Opinión

MORELIA
Falderillo
De lo dicho por Enrique Bautista se desprende que de ser gobernador se mantendría el actual estado de cosas, con privilegios a los grandes poderes
Juan Pérez Medina Jueves 3 de Mayo de 2007
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Enrique Bautista dejó claro el martes pasado, en entrevista a uno de los medios escritos locales, que de lo que se trata, en caso de retener el gobierno es-
tatal con él como gobernador, es de no tocar los intereses de los más poderosos, comenzando por el gobierno de los Estados Unidos y los propios poderes fácticos, a los cuales se les debe dejar preciso que contra ellos nada se hará. Bautista establece así lo que sería el próximo gobierno en caso de que él fuera el gobernador: Un gobierno para el cual la tarea más importante sería la inamovilidad del actual estado de cosas, en donde continuarán ganando y perdiendo los mismos de siempre. Dicho de otra manera: un gobierno similar al que encabeza Fecal en este momento, con sus matices. Nadie puede estar más contento con estas declaraciones que los destinatarios de las mismas a quien les ha dicho que con él como gobernador nada podrán temer, pues las cosas se harán como ha sido hasta ahora: a su favor.
En lo particular, lo dicho por este personaje me recordó de inmediato a aquella ocasión en que «pasó a saludar» a Fecal en plena campaña electoral y su actitud de nunca aparecer en la campaña de AMLO, a quien desde ayer ha hecho público que no reconoce como presidente legítimo, pues para él el presidente legítimo es Fecal.
La verdad no hay sorpresa en lo dicho por este personaje, lo que me parece que podría decirse es que de llegar al gobierno de Michoacán tendríamos un gobernador a los pies de quienes imponen con su poder las condiciones a la mayoría. Sería un gobierno parecido al que Salinas hizo posible en su momento: un gobierno de derecha, neoliberal, que genera una política asistencialista para atender los graves rezagos que la brutalidad del libre mercado va dejando a su paso. En esta estrategia los que menos cuentan son los trabajadores y sus familias, quienes ocupan parte importante del discurso pero no de los hechos, salvo cuando se les tiene que detener con el uso de las fuerzas del «orden» por manifestar sus inconformidades. Con lo dicho ayer, Bautista, el candidato del gobierno, ha dejado muy en claro que no participó en la anterior contienda a la Presidencia con el PRD y su candidato y que no lo hace ahora desde las instancias que se han creado para continuar la lucha contra la derecha panista-priísta, confesional y proempresarial. Por lo que no forma parte de los más de 600 mil ciudadanos que en Michoacán se reconoce oficialmente que votaron por la opción AMLO. Tal vez votó por Fecal. Más bien creo que él y varios otros de ese grupo político trabajaron en esa contienda en otro sentido. Su propuesta de diálogo sin estridencias me recuerda que tanto en Chile como en Brasil las cosas no han podido ser como la mayoría quisiera. Sin tocar los intereses de siempre y más bien estar pensando en conservarlos (y acrecentarlos)... nada bueno nos espera.