Opinión

MORELIA
Repercusiones
Tolerancia y prudencia
Los simpatizantes de la izquierda mexicana de ninguna manera pueden jugar, como en el pasado, al voto útil en ninguna posición de las que estarán en juego
Samuel Maldonado B. Viernes 4 de Mayo de 2007
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El domingo anterior el PRD realizó su consejo estatal, en el que prácticamente se determinaron las reglas que regirán en las elecciones internas de este par-
tido, mismas que los conducirá a seleccionar a sus candidatos a gobernador, a diputados locales y presidentes municipales.
El siguiente paso a dar será la búsqueda de acuerdos para lograr la determinación de precandidatos comunes con Convergencia Democrática, el Partido del Trabajo u otros y, finalmente, el registro de los seleccionados, la preparación para los comicios internos y el registro constitucional de los triunfadores de las elecciones, de tal manera que para los finales del mes de junio o principios de julio deberá tenerse todo listo para iniciar la campaña constitucional cuyas elecciones serán el día 11 de noviembre, ahora tan lejano aparentemente.
Tienen por delante los perredístas el enorme compromiso y la obligación de repetir el triunfo de 2002 en la figura de Lázaro Cárdenas y la de asegurar, por otros 56 meses, la permanencia de un gobierno democrático, además de incrementar su presencia en el Congreso del Estado, de tal suerte que ganando la mayoría de las posiciones se respalde a quien resulte gobernador constitucional y facilite la acción de gobernar.
El trabajo no será nada fácil, tomando en cuenta los varios factores que han complicado la vida institucional del PRD. Sabido es de la pasión, la enjundia, de la agresividad y del fuego amigo con que se disparan mutuamente los perredistas, lo que los lleva a medidas radicales como el no votar por sus propios compañeros o el de abandonar la trinchera para refugiarse en otros institutos políticos. Todo esto es una historia que debe recordarse en forma constante a efecto de no repetir los errores. Los perredístas deben reconocer también la nula representación política que, por ejemplo, tienen en la capital del estado no obstante que el número de sus simpatizantes y militantes da tranquilamente las cantidades suficientes para ganar más de dos distritos y la propia Presidencia Municipal.
Por fortuna, pienso, que las direcciones estatal y municipales entienden que si en los últimos comicios no han tenido los triunfos en la capital y en importantes distritos, se debe principalmente al poco nivel y nula presencia de quienes han sido candidatos, pues tanto los perredístas como los representantes de organismos sociales y empresariales a los que se les ha dado la oportunidad de participar con el PRD han resultado un rotundo fracaso.
Prevalece en el ánimo partidista la confianza suficiente en la renovación del triunfo de la gubernatura con cualquiera de sus dos candidatos internos, mismos que entre ellos se han demostrado respeto mutuo y tolerancia para no contestar las agresividades de otros suspirantes que, por su misma debilidad, los ha hecho descargar metralla contra ellos.
Los simpatizantes de la izquierda mexicana de ninguna manera pueden jugar, como en el pasado, al voto útil en ninguna posición de las que estarán en juego. Por el contrario, su participación es imperativa, pues deben tener presente que se requiere de la solidaridad con el PRD a efecto de contrarrestar acciones como las que recientemente han tenido los senadores del PRI y del PAN, que en su mayoría mecánica acaban de aprobar una ley lesiva para la sociedad en lo general regresando así a su plena vigencia. El delito de disolución social, enviado en 1941 por el secretario de Gobernación, Miguel Alemán, al Congreso de la Unión para su aprobación. (Recordemos lo que este artículo 145 bis dice: Comete el delito de disolución social el extranjero o el nacional mexicano que en forma hablada o escrita, o por medio de símbolos o en cualquiera otra forma, realice propaganda política entre extranjeros o entre nacionales mexicanos, difundiendo ideas, programas o normas de acción, de cualquier gobierno extranjero, que afecten el reposo público o la soberanía del Estado mexicano.
Se afecta el reposo público, cuando los actos de disolución social, definidos en el párrafo anterior, tiendan a producir rebelión, tumulto, sedición, o escándalos.
La soberanía nacional se afecta cuando los actos de disolución social puedan poner en peligro la integridad territorial de México, obstaculicen el funcionamiento de sus instituciones legítimas o propaguen el desacato de parte de los nacionales mexicanos a sus deberes cívicos.
El artículo anterior, que fue abolido después de 1968, representó, para las organizaciones sindicales de izquierda, para el movimiento estudiantil de 1968 y para la población en lo general, una amenaza fascista de los gobiernos reaccionarios que ha tenido el país.
Sabedores que lo que está en juego no es solamente una gubernatura sino la posibilidad de detener al ultraconservador Acción Nacional y a su partido cogobernante, los dos precandidatos deberán mantener la prudencia y la tolerancia hacía el resto de los suspirantes.