Opinión

MORELIA
Vivilladas
Carreteras de paga
Sería importante que la obra pública que realizan los gobiernos tomara en cuenta las necesidades de la gente
Gilberto Vivanco González Viernes 13 de Abril de 2007
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Como vamos a hablar de caminos, es correcto comentar sobre la buena y oportuna orientación que nos dio el buen amigo Toño, del bar El Corsario, vamos a hacerle caso por
que en varios de sus comentarios acerca de esta columna tiene absoluta razón, otro día lo platicaremos. Bueno, después de este momento de reconocimiento, vamos al grano sobre el problema de las carreteras, mismas que son indispensables para comunicar el país y la entidad; pero es injusto aceptar que nos vean la cara de pendetontos cuando dicen que tal o cual vía es o será sólo para favorecer a la gente del pueblo o a las personas más desprotegidas. Esto es pura pantalla.
La verdad, los mexicanos y por supuesto los michoacanos, estamos cansados de tanta mentira que arrojan los políticos, según, algunos conocedores de obras hidráulicas. Para los señores cada metro de carretera apoya al pobre y al empresario, y en eso estamos de acuerdo, pero, ahora pensamos que las carreteras son para el servicio público pero dañan con ganas el bolsillo de los amolados, aparte de recordarnos que los impuestos valen una pura y dos con sal.
Ya está bueno de proyectar obras fantásticas y colosales; ya estuvo bien de lanzar promocionales en los medios de comunicación presumiendo miles de millones de pesos invertidos en tal o cual obra; invierten en verdad, pero es como la cerveza retornable, porque en un abrir y cerrar de ojos los dineros regresan a las arcas nacionales, aunque más bien son arcas personales.
Aquí en Michoacán nos salieron con ¡el notición! De una vía nueva hacia el aeropuerto, la anunciaron con bombos y platillos, es según la obra del sexenio, ¡puras habas! Invierten poco y de nada sirve, ¿de dónde sacan que beneficiará los municipios de Zinapécuaro, Tarímbaro, Queréndaro y Charo? Por favor, eso no lo cree ni un niño de la escuela que pudiera dirigir Elba Esther Gordillo.
Toda la obra pública, el gobierno la vende al mejor postor o a quien mejor se ponga a mano. La ganancia es inmediata y pa’ pronto, empiezan a circular los autos y los choferes o concesionarios; dejan parte de sus gastos en ese servicio ¡de lujo! La mayor parte de la obra pública no sólo tiene que ver con la gente común, ahora también se compromete a empresarios del lugar o con los empresarios que llegan.
Como dijo José Feliciano a Cristal o a Andrea Bochelli, ¡vamos a ver¡ ¿Quién saldrá beneficiado de la obra de la súper carretera al aeropuerto? Pues eminentemente los paseantes, y desde luego los dueños de las carreteras, que son federales pero ya casi todas son particulares, ¡no inventen! Ahora preguntamos, aparte de la falta de atención de las autoridades municipales y estatales, ¿por qué no han arreglado la vía que conduce a Zinapécuaro?
La verdad no extraña tanta pasividad, porque ya le tomaron la medida a la gente, no existe justificación formal para desarrollar una vía exclusivamente al aeropuerto, al menos que sea lo económico y los favores para cierta concesión, porque nadie que piense con la cabeza, aunque parezca redundante, podría rusticar que la comunicación para el aeropuerto es más necesaria que el trayecto que une gran parte de la zona Oriente del estado y que es la entrada al Bajío. Honestamente seguimos sin entender…
Como que Vivilladas ya se está cansando de que deseen «ver la cara» a la población, no es justo ni comprensible. Aunque la cosa no termina ahí.
No cabe en esta cabecita que se han de comer los gusanos el porqué aceptamos pagar cuotas en vías que están demasiado quebradas, y lo decimos textualmente. Para ejemplo un botón de tremendo racimo. ¿Qué sucede con la autopista que lleva o conduce a Acapulco? Es la peor de todas y se paga demasiado. Otro botón más: ¿Qué canijos pasa con los impuestos que pagamos? En los Estados Unidos, que sirve como parámetro, no se paga más por transitar por las vías y están mucho mejor que las que pagamos; incluso la carretera «sensacional» Morelia-México está para llorar, y se gastan, por auto, casi 500 pesos para poder transitarla. No se vale.
Creemos que se ha favorecido a unos cuantos empresarios de la construcción, como el Grupo Carso, de Carlos Slim; casi el más rico del mundo. Felipe Calderón amenazó, desde principio, con vender todo el patrimonio mexicano, lo peor es que lo dijo antes de las elecciones y aún así ganó, con trampas y todo pero ganó. Ni cómo echarle en cara sus fechorías: porque incluso ya le mandó el mensaje al Congreso de que las reformas que han realizado no es todo lo que México necesita; que tienen que buscar la manera de modificar nuestra Constitución, para favorecer el desarrollo del país. Así lo dice, pero sabemos que es para respaldar a las grandes corporaciones. ¿Por qué tanta mentira?
No captamos hasta dónde llegará la ambición desmedida por hipotecar el país, lo que sí podemos entender es que cada día México está más intensamente en manos de fuertes capitales extranjeros o nacionales, que si bien es cierto que activan el empleo también lo es, que cada vez las prestaciones sociales se han convertido en el Sancho de la sociedad, «todo mundo sabe que existe para nadie lo conoce».
Es una verdadera pena que los paisanos o los turistas, se la pasen esquivando baches, bardas o pozos por las carreteras de la nación, pero es más deshonroso que nos cobren impuestos y que éstos desaparezcan como fantasmas en carreteras nacionales, que de la noche a la mañana se han convertido en vías administradas por particulares… lo peor de todo es que pareciera que a nadie extraña; es algo así como las playas que están en suelo mexicano pero uno tiene que pagar al menos el derecho de vía… ¡No más de eso!
Las carreteras son fantasmas porque el gobierno invierte, invierten los particulares, pero ese dinero, aunque exista, la gente del pueblo nunca lo ve, al menos no en obras y en servicios. ¡Y todavía quiere el Chavo López hacer el megatúnel con servicio concesionario? No se cansan de exprimir a la gente, no importa que anden de corbata, de vestido de gala o que simplemente sean unos auténticos «greñudos». ¡Pobre México!, «tan lejos de Dios y tan cerca de Calderón y de todos sus cuates».
¿Exploración de túneles en la Casa de la Cultura?
A propósito de vías de comunicación, próximamente daremos a conocer de manera más puntual, los «trabajos» que una compañía está realizando en los supuestos túneles de la Casa de la Cultura que conducen a diversos templos. Están trabajando y nadie se enteró de alguna licitación pública; además existen fuertes rumores que algunos trabajadores han sufrido espantos porque cada que escarban se encuentran cadáveres por doquier.
No se pierda este sensacional reportaje, pero le avisamos que será un documental clandestino porque eso de la excavación es un auténtico secreto. «Ojos que no ven… población mal informada».