Opinión

MORELIA
Repercusiones
México requiere de un estadista
En México, la suma infinita de problemas existentes demuestra notoriamente la falta de estadistas y más se requieren cuando se amenaza con las transferencias de la propiedad nacional a pesar de las amargas experiencias
Samuel Maldonado B. Martes 6 de Marzo de 2007
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¡Ni trogloditas, bufones ni payasos!, pues cuando éstos han ascendido al poder, por un golpe de Estado, por accidente, por el fraude electoral o por el voto
inútil, nos han puesto al borde del precipicio, puesta la patria en venta de garaje y hecho monumentos a su torpeza, ¡dígalo si no Santa Anna, pasando por el ratón Salinas, Zedillo y anexas, para no señalar a Fox!
Cuando eso ha pasado, los estragos económicos y la debilidad del poder afloran inmediatamente para hacer a río revuelto ganancia de empresarios y banqueros, por un lado, y disminución del nivel de vida, pobreza y males sociales, por el otro. Corregir las desviaciones generadas por la ocurrencia, los intereses personales o la estupidez, no es tarea simple y menos pronta aun cuando, tarde, pero se termina derrumbando los pedestales de unos y tirándolos en la basura de la historia, mientras que a pocos, por ejemplo Néstor Kirchner (Homme d´ Etat), los sitúa en la cúspide como presidente de Argentina, para que gobiernen con sabiduría y apliquen sus conocimientos en los asuntos del Estado y de la política a efecto de resolver los problemas que aquejan a sus pueblos.
A estos personajes se les conoce con el nombre de estadistas, porque tienen gran conocimiento del Estado, de la administración pública y de la problemática que presenta la dirección de un gobierno y, por su sensibilidad y cultura, son los que se requiere para que pueda haber gobernabilidad, direccionar acertadamente al Estado para que la población del mismo se vea beneficiada con el actuar del Estadista.
Un Estadista es pues todo aquel gobernante que trabaja para encontrar la estabilidad y el desarrollo económico y social de su país; que está interesado en lograr el progreso en la protección del ambiente y de los recursos naturales; desde luego en la elevación de la calidad de vida de su pueblo; el Estadista, debe tomar buenas decisiones políticas, bien definidas a efecto de que haya certeza de lo que hace y sus gobernados entiendan que lo que se busca con la aplicación de las leyes o las que se impulsan, es resolver los problemas políticos y económicos, así como de muchos otros en diferentes materias.
La búsqueda permanente de la integración de su pueblo es fundamental acción del gobernante, y no debe permitir jamás un espacio donde se siembre el odio, la xenofobia y sí crear o adoptar medidas enérgicas para luchar contra el desempleo, el crimen y la ignorancia.
Un buen gobernante nunca debe abandonar el diálogo y si a éste se opone la sinrazón por necedad y capricho o intereses personales, debe actuar con respeto a los derechos humanos pero con toda la energía y la aplicación de las leyes. Solamente la continuidad de un liderazgo, la consolidación de las instituciones y la unidad del pueblo, permitirán la prosperidad y progreso.
En México, la suma infinita de problemas existentes demuestra notoriamente la falta de estadistas y más se requieren cuando se amenaza con las transferencias de la propiedad nacional a pesar de las amargas experiencias. Cada día, los nuevos gobernantes se tropiezan con la misma piedra que no otra cosa que su negligencia o su poca capacidad de gobernar, lo que ha producido atrasos económicos, la entrega indiscriminada de la riqueza nacional a manos empresariales corruptas y la repetición de las mismas tonterías cometidas en un círculo de torpezas, precisamente por la falta del conocimiento de lo que es realmente la administración pública y la ignorancia de lo que significa la política.
Cuando una república, un estado, un municipio, tiene al frente del gobierno a una persona con gran sensibilidad y conocimientos de política y de administración pública, indudablemente que por difícil que parezcan las circunstancias, los resultados conducirán a la resolución de los problemas sociales, al entendimiento entre los gobernados y al desarrollo y bienestar de los ciudadanos.
Por eso he escrito con tanta insistencia en que en el caso concreto de las elecciones próximas en Michoacán y del PRD, son solamente dos los candidatos que pudiéramos indicar se acercan a la definición de Estadista; esto es, tener el conocimiento de la administración pública así como de lo que significa la palabra política. Los dos son gente inteligente y con suficiente autoridad moral para que nos puedan gobernar, para que puedan darle continuidad a muchas cosas positivas del actual gobierno y mantener la estabilidad que genere progresos políticos, económicos y sociales, y sobre todo, a no perder tiempo ni recursos económicos y humanos, tratando de aprender.