Opinión

Los neoliberales van por todo
Juan Pérez Medina Jueves 29 de Marzo de 2007
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La alianza perversa Fecal-Gordillo ha consumado la reforma a las pensiones del ISSSTE quitándoles el derecho a los trabajadores de acceder a unapensión justa. Con el golpe dado los trabajadores del Apartado B se han quedado sólo con los recursos que puedan juntar durante su vida laboral con sus cuotas y las aportaciones que el gobierno hará. Este resultado es producto de una serie de acuerdos turbios que pasan por la anterior elección presidencial cuando el PRI vendió su voluntad a Fecal a cambio de que Ulises Ruiz permaneciera en el poder, a costa incluso de la sangre y la represión, tal como ocurrió en Oaxaca, y de esconder la impunidad del conocido y popular góber precioso. Claro está que al PRI no le da trabajo llegar a los peores acuerdos, la historia nos ha demostrado que para ello les sobra experiencia.

En el caso de Elba Esther Gordillo, su participación sólo refrenda su viejo historial de traiciones y transas desde que fue ungida en el poder del SNTE a la caída de Carlos Jongitud Barrios, otrora dirigente eterno, que cayó por indicaciones de Salinas de Gortari, ante la generalizada insurrección magisterial de 1989. Su compromiso con la reforma a las pensiones del ISSSTE se deriva de su condición de cuadro orgánico del Estado mexicano, del más viejo estilo carril, con quien comparte el poder; y al parecer, ahora más que nunca, pues su cercanía con el foxismo primero, y ahora con Fecal es más que una evidencia, una confirmación de un sindicalismo charro, con un proyecto y un discurso al más puro estilo de la derecha. Pero también está su condición de primera interesada, pues ha tenido en los últimos tres sexenios el timón de la dirección del ISSSTE y, por lo tanto, sabe de su condición real, en la que sin duda ha metido la mano para sacar grandes ventajas y hacer excelentes negocios que seguramente forman parte de los pasivos y el quebranto del instituto. Ahora con la reforma, tiene la gran oportunidad de limpiar la casa y deshacerse del cochinero que de alguna manera la venía comprometiendo. En parte por ello el gobierno se niega a realizar una auditoría integral al ISSSTE.

La respuesta de los trabajadores afectados ha sido insuficiente para detener la actual embestida. Ante una campaña de medios cuyo objetivo ha sido evitar que los inconformes se pronuncien y ocultar con ello los verdaderos objetivos de dicha reforma que, incluso ha logrado confundir a un sector importante de los afectados, la protesta se ha limitado a los contingentes más informados y responsables, como son la CNTE, trabajadores del ISSSTE y algunos sindicatos universitarios. Sin embargo, la respuesta que estos contingentes han dado, sin ser la que se hubiera deseado, es una respuesta vigorosa que demuestra que existe un número amplio de trabajadores que mantienen la resistencia y la lucha en defensa de sus derechos, y que en cualquier momento está lucha puede extenderse y pasar de la resistencia a la ofensiva.

El actual secretario de Hacienda ha declarado en medio de este conflicto, que esta reforma es el comienzo de una serie de acciones que «son importantes para el desarrollo del país», para luego adelantar que lo que sigue es la reforma fiscal y, naturalmente, la privatización de Pemex y la CFE, entre otras medidas.

Nos esperan grandes retos. El movimiento sindical tiene ahora la extrema obligación de mantenerse en alerta y unido. De ir mucho más allá de la unidad sindical y diseminarse entre los trabajadores del campo y la ciudad que no tienen una organización que los defienda y represente ante el patrón. El movimiento sindical tiene la obligación de ir hacia el pueblo y proponerse un gobierno distinto en donde se den las facultades para ejercerlo sin cortapisas y sin subterfugios. Un gobierno del pueblo en donde sea la mayoría del pueblo la que determine su quehacer. Para ello, tiene que disponerse para aceptar los niveles de conciencia y compromiso con este objetivo de todas las organizaciones populares y buscar el consenso necesario tanto en el programa como en la acción para lograrlo.

Es necesario organizarnos con el objetivo de luchar por el poder político y económico; por cambiar las condiciones de desigualdad en que vivimos y generar nuevas formas para organizar la vida en común. No basta la lucha gremial, ni tampoco la lucha reivindicativa de los diversos sectores del pueblo; es necesario ir a la lucha por el cambio que requerimos y merecemos los trabajadores de México.

El magisterio tiene la obligación de asumir esta tarea. Su compromiso con el pueblo no sólo pasa por la defensa de sus derechos y la defensa de la educación pública, debe ir más allá y plantearse la tarea de organizarse en torno a este estratégico objetivo para de ahí avanzar en la organización y educación política del pueblo. Esta próxima jornada de lucha es una buena oportunidad.