Opinión

MORELIA
Razones de la justa lucha por la derogación de la Ley del ISSSTE
La nueva Ley del ISSSTE es una profunda regresión en cuanto a la seguridad social de los trabajadores y por eso es válida la lucha por derogarla
Juan Pérez Medina Jueves 10 de Mayo de 2007
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El gobierno espurio de Fecal ha echado a andar una campaña de mentiras para intentar sofocar previamente la inconformidad que ha generado la nefasta Ley
del ISSSTE. Para ello ha dispuesto de los medios masivos de comunicación y a sus aliados estratégicos en esta estafa: los charros sindicales.
En Michoacán, los esbirros de Elba Esther Gordillo Morales, desprovistos de moral alguna, plenos de inmundicia, braman en el lodazal, para intentar confundir a la base que desde hace años los ha vilipendiado: ¡Hemos salvado al ISSSTE! Gritan sin dar más explicaciones, balbuceando grotescos graznidos de aves de rapiña.
Sin ningún argumento, los charros de la FSTSE y del SNTE, cual títeres del sistema insisten en deslegitimar la inconformidad y amenazan junto con el gobierno espurio a los trabajadores que los desafían en todo el país.
Pero la lucha no sólo es justa sino necesaria. La nueva Ley del ISSSTE es una profunda regresión en cuanto a la seguridad social de los trabajadores. Para intentar explicitarlo de manera somera y en cuanto a sus efectos más nocivos mencionaré lo siguiente:
1. La nueva ley ha derogado por completo la anterior, por lo que no se trata de una reforma a ciertos aspectos de la misma, sino a una nueva ley en cuyo centro aparece la determinación del gobierno para retirarse de la seguridad social al desaparecer de la ley su obligación financiera para garantizar el pago de las pensiones, dejando a los trabajadores sólo con sus ahorros acumulados a lo largo de su vida laboral.
2. La nueva ley lesiona a todos los derechohabientes y no sólo a los que se han de contratar a partir de su expedición como ocurrió con la reforma a la Ley de los Trabajadores del IMSS. Son afectados con esta ley los activos, los pensionados y jubilados, y los nuevos trabajadores, quienes en lo sucesivo se regirán por lo que ella dispone. Aquellos que han sacado cuentas y consideran que la nueva ley no los alcanza a lesionar porque se han de jubilar antes del 31 de diciembre de 2009, les debe de quedar claro que también se han modificado los seguros de salud y de pensión por cesantía, invalidez y riesgo de trabajo y muerte, con lo que las condiciones preestablecidas serán modificadas en perjuicio del trabajador pensionado y su familia. El artículo 36 de la referida ley establece, por ejemplo, que en caso de enfermedad el trabajador y el pensionado tendrán derecho a recibir atención médica de diagnóstico, de tratamiento, odontológica, consulta externa, quirúrgica, hospitalaria, farmacéutica y de rehabilitación que sea necesaria desde el comienzo de la enfermedad y durante el plazo máximo de 52 semanas para la misma enfermedad. El Reglamento de Servicios Médicos determinará qué se entiende por este último concepto. Es decir: que si un trabajador o pensionado no se recupera completamente en un año y un mes, el ISSSTE ya no lo atenderá por la misma causa de enfermedad.
3. La nueva ley privatiza la seguridad social al trasladar los recursos de los trabajadores a cuentas individuales que en lo sucesivo serán administradas por las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afores) con un cobro muy alto de comisiones que afectaran en un 22 por ciento las cantidades depositadas. En lo sucesivo, los beneficios dependerán de lo que logre ahorrar el trabajador más intereses, menos comisiones. Las pensiones se reducirán hasta en un 50 por ciento con respecto a las pensiones actuales.
4. El bono de reconocimiento a que se refiere la ley, no es una nueva aportación para el trabajador como piensan algunos, sino la suma de los recursos que ha acumulado desde el inicio de su vida laboral para garantizar su pensión. Éste se definirá en relación con los 30 años de servicio necesarios para jubilarse establecidos en la ley anterior a costo de 3.33 por ciento del salario promedio del último año de trabajo. Dicho bono, una vez que se ha definido, pasará a ser la cantidad que sumada a los fondos de la subcuenta del SAR y de vivienda, se incorporará a la cuenta individual de cada trabajador, para ser administrada por el Pensssioniste y transferida a los bancos.
5. Los trabajadores se podrán retirar del servicio sólo cuando hayan alcanzado los 65 años y no por tiempo de servicio como ocurre actualmente. Con ello, el tiempo de duración en la actividad laboral se acrecienta en más de 40 años.
6. Las cuotas y aportaciones son modificadas de tal manera que el trabajador incrementa sus cuotas en un 30 por ciento, mientras que el gobierno patrón sólo lo hace en un cinco por ciento. Por ejemplo: en el caso de las cuotas y aportaciones para el seguro por pensión, mientras que el trabajador incrementa sus cuotas de 3.50 a 6.25 por ciento; el gobierno patrón disminuye sus aportaciones para pasar de 3.50 a 3.175 por ciento.
7. Para el caso de un trabajador que se retira una vez que ha laborado 40 años y cuyo salario es de más o menos once mil pesos mensuales, y ya ha cumplido los 65 años de edad; el promedio de la cantidad acumulada durante ese tiempo apenas rebasará los 5.5 millones de pesos más los intereses y menos las comisiones por administración. Una vez devengados los seguros a que tiene derecho, su pensión promedio mensual para diez años de vida oscilaría los cinco mil 300 pesos; aunque el grado de incertidumbre no se ha acumulado y las cantidades podrían variar significativamente.
8. El gobierno ha dispuesto en el artículo 76 de la nueva ley que …es derecho de todo trabajador contar con una cuenta individual operada por el Pensionissste o por una administradora que elija libremente. La cuenta individual se integrará por las subcuentas: de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, del fondo de la vivienda, de ahorro solidario, de aportaciones complementarias de retiro, de aportaciones voluntarias y de ahorro a largo plazo. Como se puede observar, los trabajadores podrán ahorrar a su cuenta individual en varias modalidades con la finalidad de fortalecer sus recursos que, por un lado, le permitirán fortalecer su diezmada pensión y, por otro, las arcas de los bancos.
9. Sabidos de lo bajo que serán los recursos que el trabajador logre juntar en su alargada vida laboral, también han dispuesto en el artículo 92 de la nueva ley la pensión garantizada, que es aquella que el Estado asegura a quienes reúnan los requisitos señalados para obtener una pensión por cesantía en edad avanzada o vejez y su monto mensual será la cantidad de tres mil 34 pesos con 20 centavos, moneda nacional… Esto significa que si un trabajador al llegar a la edad para jubilarse y al contabilizar y promediar sus ahorros, éstos no fueran suficientes para garantizarle una pensión de por lo menos dos salarios mínimos generales, el gobierno adicionalmente integrará los recursos para proveerle una pensión garantizada.
Estas son sólo algunas de las regresiones que la ley presenta y que transgreden derechos laborales ya alcanzados por los trabajadores. La nueva Ley del ISSSTE es a todas luces ilegítima, pues no contó con el conocimiento y la discusión suficiente de parte de los trabajadores y se aprobó prácticamente en secreto y al vapor. Es inconstitucional porque afecta los derechos de los trabajadores establecidos en la Constitución; y es antilaboral porque lo que se pretende es reducir al mínimo los beneficios de los trabajadores y sus familias, favoreciendo a las instituciones financieras.