Opinión

MORELIA
Un monstruo llamado la «señora» presidenta vitalicia
Desde su llegada a la dirección del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales se convirtió en uno de los aliados más importantes de los gobiernos en turno en la tarea de detener la inconformidad generada por las políticas de ajuste implantadas en el país
Juan Pérez Medina Jueves 12 de Julio de 2007
A- A A+

Primera Parte
Elba Esther Gordillo Morales (EEGM) ha cumplido 18 años como dirigente del SNTE. A la caída de Carlos Jonguitud Barrios, nombrado líder vitalicio del
SNTE, EEGM fue nombrada nueva secretaria general por gracia y obra de Carlos Salinas de Gortari. La mayoría de edad como dirigente real del SNTE la ha festejado con la realización de un pleno extraordinario del consejo nacional en la ciudad fronteriza de Rosarito, Baja California, en donde sus testaferros la llenaron de alabanzas para que al final, el fiel monaguillo Rafael Ochoa Guzmán la nombrara presidenta vitalicia del SNTE con poderes especiales, por encima, incluso, del propio Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato.
Sin defensa posible, la actual secretaria de Educación se negó a comentar sobre la nueva investidura que se ha atribuido EEGM, sabedora de la importancia estratégica de la relación que actualmente mantienen con este inmoral personaje de tan negro historial. Nos referimos aquí a uno de los elementos orgánicos del Estado mexicano en la consecución y desarrollo de los objetivos planteados por la burguesía financiera internacional y la clase política dominante en el país. EEGM no sólo es la dirigente del SNTE sino que, fundamentalmente se trata de un elemento central en la estrategia de poder, control, desarrollo y expansión del capitalismo neoliberal en el sector educativo. El férreo control que durante casi dos décadas ha ejercido en el SNTE no podría ser posible sin la ayuda del Estado. Prueba de ello es la relación de primer nivel que ha mantenido con los presidentes que le han tocado, desde salinas de Gortari que la impuso, hasta el actual -Fecal- al que declaró presidente de México en las oficinas del SNTE, aprovechándose de la necesidad de apoyo del usurpador, días después de consumado el fraude electoral del 2 de julio de 2006.
Elba Esther Gordillo Morales es, a 18 años de su ascenso al poder en el SNTE, más cínica e inmoral; como lo es la clase política y económica que controla el país que cuenta con más de 40 millones de pobres al mismo tiempo que con el hombre más rico del mundo. La forma de mantenerse y extender su presencia en el escenario político nacional ha sido al más puro estilo del charrismo sindical: de la mano del Estado y bajo la égida de la corrupción, el abuso, el nepotismo y la traición a los intereses de los maestros a quienes dice representar y, sobre todo, a México.
Traigo a colación su reiteración juramentada de disciplinado y comprometido miembro de «vanguardia revolucionaria» del SNTE y leal a su «maestro» Carlos Jonguitud Barrios, cuando en 1986, en el marco del IV Congreso Nacional Ordinario, celebrado en Baja California Sur; al concluir la entrega de su informe como responsable de la Secretaría de Finanzas dio las gracias al maestro Carlos Jonguitud, «...por su valiosa guía, por su confianza que siempre me haré acreedora a ella con lealtad y más lealtad». Lealtad que duró hasta 1989 en que llegaría al poder Carlos Salinas, su nuevo guía e ideólogo y al cual hasta el momento no ha traicionado.
Es de ella la frase en donde afirma que para sacar las reformas que el país requiere «hablaría hasta con el diablo». Lo que verdaderamente quiso decir Elba Esther, fue su proclividad a aliarse con todos aquellos que se lo permitan y utilizar esa alianza para su proyecto personal. No importan las formas; y mucho menos las maneras de actuar; pues al mismo tiempo que niega en el discurso el corporativismo y la antidemocracia, actúa con desaseo y sin miramientos en contra de esos principios para lograr sus propósitos. En 1993, mencionaba que «...Hemos puesto especial empeño en hacer del sindicato un ámbito de permanente ejercicio democrático, donde la autoridad de las dirigencias se legitima con el voto directo y secreto...». Sin embargo, desde esa fecha y hasta ahora ha actuado en sentido inverso a sus afirmaciones, pues no es de olvidarse que en contra de la voluntad inmensamente mayoritaria de los trabajadores de la educación de Michoacán mantiene una representación de caricatura, absurda, ilegítima e ilegal estatutariamente hablando. Que mantiene a los trabajadores de la Sección IX del Distrito Federal con una representación de facto desde el año de 1998, negándose a convocar a elección en contra de los trabajadores y de la norma estatuaria a que ella hace referencia cuando de aplicarla a quienes disienten de sus determinaciones y poder se trata. Que en contra de la voluntad inmensamente mayoritaria nombró una nueva sección sindical en el estado de Oaxaca para enfrentar a los compañeros de la enjundiosa Sección XXII. Y cómo olvidar la forma descarada y caciquil en que impuso la modificación estatutaria para autonombrarse presidenta del SNTE en un Congreso Nacional amañado y espurio, que faltó en todo momento a la norma estatutaria que en aquel momento regía los destinos de la organización.
Su tarea no ha sido la de cambiar para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, sino para encumbrarse aún más en la vida política nacional. Hasta ahora no se sabe de hechos que corroboren su congruencia con toda su verborrea; sino por el contrario, lo que se observa es un uso faccioso del SNTE y sus recursos, que por cierto no le pertenecen. Cobijada por el salinismo y estimulada y protegida en su momento por la pareja presidencial Fox-Sahagún (recuérdese que fue Fox quien la exoneró de las acusaciones sobre la represión magisterial y el asesinato de Misael Núñez Acosta, que le imputaron los maestros de la CNTE), Elba realizó uno de los capítulos más tristes del sindicalismo al poner todo el caudal político y económico de la organización sindical al servicio de la derecha panista, con la única finalidad de trepar al banquete de la conducción política del país para su beneficio.