Opinión

MORELIA
Vivilladas
Morelia turística
Morelia es una ciudad que ha sido embellecida sólo para el disfrute de los turistas
Gilberto Vivanco González Viernes 18 de Mayo de 2007
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Si Vivilladas fuera un turista de la ciudad de Morelia y decidiera visitarla una vez más, no desearía repetir lo ancestral: la fuente de Las Tarascas, el
Acueducto, el Centro Histórico, Catedral y los bellos jardines que en la noche duplican su encanto. Más allá de eventos artísticos y culturales que le han dado renombre nacional e internacional a la capital michoacana, no existen opciones novedosas para los miles de convidados, La Señorial se ha convertido en un centro de interés colonial y gastronómico pero se promocionan pocos atractivos, de modo que se convierte en el «pisa y corre» de los destinos turísticos.
Creemos que les falta imaginación a los impulsores de la industria sin chimeneas, existe mucha tela de dónde cortar, y como no tienen opciones esta columna propondrá algunos recorridos tan interesantes que pueden hacer de la capital del reino purépecha un atractivo poco común y bastante novedoso, ahí les va:
Primero ordenaríamos que todos los autobuses se paren en el estacionamiento de la antigua central, como todavía no está en funciones de todos modos, porque a final de cuentas varios transportes foráneos se ubican en sus alrededores tapando calles, casas y lo que se les venga en gana. Sería interesante que ocuparan el espacio mencionado para que los visitantes observaran el hermoso paisaje que provocan las ruinas y desperdicios que se arrojan en el mencionado inmueble; ahora, que si no pueden ir las gentes al Zoológico Benito Juárez, que no se apuren, en este espacio hay tantas ratas (de cuatro y dos patas), cucarachas y demás bichos, que sin duda alguna fomentarán el gusto por la ecología y la preservación de las especies.
Ahora que si los turistas desean ver el complejo comercial en que se convertirá el espacio mencionado anteriormente, pues que la gente del Ayuntamiento ponga una televisión gigante y que ahí se proyecte un video mostrando las bondades que tendrá para el año 2050 o después si es posible. No le costará ningún problema al Chavo López montar ese jueguito ya que es experto en promover obras de ciencia virtuales o de ciencia ficción.
De la otrora central camionera los visitantes, con su respectivo guía por supuesto (que pueden ser los «honestos» lavacoches o cuidadores de abolengo) harían un lindo recorrido por el Triángulo de las Bermudas o de Las Velludas que colinda con la Avenida Nocupétaro, ¡no hombre! Ahí encontrarán los más atractivos especimenes tanto de mujeres, de hombres, así como de coquetos trasvestis. Ahí es una chulada, porque pueden asistir de día, pero en la noche es un auténtico show tipo Las Vegas por la vestimenta tan seductora y sensual que ostentan «los hombrecitos», mismos que sin tapujos muestran sus encantos a grandes y pequeños. O sea que la diversión está garantizada para todos, incluso se pueden admirar las patrullas de policías que cobran comisión en dinero en efectivo o de plano en especie.
Ahora que ya entrados en calor y ya entrada la noche, sobre todo en la madrugada, se antoja imposible no visitar la Cueva de Chucho, que bien podría ser llamada El Hoyo de Jesús; ahí, sin importar la hora ni reglamentos, pueden encontrar cerveza, cigarros, cena y desde luego travestis, homosexuales y uno que otro trasnochado. Es tremendo el festin de besos, abrazos y manoseadas que ocurren en dicho lugar. Para rematar la visita sería novedoso observar las bromas y la sarta de majaderías que los guardianes del orden hacen con los camuflajeados caballeros.
Estos atractivos «culturales» serían la envidia de otras ciudades coloniales porque aparte son unos fantásticos juegos interactivos. ¡Qué más se puede pedir!
Sigue la ruta «antropológica»
Una vez que se disfruta de los pulcros alrededores del súper estacionamiento ficticio, se requiere un tour desde la Fuente de Villalongín hasta el tempo de la Merced. No vayan a creer que admirando los reconocidos y extra reconocidos monumentos; no, nada de eso, será obligatorio asistir a todas y a cada una de las cervecerías disfrazadas de café, donde venden vino a raudales, micheladas naturales y de sabores, donde los espacios están condimentados con música para sordos o locos; en la Calle Real existen más bares que casas habitación. ¡Ah! Y no se preocupe si lleva menores de edad… esa es la especialidad. No sabemos cómo o a qué hora terminen la peregrinación pero les aseguramos que con las primeras dos calles será suficiente para que después los minutos poco les importen.
Sobre la misma Avenida Madero, nadie debe retirarse sin antes gozar de los juegos emocionantes que representan la glorieta al Obelisco de Lázaro Cárdenas y el sorprendente puente de Avenida Periodismo; sería un pecado perderse la diversión y el atractivo de ingeniería y arquitectura que representan estas majestuosidades del arte moderno, que bien estarían compitiendo con Chichén Itzá para las nuevas maravillas del mundo. Sobre todo el puente; tomar las curvas a 50 kilómetros de velocidad se equipara a una mortal vuelta a la montaña rusa. Sólo viendo y sintiendo se puede creer.
Dentro del itinerario no podemos, no debemos, dejar de lado la visita a las plazuelas del Carmen, Carrillo, San José y San Francisco; sería una experiencia inolvidable observar, y si se puede, formar parte, de los tradicionales escuadrones de la muerte, donde la teporocha es la mejor opción.
No seremos egoístas con otros atractivos. Si se quiere contemplar a mujeres de la vida galante basta con asistir a los alrededores del Carmen, de la Soterranea, de Carrillo y de la misma antigua central; ahí no hay nada que impida disfrutar tanto como si fuera Disneylandia; sobre todo que hay para todos los gustos, ya que las chicas que tienden la mano al necesitado van desde niñas hasta damiselas de la tercera edad.
Es necesario poner la cereza en el pastel. Un viaje por los libramientos de la ciudad sería un desastre no efectuarlo. Ahí se pueden encontrar centros culturales, que la plebe mal llama antros o establecimientos de giro rojo. Esos lugares educativos son otro rollo, porque se practican los bailes tradicionales como el tubo, la mesa que más aplauda y se dan clases en privado. Lo mejor de ello es que las maestras son niñas-adolescentes y una que otra madurita, que no se cansan de otorgar educación sexual a los desvelados visitantes. No importa que tengan dichos espacios bebidas adulteradas o que carezcan de salidas de emergencia, eso es lo de menos, total qué puede importar en Morelia un nuevo Lobohombo. Es importante advertir a los inscritos que guarden muy bien su cartera, que cuenten muy bien sus billetes y que revisen las cuotas de inscripción y otros pagos adicionales, ya que tienen la fama de equivocarse, a su favor, con los conteos finales.
En relación al párrafo anterior, cabe señalar que, como en la escuela, también hay inspectores, pero aquí del Ayuntamiento, mismos que tienen la ventaja de probar el alcohol y una que otra chamaca sin que les cueste un centavo; aunque entendemos que forma parte de su «sacrificado» trabajo.
Bueno, hasta aquí nuestra propuesta de tour. Creemos que es lo bastante variado y novedoso para que los visitantes regresen a esta ciudad capital, decimos los visitantes porque la gente de la ciudad, sobre todo la más fregada está como «el burro del aguador. O de plano como el chinito… nomás milando». Hasta luego a todos y feliz estancia a nuestros atrevidos y valerosos turistas. Buen provecho.