Opinión

MORELIA
El Instituto Nacional de Evaluación
Fue el propio Vicente Fox quien sin empacho alguno ha dejado claro que las instituciones gubernamentales mienten o son incapaces de presentar a la sociedad datos valederos y creíbles sobre asuntos de puntual importancia como es la educación
Juan Pérez Medina Jueves 1 de Marzo de 2007
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Primera parte
La evaluación como un proceso externo y negocio privado se introdujo en todos los sistemas educativos latinoamericanos dentro del paquete de medidas
establecidas por el FMI y el BM a fines de la década de los años 70 y, sobre todo, en la década de los 80; como parte importante de la estrategia educativa del neoliberalismo. Era indispensable su aplicación en la medida en que parte de la permanente renegociación de la impagable deuda externa y del otorgamiento de nuevos recursos incluía nuevos préstamos para desarrollar las reformas en materia educativa que estos organismos financieros exigen para los países del Tercer Mundo, entre ellos México, con la finalidad de modificar y estimular la producción. Si el BM y el FMI otorgaban recursos para la educación a cambio de la aplicación de sus propuestas en la materia, era obligado que incluyeran mecanismos de evaluación confiables que les permitieran establecer el grado de disciplina y profundidad en la aplicación de las medidas impuestas; así como de la necesidad de poder conocer el alcance de sus resultados. Con esta visión, en un primer momento, fueron creados los «perfiles de desempeño» del docente y los lineamientos para su evaluación en el Servicio Civil de Carrera (Carrera Magisterial) en educación básica. Pero ello fue insuficiente y, con la llegada del derechista Vicente Fox a la Presidencia de la República en el año 2000, «el equipo de transición» que encabezó Rangel Sostman para el diseño de políticas públicas en materia educativa recomendó la creación de un órgano externo que evaluara no sólo el sistema educativo, sino que de acuerdo con su decreto de creación y citando a su director actual, además, será responsable de:
«desarrollar indicadores para apoyar la evaluación de los aprendizajes de los alumnos; desarrollar modelos para evaluar escuelas y apoyar su uso; apoyar la evaluación en los estados de la República y la de programas y proyectos; diseñar instrumentos y sistemas de evaluación, apoyar su aplicación y el análisis e interpretación de la información que arrojen; impulsar la cultura de la evaluación, difundir los resultados y desarrollar actividades de capacitación; realizar investigaciones, representar a México ante organismos internacionales de evaluación y coordinar la participación del país en los proyectos internacionales».i
En el programa Nacional de Educación 2001-2006 el gobierno federal deja en claro que establecer la evaluación en la medición de los resultados educativos será una prioridad, al determinar la creación del INEE, explicando que «la calidad del sistema educativo y sus componentes se apreciará objetivamente, gracias a mecanismos rigurosos y confiables de evaluación, que serán independientes de las autoridades educativas, cuyos resultados se utilizarán para el mejoramiento de la calidad»ii. Bajo estas premisas, el foxismo emitió el decreto presidencial de creación del INEE, como un organismo público descentralizado con patrimonio propio, el cual fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 8 de agosto de 2002; con la encomienda de encargarse de la evaluación de la educación básica y media superior y en apoyo de los sistemas estatales de educación; en virtud de que el Ceneval ya se encarga de la evaluación en la educación superior.
El INEE nace con el titular del ramo como el encargado de presidirlo, aunque establece la creación de una Junta Directiva y un Consejo Técnico encargado del trabajo operativo y de desarrollo del instituto. La Junta Directiva del INEE fue integrada en su mayoría por funcionarios federales del sector administrativo, empresarial, académico y de investigación del sistema educativo; además de integrar a ella a representantes de «sectores interesados en la educación y a destacadas personalidades independientes»iii para los cuales no hubo mecanismos democráticos para su incorporación. El proceso de integración de los miembros principales que componen la Mesa Directiva del INEE no ha sido nada democrático a pesar de la afirmación de su actual presidente, quien afirma que para nombrar a ésta se recibieron cientos de propuestas de diferentes instituciones educativas públicas y privadas, pero no explica el procedimiento con el que fueron designados. En esta Mesa Directiva se encuentran la titular de la SEP, Josefina Vásquez Mota; el titular de Conacyt, el subsecretario de Educación Básica, un representante de la SHCP, uno más del CIDE y otro del Cinestav; del Instituto del Petróleo, de la UPN-Ajusco; dos representantes del SNTE: Rafael Ochoa Guzmán y actualmente Emilio Zebadúa, como director de la Fundación para la Cultura del Maestro; Federico Reyes Heroles González Garza, director de Transparencia Mexicana y los representantes de las asociaciones civiles: Unión Nacional de Padres de Familia y la Asociación Nacional de Padres de Familia; un representante del sector empresarial (actualmente el presidente de la Coparmex); además de un representante del Observatorio de la Educación AC. Lo cierto es que para elegir a estos personajes e instituciones nunca estuvieron involucrados los maestros, ni los padres de familia y mucho menos los alumnos.
Como puede verse, el INEE es un órgano que centralmente tiene la facultad de considerar lo que se debe evaluar y cómo se debe evaluar, sustituyendo en los hechos la labor de los docentes y las propias autoridades educativas, contraviniendo con ello lo dispuesto en los artículos 29, 30 y 31 de la Ley General de Educación; a menos que, como se puede observar en su conformación, sea un organismo apéndice de la SEP –y por lo tanto del gobierno-, con lo que cae por tierra la afirmación acerca de su independencia, que ha sido hasta hoy uno de los mayores argumentos para su creación.
i Felipe Martínez Rizo, «El Instituto Nacional Para la Evaluación de la Educación». Tomado de Anuario Educativo Mexicano: Visión retrospectiva, coordinadora: Guadalupe Teresinha Bertussi, Tomo I. La Jornada y UPN, 2003.
ii idem
iii Felipe Martínez Rizo, «El Instituto Nacional Para la Evaluación de la Educación». Tomado de Anuario Educativo Mexicano: Visión retrospectiva, Coordinadora: Guadalupe Teresinha Bertussi, Tomo I. La Jornada y UPN, 2003.