Opinión

MORELIA
Vivilladas
Lengua suelta
Gilberto Vivanco González Viernes 23 de Febrero de 2007
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Si en otros países existe el mal de las vacas locas, aquí en nuestra cálida nación tenemos el síndrome de las lenguas sueltas. Pareciera que en varios niveles
de la política la enfermedad que puso de moda Vicente Fox en su sexenio, se extendió por todos los rincones; el síntoma foxiano está provocando olas, al estilo tsunami, en la sociedad mexicana.
Posterior a la fabricada victoria de Felipe Calderón, el arte de hablar hasta por los codos se ha puesto de moda en varios protagonistas públicos, dicho mal tomó un auge mayor precisamente en boca de su creador, el Señor de las Botas, cuando en una de sus conferencias «magistrales» dictada en el país de los gringos reconoció que se había desquitado de López Obrador, después del fallido desafuero, con el triunfo del microcomandante Calderón. Las reacciones no se hicieron esperar y ahora la oposición, con justa razón, intenta demandar a quien, por todos los medios, metió las manos en el proceso electoral del 2006, fraguando desde las altas esferas un triunfo de la derecha que fue conseguida con la chueca.
Muchas han sido las reacciones públicas al respecto; quizá de las más fuertes tiene que ver con lo declarado en diversos medios de comunicación por el senador perredista Jesús Ortega: «Ya en diversas ocasiones, ante nuestras renuncias y reclamos, como sucedió precisamente en el tema del desafuero, las instituciones responsables de la procuración e impartición de la justicia, la Cámara de Diputados y, en su oportunidad, las autoridades electorales, demostraron subordinación e incapacidad frente a los rencores y autoritarismo del entonces presidente Fox. Hoy exigimos a esas mismas instituciones se apeguen al derecho y cumplan con sus responsabilidades, llamando a cuentas al traidor a la democracia y delincuente confeso Vicente Fox». Dichas palabras son avaladas por los integrantes del Frente Amplio Progresista, el PT, Convergencia, y el PRD, entre otras organizaciones afines.
La sacudida que dio el marido de Marta a la clase política nacional sólo vino a confirmar lo que todo mundo sabía, que desde la casa presidencial se movieron los hilos para provocar el tropiezo de la izquierda, dichas maniobras incluso fueron aceptadas por los órganos electorales, aunque dijeron que no habían sido «tan relevantes». También se ha comprobado que en Los Pinos se realizaron distintas reuniones con diversos sectores donde la consigna sólo era una: péguenle al Peje.
No todo concluye con lo ya señalado, en eso de hablar nomás porque se tiene boca o porque ha llegado la época de los desquites, orilló al gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quizá después de un examen de conciencia o de una conciencia sin examen, a declarar en forma extemporánea que el buen Chente Boca Suelta le había propuesto detener a Napoleón Gómez Urrutia, líder de los mineros, para desviar la atención sobre la tragedia minera de Pasta de Conchos, amén de acusar a gente inocente. En su verborrea salpicó a Cárdenas Batel, quien reconoce que fue un error entrarle con la Federación en el caso de Sicartsa… aunque quizá no le quedaba de otra.
Lo dicho por Moreira ha terminado por alborotar más aún el enjambre político; aunque esa «sinceridad» está por revertírsele, ya que dicho mandatario será acusado de tapadera. Sin embargo tampoco extraña dicha declaración, en su momento señalamos que parecía muy extraño que teniendo la PGR los elementos suficientes para arrestar por fraude y malversación de fondos al líder minero que no es minero, no había efectuado a tiempo tal acción. De modo que la noche se les vendrá encima, aunque en este caso puede ocurrir como en los capítulos de antaño de La bruja maldita que «nadie sabe… nadie supo».
Los males se contagian
Para la enfermedad las lenguas locas no hay remedio ni antivirus; la prueba está que el presidente municipal de Morelia ha sido contagiado (desde hace tiempo). Al saber de la advertencia del líder del PRD en el estado, Armando Hurtado Arévalo, sobre la «estricta vigilancia» que tendrá el sol azteca en las actividades proselitistas que realiza el alcalde durante su gestión en la administración pública, pues anda desesperado por la candidatura gubernamental, éste ha declarado: «Ojala que lo haga, me encantaría, se va a dar cuenta de cómo sabemos manejar los recursos. Ojalá que aprenda… lástima que no cabe en mi camioneta, si no, me lo llevaba».
Como respuesta nos parece sarcásticamente aceptada, pero por otro lado entendemos que su cerebro está desconectado de su lengua. Es evidente que el Chavo ha gastado a diestra y siniestra recursos públicos en aras de crear, a favor, una imagen tan virtual como lo son sus respectivos informes de gobierno. Nadie que haya seguido los pasos, que más que nada son tropezones del panista, puede asegurar lo contrario.
Si efectivamente desea que lo sigan para que otros aprendan exigiremos que no sólo lo hagan los perredistas sino también los priístas, los petistas, etcétera; pero para que aprendan a no hacer lo que el santificado alcalde hace. Por sus pantalones y por los intereses económicos de Paco Medina por el complejo monarca, a chaleco mandará construir el túnel para unir a Santa María con el resto de Morelia, ahora sí agilizará la construcción del estacionamiento en la antigua central de la ciudad y según construirá los puentes para solventar el paso del tren; todo quiere hacer al cuarto para las doce con la ilusión de levantar su maltrecha imagen. La verdad sea dicha: el también vive en Foxilandia.
Otros que no cantan mal las rancheras, en eso de hablar por hablar, son los señores candidatos a la Rectoría de la UMSNH, juran por todos los santos que no tienen metidas las manos en la huelga universitaria (quizá ya se resuelva) cuando es evidente que le están poniendo un cuatro a la rectora Silvia Figueroa Zamudio; a estos maestros nicolaítas, entre ellos Egberto Bedolla, quien dio muestras de ineptitud y prepotencia al frente de la Secretaría de Educación en el Estado, no les ha caído el veinte de haber sido derrotados en la contienda por una mujer y ahora pretenden hacerle ver su suerte.
Cuando entraron a la lucha por seguir los pasos de Hidalgo sabían muy bien de las reglas existentes para dicho proceso; que ahora no lo reconozcan es otro cantar. Si desean cambiar las condiciones del juego sería conveniente que plantearan de manera formal, pero ahí sería pal» otra. Estamos de acuerdo en la inconveniencia de que sean los ex rectores quienes tengan bajo sus mangas el poder de nombrar al máximo jerarca universitario ya que se mueven intereses personales, además sería justo reconocer la existencia de otros protagonistas de la vida universitaria que tienen derecho de participar en ello. Mejor que dejen ocuparse a la maestra Silvia que bastante tiene con el reto de mejorar el nivel académico, donde tendrá que poner en cintura a los maestros faltistas y corruptos que cobran con dinero o en especie el otorgamiento e tal o cual calificación (aunque por supuesto hay de los buenos). Para acabar pronto, se requiere de trabajo honesto y responsable y no de simulación.
Bueno, veremos qué sucede en todos los campos, por lo pronto hacemos votos para que el síndrome de las habladurías tenga pronto alivio; no en balde decimos que «en boca cerrada no entran moscas y que el pez y los políticos… por su boca mueren». Dijera Kiko ¡Ya cállense, cállense, que me desesperan! ¿A ustedes no?