Opinión

MORELIA
VIVILLADAS
Ayuntamiento: desinterés social
El Ayuntamiento de Morelia trabaja sólo en función del beneficio de las clases pudientes de la ciudad
Gilberto Vivanco González Viernes 2 de Marzo de 2007
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La política social del Ayuntamiento moreliano que preside el insistente precandidato a gobernador, Salvador López Orduña, va encaminada a la atención de la ciudadanía... sí, pero
de las altas esferas; de ahí que defienda a capa y espada la construcción del megatúnel en la zona ecológica cercana a Santa María, con tal de favorecer el Complejo Monarca y que disfraza afirmando que va dirigido, en especial, a la gente de San José del Monte y sus respectivas anexas.
El alcalde que realiza giras de proselitismo al interior del estado (¿de dónde salen los recursos?) los fines de semana, según en sus ratos libres, como si la investidura de presidente municipal se quitara como calcetines, se preocupa por obras de relumbrón, que maximiza, y se desentiende de las clases populares; al menos así lo evidencian algunos personajes de su equipo, porque al acercárseles ciertos jefes de manzana, solos o acompañados, son literalmente ignorados.
Así lo hizo saber a esta tribuna un grupo de personas que habitan en la inmediaciones de la antigua central de autobuses, quienes tienen pidiendo la intervención del gobierno municipal con el propósito de que cierren en definitiva los portones que sirvieron de acceso a la fábrica de aceites Tron Hermanos, puesto que hoy el predio, ya abandonado, se ha convertido en refugio de maleantes, alcohólicos y drogadictos y en visitado motel.
Dicho terreno se ubica en las calles Nocupétaro, Valentín Gómez Farías, Juan Álvarez y Eduardo Ruiz; abarca casi una manzana, encontrándose a su alrededor varias casas habitación que han sido presa de los bandidos que con toda calma encuentran los recursos para escalar las paredes del predio e introducirse a las casas donde hacen de las suyas. Estas mañas tienen con los pelos de punta a los vecinos del lugar.
En tanto que estaba la fábrica en funciones, las mismas puertas por lo regular se encontraban de par en par pero había veladores, en estos tiempos pareciera que esa función la desempeñan los homosexuales y prostitutas que andan rondando la zona en busca de algún «voluntario».
Cuando la gente del lugar ha descubierto serias anomalías, que es muy seguido, hablan a la policía y ésta no hace más que en patrullas supervisar, echan una ojeada y de inmediato van de retache; se olvidan de poner vigilancia y no han intentado clausurar o soldar las puertas de metal. Solicitud que se ha planteado en varias ocasiones al personal del Ayuntamiento con el propósito de evitar que el terrorífico lugar siga convertido en la mina de oro de los admiradores de Alí Babá y los cuarenta ladrones, sumándoseles ahora otros tantos «querendones».
Recientemente uno de los representantes visitó al joven responsable de Dirección de Enlace Ciudadano, Alejandro Rojas Flores, en la municipalidad; solicitó que de plano soldaran las puertas de la antigua factoría, que parece tierra de nadie pero también de todos, y el funcionario le respondió que ojalá los vecinos tuviesen una soldadora porque ellos no tenían, es más, que tampoco el personal de mantenimiento o los de Protección Civil contaban con la herramienta, esto ante la recomendación del quejoso. En primer lugar resulta inverosímil el argumento del «trabajador» del Ayuntamiento. Nosotros más bien pensamos que sólo le dio el avión, con mayor razón cuando dio su palabra de visitar el lugar al otro día por la mañana; estuvieron esperando al angelito pero de éste... ni sus luces.
Varios colonos de la manzana aseguraron a Vivilladas que el mismo lunes 26 de los corrientes, como a las 12:00 de la noche, entró al predio un policía con una dama o con un «damo», mientras tanto, otro uniformado se quedó por fuera de la patrulla para «echarle aguas». Esto es el colmo del descaro, sobre todo cuando sabemos que muchos sexoservidores o sexoservidoras son objeto de continuas extorsiones por parte de los «representantes» de la ley.
Desatención como la que sufren los vecinos de la antigua central de autobuses es una clara muestra de ineficacia e insensibilidad de las autoridades municipales; pareciera que están a la disposición de los empresarios o de la gente poderosa y minimizan las demandas de la ciudadanía, que al no contar con recursos ni con apoyos oficiales recurrieron a esta columna para hacer su denuncia. Presentimos que aquellos que tienen el deber de atender a toda la población han de expresar: «Billetudos queremos y a los fregados... ni los vemos». No hay que ser.
Escuela Primaria Belisario Domínguez
Siguiendo con el poco interés de las autoridades, en este caso municipales y estatales, nos topamos con una manifestación en las afueras de Palacio de Gobierno, donde la demanda era sólo una: cumplimiento de los acuerdos de restauración de la Escuela Primaria Belisario Domínguez. Padres de familia, alumnos y maestros abanderaban el movimiento.
Los manifestantes hacían ver a la opinión pública la situación crítica que ha venido padeciendo la institución educativa durante los últimos cinco años; señalaban que el edifico ha sufrido daños considerables y que requiere atención inmediata o que de plano construyan las autoridades una escuela en la zona de acceso. Exclamaban a grito abierto y por escrito en volantes: ¡Queremos un lugar seguro para nuestros niños! Nosotros preguntamos: ¿y quién no?
Honestamente vimos mucho fastidio. Los interesados se consideran engañados por funcionarios de diferentes niveles; con indudable molestia decían que tenían en su poder un video donde López Orduña les prometió que de inmediato tomaría cartas en el asunto para enmendar el problema; han pasado varias semanas y la famosa solución no llega por ningún lado.
Más vale que las autoridades competentes, entre ellas la Secretaría de Educación en el Estado, tomen de inmediato el toro por los cuernos y se aboquen en calidad de «pa luego es tarde» a reconstruir el edificio dañado, porque si hasta hoy los denunciantes no han polarizado sus demandas, nadie dude que al rato las cosas se pongan de color más subido.
Los casos denunciados en este espacio pueden ser apreciados como aislados, sin embargo, no es así. Diversas vías de las colonias populares están en espera de una manita de gato o de un zarpazo de león; decenas de colonos anhelan respuestas positivas a sus múltiples demandas; no obstante las autoridades, entre ellas el Chavo y uno que otro de sus chavitos, se encuentran más distraídos en proyectos electorales que trabajando en el cuidado de la gente y en otorgar respuestas a sus distintos planteamientos. Pero ¿qué tal cuando buscan el hueso? «Prometen el cielo y las estrellas y a final de cuentas... el pueblo sale estrellado». ¿O acaso nos equivocamos?