Opinión

MORELIA
Repercusiones
Los problemas en la UM
La solución para la UMSNH no es fácil, pero mucho ayudaría que el Congreso del Estado pudiera analizar con profundidad la Ley Orgánica que fue promulgada en 1986 siendo gobernador el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas
Samuel Maldonado B. Martes 13 de Marzo de 2007
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¡Qué pena! Vista desde cualquier punto que se quiera, la actual Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo deja mucho que desear. Su ele-
vado nivel de prestigio en el pasado, no solamente por su largo historial y su posición ideológica de izquierda, ha decaído terriblemente. Ya en su etapa de decadencia, recuerdo muy bien cuando el profesor Octavio Ortiz Melgarejo, quien fuera rector del Colegio de San Nicolás, denunciara públicamente a uno de los muchos que han pasado por la Rectoría de haber desviado los recursos económicos de la administración para hacerse rico; le decía: «Eres el único rector que conozco que se ha hecho millonario de la universidad».
Los problemas que enfrenta la Casa de Hidalgo ahora son vastos, diferentes y complicados que limitan la buena marcha. Desde la ascensión reciente de la nueva rectora, gracias a que «el consejo de ex rectores son los que ¿valoran? y toman la determinación de a quién elegir como rector, se han presentado diversos tomas y constantes paros. En descargo de esta institución, debemos indicar que no es la única con deficiencias administrativas y con problemas de corrupción estudiantil y de dirección, pero los problemas ocasionados por causas injustificadas pareciera que son la norma. La educación en el país está de mal en peor y ni aquí ni nacionalmente se tiene un viso de esperanza de que a mediano plazo pueda clarificarse este espectro tan oscuro.
Rectores van y rectores vienen, unos corrigen y otros prostituyen la vida estudiantil y su preocupación primordial es ver cómo se sostienen en la Rectoría, repartiendo canonjías a diestra y siniestra. La elección propia del rector se deja a los que han pasado por la misma, a veces sin pena ni gloria y más con la primera que con la segunda. El comportamiento tenido por la mayoría de los últimos rectores de ver y dejar pasar ha corrompido a muchos jóvenes que cuando no reciben lo solicitado y a cualquier negativa que se les da a sus exigencias, razonablemente o no, paran clases, toman direcciones, obstruyen calles y sus manifestaciones los llevan con frecuencia a infringir reglamentos y leyes haciéndose acreedores a castigos y lastimando, inclusive en sus propios derechos, a miles de estudiantes que, por esas causas, pierden el tiempo lastimosamente.
Hace algunos años, en 1997, la Universidad Nacional Autónoma de México vivió lo que en la UMSNH es pan diario. Acosada por las necesidades económicas y debido a un limitado presupuesto federal y con el gobierno neoliberal negando un apoyo de 50 millones de dólares, cantidad ínfima comparada con lo que a empresarios y banqueros entregaba a través del Fobaproa, pero indispensable para la operabilidad de la UNAM, llevó a la autoridades de la misma, a poner una cuota de recuperación. La negativa estudiantil a no pagar fue inmediata y la obcecación del gobierno de la República en no entregar el subsidio requerido llevó al estudiantado a una huelga que duró casi un año, con resultados inmediatos terribles: miles de estudiantes emigraron a otras instituciones educativas de paga y a otros definitivamente les hizo abandonar sus estudios, ¡las pérdidas fueron mayúsculas!
La solución para la UMSNH no es fácil, pero creo que mucho ayudaría el que el Congreso del Estado (esto sí es lo difícil) pudiera analizar con mucha profundidad la Ley Orgánica que fue promulgada en 1986 siendo gobernador del estado el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas (febrero de 1986) y legislar al respecto, restituyendo ésta o decretando una mejor que permita un consejo consultivo amplio como lo tienen muchas otras universidades. Continuar permitiendo la elección del rector por unos cuantos notables ¡! que además por lazos familiares pueden expresar su voto particular al margen de los intereses universitarios no es saludable.
En la «comisión de notables», varios de sus miembros ya debieron haber sido sustituidos (están jubilados o desempeñan actividades que les impiden moralmente participar en la Comisión de Rectoría, pero además, no tienen ni siquiera un pequeño manual que los norme para seguir ciertos procedimientos en la elección. Ninguna otra universidad pública y creo que ni privada del país cuenta con un sistema semejante.
La UNAM, después de la crisis de 1997, superó su problemática y hoy es un motivo de orgullo para los mexicanos el hecho de que esté catalogada como una de las mejores cien universidades de todo el mundo.
Es deseable pues, que el Congreso del Estado haga un esfuerzo superior y si no puede dilucidar una nueva ley orgánica, cuando menos que restituya la de febrero de 1986. De no hacerlo, esperemos que cualquiera de los dos candidatos del PRD que llegue a la gubernatura lo haga.