Opinión

MORELIA
El programa patronal del Primer Empleo
El Programa del Primer Empleo, como el resto de los programas anunciados por Felipe Calderón, son hasta hoy sólo argucias mediáticas, jugadas pirotécnicas para engañar
Juan Pérez Medina Jueves 1 de Febrero de 2007
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El espurio de Fecal firmó el 15 de enero pasado, el decreto de creación del Programa del Primer Empleo (PPE), con el que según anunció se crearán dos
millones de empleos en el presente sexenio y se estimulará a los patrones a contratar jóvenes que carecen de experiencia laboral y que difícilmente encuentran empleo.
El programa de referencia cuenta con un presupuesto inicial de tres mil millones de pesos, con los cuales, según el director de Incorporación y Recaudación del IMSS, se pretende crear más de 400 mil empleos para este año para trabajadores eventuales registrados en el Seguro Social y para aquellos que nunca se habían empleado. Cifra similar al número de mexicanos que año con año logra cruzar la frontera de manera ilegal para trabajar en los Estados Unidos. De acuerdo a lo establecido en el decreto de creación del citado programa se pretende promover el empleo permanente apoyando «... a quienes generen empleos formales, subsidiando el Estado el costo de las cuotas de seguridad social en que incurran los patrones durante el primer año de aseguramiento». Más claro, ni el agua.
Aquí, de lo que se trata es de ofrecer a los patrones la condonación de su obligación establecida en la Constitución de aportar la parte que les corresponde para garantizar las prestaciones de ley a las que tiene derecho el trabajador. Con este decreto del espurio, lo que se convalida es la violación a las leyes laborales y se establece un mecanismo por el cual los trabajadores y el resto de los aportantes a la conformación de los ingresos nacionales se obligan a cargar con las disposiciones que por ley les corresponden a los patrones. Dicho de otra manera: con el dinero del presupuesto que todos ayudamos a integrar se le subsidiará a los patrones el pago de sus responsabilidades con sus trabajadores por un año, con la posibilidad de posteriormente despedirlos.
Por ningún lado se habla de fortalecer la calidad del salario que perciben los trabajadores, exentándolos del pago de sus aportaciones al IMSS, para generar un trato por lo menos similar al que el espurio de Fecal le da a los patrones. Pero para los trabajadores de dos salarios mínimos, que en el país representan más del 40 por ciento sólo hay desesperanza; pues ante la carrera alcista de los precios que en estos días se ha generado y que ha pulverizado el insignificante incremento de un peso, otorgado con todo cinismo al salario mínimo en el mes de enero, el Programa del Primer Empleo no significa nada, como nada significa para la mayoría de los mexicanos, salvo para sus destinatarios, aquellos que apoyaron la campaña de odio de Fecal con sus cuantiosas fortunas para imponerlo en la Presidencia del país.
De acuerdo con las proyecciones reconocidas por el INEGI, cada año intentan ingresar al mercado laboral más de un millón 300 mil mexicanos en edad de trabajar, lo que representa una demanda de alrededor de 7.5 millones de empleos en seis años. Ateniéndonos al dato que el director de Incorporación y Recaudación del IMSS nos presenta, en donde anuncia que el programa pretende la contratación por un año de 400 mil trabajadores, se concluye entonces que millones de mexicanos continuarán buscando empleo sin encontrarlo o partiendo a los Estados Unidos bajo el riesgo que ello representa.
El PPE es totalmente insuficiente, como correctamente lo ha afirmado el propio Fecal en su alocución del día 15 de enero, en Los Pinos, para resolver el problema tan grave del empleo. Se requieren verdaderas propuestas en la materia que pasen por el necesario abandono de las políticas neoliberales impuestas desde hace más de 30 años; las cuales han traído como consecuencia las graves desigualdades que hoy padecemos y la terrible pobreza que aqueja a más de la mitad de los 103 millones de mexicanos. Para nadie es un secreto que la fórmula empleada por los patrones para sobreexplotar al trabajador en la actualidad se basa en el bajo costo de sus insumos y los procesos de trabajo en las empresas, además del mejoramiento constante de los medios de producción. Lo que significa simple y llanamente, que para obtener más y más ganancias, de lo que se trata es de mantener los salarios a la baja y sustituir en lo posible a los propios trabajadores por nuevas tecnologías y procesos productivos. Por lo que no existe un interés en sentido contrario.
El Programa del Primer Empleo, como el resto de los programas anunciados por el espurio de dizque «mano firme», son hasta hoy sólo argucias mediáticas, jugadas pirotécnicas para engañar; estrategias para buscar la legitimidad que no tiene y que no podrá tener ni siquiera en el mediano plazo. Este remedo de solución, no es más que una simple ocurrencia para premiar a los patrones, quienes son los únicos beneficiados con el mencionado programa y a los que les entregaremos recursos públicos y les permitiremos la violación de la ley. Lindo ¿no?