Opinión

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Vivilladas
ENUF: Coloquio internacional
El proceso de enseñanza requiere sustentarse en el planteamiento de problemáticas reales para que el alumnado confronte acciones y reacciones, que comprenda el cúmulo de relaciones que subsisten por debajo de tal o cual determinación
Gilberto Vivanco González Viernes 9 de Marzo de 2007
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Si cualquiera de los atrevidos lectores decidiera voltear sus ojos para otra columna de opinión tendría, como siempre, nuestro total respeto. Los
temas que tienen que ver con coloquios, convenciones o reuniones de tipo académico no siempre son del agrado de toda la gente; pero en esta ocasión quienes opten por seguir la lectura podrían llevarse algunas que otras reflexiones en torno a la importancia de estos eventos y su relación con la sociedad y en específico con la tarea educativa, o al menos ése es nuestro propósito.
La Escuela Normal Urbana Federal Profr. J. Jesús Romero Flores llevará a cabo su XVIII Coloquio de Actualización Docente con carácter internacional, que en esta ocasión es denominado «Constructivismo, significación, representación y construcción del conocimiento escolar», evento que tiene en la mira reunir cerca de mil docentes e interesados en los procesos de formación, sobre todo en educación básica.
Como reza la información proporcionada por su coordinadora general, la profesora Rosalva Lemus Vera: «Los conceptos constructivistas han estado presentes en el debate educativo de los últimos años y por lo mismo, se hace necesario establecer un lugar de encuentros de saberes, experiencias, teorías y perspectivas que permitan la argumentación y discusión propositiva acerca de las distintas prácticas educativas y de las estrategias de aprendizaje inherentes a los procesos de construcción del conocimiento».
Este singular evento promoverá la discusión en torno al alcance formativo del constructivismo, corriente psicológica de importantes alcances en la educación; donde será necesario discutir sus implicaciones y limitaciones en los procesos educativos. También se requiere indagar sobre su impacto en la sociedad, ya que el constructivismo también es un estilo de vida.
Quienes coinciden con la visión constructivista buscan implementar un proyecto educativo, sobre todo en la escuela primaria, que tiene entre sus desafíos implementar reformas valiosas con la mediación de profesores, sin perder su cause institucional. Habrá que reconsiderar, en el aspecto administrativo y social por ejemplo, los factores que permiten a países como España o Italia que la formación básica sea obligatoria hasta los 16 años, en tanto que aquí en México la obligatoriedad llega prácticamente a los doce.
La corriente en estudio, que tiene que ver con la construcción del conocimiento a partir de interrogantes y de la participación directa tanto del maestro como del alumno, siendo una corriente psicológica, ha impactado a la pedagogía; incita a implementar módulos en contenidos de enseñanza. Claro que existen riesgos de resistencia, ya que los docentes han sido formados en distintos modelos de aprendizaje como la escuela tradicionalista en su momento, la escuela de la tecnología educativa y en importante influencia la llamada escuela nueva que basa su definición en varios principios, entre ellos: la actividad, la libertad, lo social y el interés del alumno.
No obstante, como parte del proceso de actualización, los profesores tienen el compromiso de voltear hacia nuevas propuestas, pero en aquellas que intenten formar un ser más crítico, propositivo y dinámico. Es de vital importancia que los docentes hagan un alto en su quehacer diario y deliberen sobre la importancia de no aportar conocimientos al educando como si éstos sean auténticos recipientes; es propicio que el docente plantee problemas al estudiantado, que éstos pasen de la anécdota a la categoría, tal como lo señala María del Pilar Cousido González, quien por cierto será la primera conferenciante del ahora prestigiado coloquio.
La visión constructivista
El proceso de enseñanza requiere sustentarse en el planteamiento de problemáticas reales para que el alumnado confronte acciones y reacciones, que comprenda el cúmulo de relaciones que subsisten por debajo de tal o cual determinación; la visión constructivista invita a destruir lo existente para que en un proceso dialógico y abstraído reconstruya la visión de validad, o más bien dicho, del segmento de realidad que le corresponde en ese momento enfrentar.
Blanca Fernández, que disertará sobre «La construcción del conocimiento en el aula» y estudiante de doctorado en la Universidad de Madrid, enfatiza sobre la relación permanente entre el sujeto que enseña y el sujeto que aprende, apreciando que el alumno no debe ser alguien inerme, que sólo escuche, sino que deje de ser un auditorio anónimo para convertirse en participante y en el verdadero protagonista del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Este suceso que organiza la Escuela Normal Urbana debe provocar el considerar las expectativas sociales y humanas de la tarea docente; recordar que los sujetos pensantes han existido siempre, pero que es necesario incentivar los procesos de juicio, razonamiento y decisión; además de valorar la educación formal como una valiosa herramienta que permite enfrentarse a la vida con capacidad y decoro, amén de su aportación para lograr que la niñez y la juventud en un proceso interactivo con los profesores sean lo suficientemente capaces de enfrentar los retos de la sociedad, una sociedad que también requiere cambiar para ofrecer oportunidades de avance y desarrollo a quienes se esfuerzan profesionalmente para ello.
Para concluir, señalaremos lo que promueve la catedrática italiana Elisabetta Spannu, con quien tuvimos una charla, «La relación interpersonal es la base del proceso de enseñanza y aprendizaje». Sin escuchar, dialogar y sin empatía entre el maestro y el alumno, el verdadero aprendizaje no se logra, debe construirse juntos para que tenga real significado. Concluyó diciendo: «L’a escolto deve essere attivo», que traducido al español significa: «La escucha o quien escucha tiene que ser activo». Los maestros tienen una verdadera oportunidad para replantear su práctica docente. «Nunca es tarde para modificar, de manera positiva, conductas, ni prácticas profesionales».