Opinión

Aquí y allá, el fascismo es la derecha
Samuel Maldonado B. Martes 3 de Abril de 2007
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Mariano Rajoy, como seguramente es del conocimiento de los lectores, es el principal líder de la extrema derecha española. El Partido Popular, al que pertenece, perdió la presidencia del gobierno ante Rodríguez Zapatero (PSOE), quien ganó las elecciones en el año 2004.

El PP dio motivos suficientes a los españoles para que le retiraran el voto. Dos de las principales causas lo fueron: 1) Las mentiras constantes y el haber involucrado a su país en una guerra ajena, criminal, salvaje, injusta, impulsada por los gobiernos imperialistas de Blair y Bush; 2) Porque Aznar, quien fuera derrotado por José Rodríguez Zapatero, le mintió descaradamente al pueblo español al afirmar que las explosiones ocurridas en la estación ferroviaria de Atocha (y otras) en las que murieron decenas de personas y heridas a otras tantas, habían sido provocadas por la organización separatista vasca, conocida como ETA, cuando en realidad habían sido ocasionadas por una venganza de Al Qaeda, por la indebida intervención española en Iraq, que como sabemos fue para agradar al gobierno de los Espantados Unidos.

No causa sorpresa alguna que la derecha de Mariano Rajoy actúe como la derecha de Pinochet, como la de Vitela en Argentina y como la de Espino en México, pues es la misma que apoyó a Francisco Franco, la que se opone a que sea el género femenino la que opine y determine sobre asuntos como el del aborto y la que calla ante las masacres constantes en el Oriente Medio. Es la que ordena a sus seguidores no lean ciertos periódicos, como El País, solamente porque los juicios aparecidos en este periódico no le son favorables a la derecha, intolerable con quienes no piensan igual que ellos.

Mariano Rajoy es, como Fox, mentiroso, profundamente vengativo y frecuentemente irracional. Su verdad, piensa, siempre es única.

En México la derecha gobierna ya en franca coalición (encubierta antes, descarada hoy) con el Partido Revolucionario Institucional. Los frutos de esta unificación son los de la imposición de normas y leyes favorecedoras de la libre empresa, y no está mal que así sea, pero resulta que en todos los sexenios transcurridos desde la etapa de Miguel de la Madrid a la fecha, las cosas en México se han agravado provocando el incremento gradual de los problemas sociales y la pobreza en suma, para beneficio de unos cuantos que acumulan inmensas riquezas adquiridas (muchas) por la corrupción imperante.

Mariano Rajoy no quiere que los problemas con ETA se resuelvan vía diálogo. «¿Para hablar de qué? Se pregunta y se contesta con otra pregunta: ¿De los Países Catalanes, de la supresión de las diputaciones ... otra vez de autodeterminaciones, de independencia? ¡El comportamiento de Mariano es antidemocrático!

Los lectores se podrán preguntar: ¿y qué con Mariano Rajoy si estamos en México?

Pues porque la derecha gobierna México y estoy cierto que quisiera gobernar igual que Franco, que Aznar, que Vitela o como Pinochet, y porque en Michoacán estamos en vísperas de las elecciones y éstas las debe, tiene y quisiera que las ganara el PRD.

Por eso he leído con interés el resultado de la segunda encuesta realizada para saber las posibilidades que tenemos de repetir el gobierno y, efectivamente, los resultados nos indican esa gran posibilidad.

La encuesta califica la popularidad de cada uno de los aspirantes perredistas sin mencionar los flancos débiles y es lo correcto. En forma particular conozco a cada uno de los aspirantes, los respeto a todos y llevo amistad cordial y fraternal con la mayoría. Conociéndolos, sé que son activos valiosos del PRD y aseguro que de ellos solamente dos, sin demérito del resto, los dos de más alta calidad moral y ética política, serán con los que con certeza podamos competir exitosamente en la contienda del 11 de noviembre, a condición de que los que no salgan favorecidos con el voto popular, cierren filas con el que gane.

Por último, quiero terminar citando al periodista Hugo Gutiérrez Vega, quien presenció una de las últimas manifestaciones de la derecha en España: «Confieso que temblé al ver ondear las banderas de la Falange y al percatarme de que eran muy jóvenes los que llevaban retratos de José Antonio Primo de Rivera y del siniestro Onésimo Redondo, líder de las JONS (Juventudes de Ofensiva Nacional Sindicalista). Pensé que toda esa parafernalia sería ya pasto de polillas en desvanes desvencijados. ¡Nada de eso! Los fascistas peninsulares siguen vivitos y coleando, y se desgañitan en la primera oportunidad que se les presenta.

«A mi regreso a México, otra imagen me puso a temblar: la de unos soldados presentando armas y desenfundando la bandera en una asamblea pletórica de curas y de monjas. El recuerdo del arzobispo de Toledo bendiciendo las armas de los sublevados del 36 me acogotó. Pensé también en las fotos de la cristiada y constaté que la derecha de aquí y la de allá se parecen de manera alarmante».