a la educación y a la ciencia, lo que demuestra la poca importancia que para él tienen estos sectores
Juan Pérez Medina Jueves 25 de Enero de 2007
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Sin lugar a ninguna duda, los países más desarrollados del orbe fincaron su estrategia, desde hace varias décadas, en la evolución sustancial de la so-
ciedad del conocimiento.
Estas naciones vislumbraron claramente que su futuro desarrollo no se encontraba únicamente en tener dentro de su territorio importantes recursos naturales -que por supuesto es fundamental, sino que, al planear un larguísimo proceso, acompañado de un altísimo costo, representaría la verdadera inversión para el mejoramiento de la educación, que al final de cuentas sería la razón fundamental que detonaría la formación de postgrados (maestrías y doctorados), para el establecimiento de verdaderos centros de investigación que se convertirían en la palanca para la creación de lo que hoy conocemos como sociedades desarrolladas.
Para ello canalizaron importantes recursos a la educación superior, a la creación de postgrados y a las áreas de la investigación, teniendo como resultado el sólido cimiento que les ha permitido colocarse a la vanguardia de los grandes inventos y de los grandes descubrimientos.
Otros países «emergentes», que se han dado cuenta de la importancia que tiene el desarrollo de la materia gris, son: Cuba, España, China, Singapur, Corea del Sur, Irán y Brasil, sin dejar por supuesto de incluir Gran Bretaña, Rusia y Canadá, quienes han dejado la marginalidad y se han introducido a las sociedades del conocimiento de este mundo globalizado.
Para poder entender esta estrategia es necesario que con política de Estado se diseñe el tipo de individuo que se necesita formar, para con ello asignar los recursos presupuestales del sector público. De esta forma, la mayoría de los países que ya han mostrado enormes potencialidades en la formación de las sociedades del conocimiento, y que de alguna forma los hemos puntualizado arriba, han destinado por décadas del 2 al 6 por ciento de su propio Producto Interno Bruto (PIB), sólo para el rubro de ciencia y tecnología, lo que les ha permitido detonar su enorme potencial en la investigación científica.
Ante esta perspectiva mundial, en la que muchas naciones le están apostando fuertes recursos, con el concepto de inversión, en nuestro país las cosas están invertidas.
Sólo en el mal recordado sexenio de Vicente Fox, el presupuesto para la ciencia y tecnología sufrió un duro descenso, colocándose de 0.46 por ciento en que se encontraba al inicio de su administración (obsérvese la enorme diferencia de los aplicados por los países antes mencionados), dejándolo en 0.37 por ciento en el último año de su mandato. Claro que esto es explicable en la medida en que entendemos su patológica ignorancia y el nulo interés que el presidente mostró por la educación en general, y sobre todo por la educación superior y la investigación científica.
Hoy podemos constatar que el problema no es sólo ignorancia del ejecutivo, sino también de todos los actores que, partiendo del análisis, aprueban los presupuestos de egresos. Al menos para lo que corresponde al proyecto de egresos del 2007, recientemente aprobado por la Cámara de Diputados, a propuesta del ejecutivo (quien también ha mostrado mucha ignorancia, al igual que su antecesor), y «analizado», «discutido» y aprobado por los legisladores, le asestaron otro brutal golpe al rubro de ciencia y tecnología, reduciéndolo del 0.37 por ciento del PIB en 2006, al 0.35 por ciento del mismo para el presente año 2007. Esto representa una disminución de poco más de 830 millones de pesos, algo así como el 2.7 por ciento menos con respecto al año anterior.
Si hacemos algunas ligeras comparaciones, llegaremos a la conclusión de que, como lo hemos asentado anteriormente, al gobierno de Felipe Calderón (FeCal) no le interesa en lo más mínimo la educación, y mucho menos la educación superior, y tantito menos la ciencia, la tecnología y la investigación. Está probado y sólidamente documentado que a la derecha le importa un comino el desarrollo de la nación, más le interesa cumplir con el pago de los altos intereses que ocasiona el servicio de la inmoral deuda externa y con los enormes recursos que se destinan para pagar el vergonzoso atraco del Fobaproa, cuyos intereses y capital corresponden a la hipoteca de por lo menos dos generaciones.
Para ello sí hay recursos, pero para la salud y para la educación, no. Y FeCal no propone la canalización de recursos para ello, por una sencilla razón: no le interesa ni la salud, ni la educación del pueblo y mucho menos, la educación superior y la investigación científica. Será un sexenio donde siempre estará a la baja lo destinado a las mayorías jodidas y habrá todo para las minorías privilegiadas; no nos vamos a equivocar en esta apreciación, porque la derecha así actúa, así trabaja, así piensa.
Sin embargo, lo peor de este asunto es que en el Congreso, los diputados de la izquierda, bueno, los del PRD, PT y Convergencia, que fueron causa común en la coalición «Por el bien de todos» que postuló al actual presidente legítimo Andrés Manuel López Obrador, no fueron capaces de rechazar ese brutal golpe que le dieron a la formación científica y tecnológica, al aprobar casi por unanimidad el paquete de egresos correspondiente al presente 2007, donde por cierto AMLO presentó en su proyecto mayores recursos para este rubro, demostrando con ello su interés por el desarrollo de la nación.
Una muestra más del espíritu colaboracionista de estos partidos de «izquierda», es la alianza que hicieron con el PRI, para rechazar la propuesta de incrementar los impuestos a los refrescos embotellados de gas, por el argumento de que impactaría en la economía de las clases populares. Qué ironía; justamente lo que aprobaron los diputados del FAP, junto con la bancada del PRI, es mantener los impuestos bajos a este tipo de productos, para que la plebe, el populacho pues, pueda seguir consumiendo estos «benditos» refrescos, y de esta manera, a temprana edad, tengan problemas de obesidad y desnutrición, así como diversos males degenerativos como la artritis, osteoporosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares y elevados niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, entre otros, ocasionados justamente por el consumo excesivo de los refrescos embotellados y los alimentos chatarra. Valiente decisión de nuestros diputados, pero, pues, para todo hay y sobre todo, que este tipio de decisiones es producto de la ignorancia.
Pero, regresando a nuestro tema, a este paso, con una estrategia bien definida de FeCal, la tibieza y la ignorancia de un Congreso cuyos intereses están más atentos a sus propios partidos que a los intereses de la nación, para la mitad del presente siglo XXI, mientras otras naciones estarán en posición ventajosa en lo que a ciencia, tecnología e investigación se refiere, nuestro país estará a muchos años luz de quienes por lo menos aquí hemos mencionado y de otras naciones más, que despierten y se den cuenta a tiempo de hacia dónde hay que trabajar y hacia dónde hay que hacer las mejores inversiones.
Para México, al menos en el sexenio del presidente espurio FeCal, las cosas irán de mal en peor. En poco tiempo nuestra nación se localizará dentro del mundo globalizado y de las sociedades del conocimiento, en un punto completamente marginal, destino que creo sinceramente: no lo merecemos.