Opinión

MORELIA
Vivilladas
Felipe… en la luna
Capítulos atroces como los ocurridos recientemente en Sinaloa dejan mal parado al gobierno de la República, que apuesta a la militarización de los estados en lugar de incentivar acciones de inteligencia
Gilberto Vivanco González Viernes 8 de Junio de 2007
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Una cosa es estar en los cuernos de la luna y otra muy distinta estar en la luna. Esto lo aclaramos porque al gobierno federal le encantan los piropos
y no queremos que se lleve una decepción, como las tantas que debería tener si es que se ubicara un poco más en la realidad, o al menos que, dicho gobierno, sepa muy bien lo que hace y esté consciente de la dinámica enajenante en la que nos quieren meter. Es lo más seguro.
El señor emperador Felipe I anda paseándose en las Europas, ofreciendo las perlas de la virgen para que vengan empresarios de esas tierras a invertir en México, señala que es y será el mejor lugar del mundo para realizar operaciones fabriles y financieras. Como tradicional político tiene que decir que, México es el paraíso terrenal o la octava maravilla. No obstante, una cosa es lo que dice y otra lo que en verdad existe.
Todas las naciones del mundo y galaxias que lo circundan, saben perfectamente que en nuestro país concurren problemas de fondo que tienen que ver con la inseguridad presente a causa del narcotráfico que está metido hasta el tuétano en importantes esferas de poder; que vivimos agitación social por las reformas a la Ley del ISSSTE, cuyas modificaciones están al borde de causar un estallido civil, aunque sea pacífico, que no fortalece la estabilidad nacional. Qué decir del desempleo y de los bajos salarios que retratan un pueblo lastimado que, como dijera Luis Donaldo Colosio «tiene hambre y sed de justicia».
No entendemos cómo Calderón se hace el «occiso» con respecto de la problemática social, cuando los diferentes mandatarios, con los cuales tuvo pláticas personales, le ofrecieron orientación y ayuda para contrarrestar los embates de la delincuencia organizada. Ofertaron darle una ayudadita porque reconocen que dicho problema no se corta de tajo con acciones militares como si viviéramos en estado de sitio o como si todo México estuviera invadido de insurgencia.
Al poco tiempo de arribar a Los Pinos Felipillo echó a andar, con pompa y platillo, el Plan Michoacán presentado como una estrategia definitiva y contundente para darle una sacudida frontal a los diferentes cárteles que operan en varios puntos de la geografía mexicana; en un principio pegó con tubo, pero todo fue que los criminales se reorganizaran un poco y las aguas volvieron a su nivel. Quizá las cosas se han puesto peor.
En esta entidad se aplaudió la puntada por una aceptable mayoría, el miedo no anda en burros; sin embargo, poco duró el gusto, los aplausos y felicitaciones se han convertido, en varios lugares, en rechiflas y reproches en buena medida justificados. No se diga después de la serie de atrocidades y violaciones a los derechos humanos que el Ejército ha protagonizado. No se diga en tierras en Huetamo, Apatzingán y Arteaga, Tocumbo, que han sido poblaciones donde los grupos castrenses están peor que la tormenta Bárbara… arrasan con todo, ¡bueno, hasta policías municipales honestos han sufrido vejaciones… Si esto ocurre con ellos ¿qué será de los simples mortales?
Capítulos atroces como los ocurridos recientemente en Sinaloa, donde murieron acribillados por el Ejército mujeres y niños inocentes, dejan mal parado al gobierno de la República, que apuesta a la militarización de los estados en lugar de incentivar acciones de espionaje, inteligencia y ataques a cargo de grupos especialmente entrenados para ello.
No deseamos ser ave de mal agüero, ni deseamos el fracaso de las tareas antinarco, pero queremos apostar a que, dentro de la lucha compleja y efectiva que debe ser un reto de gran magnitud, lo menos que deseamos los mexicanos es que respeten nuestra privacidad, nuestros derechos y por supuesto nuestra vida… ¿de quién debemos cuidarnos? Ahora resulta que es tan malo el giro… como el colorado. Esto no se vale.
Manifestaciones contra reformas al ISSSTE
A pesar de los múltiples anuncios publicitarios que el gobierno de Felipe promueve en sus canales de televisión consentidos, léase Televisa y TV Azteca (a quienes les dieron un revés por la inconstitucionalidad de la Ley de Radio y Televisión que les habían colocado a modo ciertos senadores priístas y panistas) sobre las supuestas bondades de las reformas a la Ley del ISSSTE, el primer mandatario tiene convertido a México en un tremendo ¡Calderón!: tan fuerte que si no se toman medidas conscientes, humanas y prudentes el fuego incitador irá extendiéndose como llama viva en un pastizal seco o en un bosque en tiempos de calores.
Las expresiones antes mencionadas no tienen que ver nada con aires amarillistas, como algunos pueden imaginarse, Más allá de que existan o no, rubros que beneficien a los trabajadores al servicio del Estado, la verdad es que buena parte de los burócratas, sobre todo del magisterio ajeno a Elba Esther, repudian dichas reformas porque se han dado a la tarea de analizar a fondo sus consecuencias laborales y la balanza se inclina a criterios desfavorables.
Lo que parece increíble, y que atenta los avances democráticos y laborales alcanzados hasta el momento, es la actitud sumisa y entreguista de gran parte de los sindicatos de otras dependencias gubernamentales; no sabemos qué pasa con aquellos que laboran en pesca, en agricultura, en comunicaciones, en comercio, etcétera. Una de dos, ya estudiaron a fondo los cambios que aplicaron a la ley (votada y publicada en el Diario Oficial en un tris y en auténtico sabadazo) y están al menos conformes con las modificaciones, o de plano, están solapando el charrismo sindical o están amenazados por ello. De ser así, no podemos entenderlo.
Sea como fuere, pero los foros de estudio y discusión sobre reformas siguen efectuándose en varias instituciones y en sindicatos independientes, lo que permite diagnosticar que si varios estados de la República, entre ellos Michoacán, se encuentran en constante ebullición, más temprano que tarde el descontento popular y el desdén hacia el gobierno se irá acrecentando, y ni cientos de spots pagados por el gobierno lograrán apaciguar los ánimos; al menos que utilicen la fórmula «oaxaqueña»: más presencia de militares, con superávit de armas igual… a menos «revoltosos».
En fin, en tanto el presidente de la República obsequiaba una fotografía familiar al Papa Benedicto XVI, y lo invitaba a venir a México tal y como lo hizo Carlos Salinas con Juan Pablo II para legitimar su gobierno; en tanto ofrecía un país en calma y seguro para visionarios negociantes, aquí personal del Ejército mataba inocentes y el narcotráfico seguía haciendo de las suyas. Además existe la mayor tasa de desempleo de los últimos años y miles de ciudadanos sufren las consecuencias de las interminables protestas contra las reformas a la Ley del ISSSTE. Luego entonces «primero, arreglemos la casa, para después… invitar a visitarla. No es propicio iniciar al revés cambiado» ¿Usted qué opina?