Opinión

MORELIA
Autoderrotándose
Nada han hecho las dirigencias reales y formales del sol azteca, los poderes fácticos de este partido para conciliar y lograr una candidatura que garantice el triunfo, por el contrario, sus acciones y omisiones solamente han contribuido a meterle más polvo a un proceso ya desde el comienzo enrarecido
Columba Arias Solís Viernes 15 de Junio de 2007
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A propósito de los procesos electorales internos de los partidos políticos para seleccionar a sus candidatos a cargos de elección popular, en este espacio
señalaba que los institutos políticos no tienen la capacidad de realizar elecciones imparciales y equitativas, entre otras características que las mismas deben tener, porque carecen de la estructura necesaria para ello además de que la finalidad de los partidos no es la de organizar comicios, puesto que para realizar elecciones únicamente los institutos electorales cuentan con todo el equipo técnico y humano para encargarse de la organización electoral.
También recordaba la historia de las elecciones abiertas en el PRD: una serie de confrontaciones y malos manejos que tuvieron como resultado el fracaso electoral en los procesos constitucionales, el último hace tres años en la capital moreliana, que llevó al tercer lugar de la preferencia electoral al partido del sol azteca.
Empeñados en repetir la historia, las dirigencias perredistas se lanzaron al ruedo de las elecciones abiertas y apenas publicada la convocatoria para elegir sus candidatos a gobernador, diputados y ayuntamientos, las maniobras y los agandalles no se hicieron esperar, los golpes disfrazados y abiertos especialmente entre los precandidatos considerados oficiales han estado a la orden del día y trascendido en todos los medios de comunicación. La actitud parcial del designado órgano electoral interno solamente abonó el camino de la problemática y prontamente fue sustituido por otro escogido por el CEN perredista.
En este proceso, nada han hecho las dirigencias reales y formales del sol azteca, los poderes fácticos -dijera un precandidato- de este partido para conciliar y lograr una candidatura que garantice el triunfo, por el contrario, sus acciones y omisiones solamente han contribuido a meterle más polvo a un proceso ya desde el comienzo enrarecido. Cota Montaño el presidente nacional del PRD ha minimizado y de plano ignorado la serie de inconformidades manifestadas por los aspirantes en las reuniones concertadas y llevadas a cabo entre todos los precandidatos. Igualmente, en el sector del gobierno hacen caso omiso a las recomendaciones del titular del Ejecutivo y la mayoría de sus funcionarios de primer nivel son señalados como operadores -con recursos públicos- de uno de los precandidatos oficiales, mientras que la fuerza mayoritaria del CEN nacional se deja venir a Michoacán, según dicen sus representantes, a operar con todo a favor del otro precandidato también considerado oficial aunque éste de la dirigencia.
Las denuncias públicas son cosa de todos los días, en la más reciente un grupo de mujeres acusa a distintos secretarios del gabinete del Ejecutivo y a funcionarios de menor rango de trabajar a favor de un precandidato, y en esta denuncia se percibe una actitud solapada o medrosa ya que de acuerdo a lo declarado por las féminas, las dependencias oficiales del gobierno michoacano están involucradas en la operación política a favor del precandidato oficial del Estado, pero -según el decir de las quejosas- todos actúan a espaldas del titular del gobierno. Es decir, como la mujer engañada, todos saben que la engañan menos la interfecta. ¿Será esto posible?
No se ve entonces que alguien ponga orden, y aunque todos los grupos reconocen que el nuevo responsable del Servicio Electoral perredista, Horacio Duarte, es un hombre confiable y con capacidad electoral, el órgano a su cargo ha descartado desde ahora imponer sanción alguna para los precandidatos que han violentado la legislación electoral y convertido la contienda interna en un proceso claramente inequitativo. No hay quejas -dice el responsable electoral perredista- sin embargo sería bueno que se diera una vuelta por las distintas poblaciones del estado incluida la capital, para que observara si el derroche de recursos del que han hecho gala algunos refleja equidad en la contienda.
Este preámbulo de la jornada comicial es el aviso de lo que pudiera suceder el próximo 24 de junio cuando se instalen las casi mil casillas en las que habrán de sufragar no tanto perredistas, como sí militantes de otras organizaciones que suelen manejarse en forma corporativa, para lo cual ya se curan en salud por aquello de que ese día se les vea votando y por tanto, anuncian que si gana cierto precandidato, irán con éste a la constitucional. ¡Sí cómo no!
Y es que en las actitudes y mecanismos de presión para la obtención de los votos inclusive comprándolos, no hay nada que envidiar de aquellas etapas de la hegemonía tricolor, así lo demuestran también las opiniones de encumbrados dirigentes y de ciertos precandidatos que manifiestan que no importa cómo ni de dónde lleguen los votos, ni cuánto cuesten, la cosa es que caigan a las urnas.
Estos comentarios y actitudes preocupan e indignan a muchos militantes que avistan el choque con multitud de heridos y damnificados políticos que pueden llevar irremediablemente a la autoderrota electoral. Empieza a campear la duda de si acaso lo que se pretende es que el PRD se derrote a sí mismo impulsado por quienes han sido sus grandes beneficiarios.
Quienes emiten por anticipado sus expresiones triunfalistas están olvidando que dejar el camino lleno de resentidos y damnificados, difícilmente los llevará a la silla que anhelan. Parece inminente la conflagración y por ende, la prolongación del proceso en los tribunales electorales.