Opinión

MORELIA
El Instituto Nacional de Evaluación
Fue el propio Vicente Fox quien sin empacho alguno ha dejado claro que las instituciones gubernamentales mienten o son incapaces de presentar a la sociedad datos valederos y creíbles sobre asuntos de puntual importancia como es la educación
Juan Pérez Medina Jueves 8 de Marzo de 2007
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Segunda y última parte
Como puede verse, el INEE es un órgano que centralmente tiene la facultad de considerar lo que se debe evaluar y cómo se debe evaluar, sustituyendo
en los hechos la labor de los docentes y las propias autoridades educativas, contraviniendo con ello lo dispuesto en los artículos 29, 30 y 31 de la Ley General de Educación; a menos que, como se puede observar en su conformación, sea un organismo apéndice de la SEP –y por lo tanto del gobierno-, con lo que cae por tierra la afirmación acerca de su independencia, que ha sido hasta hoy uno de los mayores argumentos para su creación.
En efecto, para justificar la necesidad de crear este órgano de evaluación nacional, se argumentó que era indispensable dotarlo de autonomía e independencia, de tal manera que desde otro espacio brindara los elementos de juicio necesarios y, sobre todo, reales y transparentes, en torno al estado que guarda la educación. Vicente Fox, en uno de los espacios del Tec de Monterrey, mencionó que durante años en el país «...se ha hecho una gran simulación en la educación pública nacional, pues se ha hablado mucho de cobertura, pero poco de calidad y, de hecho, se escondían las cifras y los indicadores del país, por eso se creó el INEE, que permitirá conocer la realidad...»iv. En el documento titulado «Proyecto INEE», elaborado por el equipo de transición del gobierno de Vicente Fox, se hacía referencia a la necesidad de que se construyera un organismo de evaluación independiente «...que apoye de manera efectiva la rendición de cuentas a la sociedad por parte de las autoridades educativas...»v, a fin de que éstas resulten creíbles para los interesados, legisladores, padres de familia, sociedad en general e instancias internacionales, como la OCDE, el BM y el FMI. Por lo anterior se concluye que el INEE carece de independencia, pues un organismo que depende de la SEP no puede en lo absoluto gozar de autonomía. Habría que destacar que la presidencia de la Mesa Directiva del mismo recae en el titular de la secretaría del ramo y que la mayoría de sus integrantes son funcionarios del gobierno y sectores afines a él, es decir: a la derecha.
Fue el propio Vicente Fox quien sin empacho alguno y con tamaño cinismo ha dejado claro que las instituciones gubernamentales mienten o son incapaces de presentar a la sociedad datos valederos y creíbles sobre asuntos de puntual importancia como es la educación. A confesión de parte, relevo de pruebas, como se dice en el argot jurídico, se reconoce algo que ya sabíamos, que sabemos que ocurre cotidianamente y que no es sólo responsabilidad de las dependencias y oficinas del gobierno y quienes ahí atienden las tareas de políticas públicas, sino fundamentalmente son determinaciones de política-política o, por decirlo más llanamente: de política de Estado. La confesión pública de Fox ha sido con la intención de justificar la exigencia de los organismos acreedores internacionales respecto a la introducción de medidas que obliguen a mejorar los resultados que ellos esperan para impulsar su modelo económico y el actual modo de producción. Pues la misma SEP, por medio de la Dirección General de Evaluación, reconoce que han venido realizándose mediciones al sistema desde 1979 en cumplimiento al mandato normativo «complementando las acciones de difusión realizadas hacia las autoridades educativas estatales y maestros del país, en el caso de algunos programas, la SEP, mediante la Dirección General de Evaluación, informa a la sociedad en general sobre los resultados obtenidos en el Sistema Educativo Nacional»vi.
Como se puede observar, la SEP sí ha venido realizando la tarea de evaluar el conjunto del Sistema Educativo Nacional, y lo viene haciendo desde 1979. El problema ha sido que, como lo reconoce la misma Dirección General de Evaluación, se había venido considerando que los resultados educativos no debían darse a conocer para que fueran utilizados en contra de la misma secretaría. De ahí se infiere que el INEE no responde a la necesidad de independencia, sino que sus implicaciones son otras; pues de haberlo querido, el propio presidente de la República hubiera ordenado hacer pública la información que se mantenía o se mantiene hasta hoy a resguardo; o bien, haber clasificado como de interés público dicha información para que fuera observada por quien lo deseara desde el IFAI.
iv Hugo Abortes, «El INEE: Las trampas de una propuesta de evaluación equivocada». Tomado de SNTE-Sección XVIII, Michoacán, Comisión Seccional de Educación y Cultura, 1er. Encuentro-Taller de Investigación e Innovación Educativa, 2004.
v INEE, Documentos institucionales, pág. 15, 2004.
vi Dirección General de Evaluación. La experiencia de la Dirección General de Evaluación en la educación básica y normal. 30 años en la medición del logro educativo. 2002. Portal SEP.