Opinión

México de cabeza
Gilberto Vivanco González Viernes 27 de Julio de 2007
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La verdad, ya no sabemos si reír o de plano llorar. Nuestro país cada día está más fregado en muchos sentidos, lo peor es que somos testigos vivientes del tobogán en que se está cayendo. Los aspectos políticos, sociales, judiciales y educacionales no permiten una visión futura de país que, a corto plazo, vaya alcanzar un estatus de país en semidesarrollo, porque más bien podríamos llamarlo… Estado ¡en descomposición!

No se trata de ser malinchistas ni vende patrias (eso se los dejamos a los gobernantes federales, que al cabo no les costará ningún trabajo), se trata de poner los pies en la tierra y no dejarse llevar por la ilusión y la vana esperanza que promueven los medios de comunicación. Promoción que hacen con bastante júbilo porque llevan una muy buena lana de por medio; ellos dicen lo que el gobierno o los gobiernos quieren difundir, no importa si son verdades, mentiras, cortinas de humo o simples distractores.

En eso de la televisión, la radio y la prensa, simplemente… el que manda paga; lo peor es que se hace, normalmente, con dinero del erario público, billetes que nacen de los impuestos, ventas, servicios y recaudaciones generales, pero que a final de cuentas es dinero de todos. Sentimos decir de manera tajante que pagamos tributaciones a la autoridad para que al rato nos den una bofetada y una fuerte dosis de mentiras, disparates y tonterías.

Por escribir el presente artículo, no quiere decir que amanecimos con la espada desenvainada o, que comimos pollo en ayunas o que de plano estamos andropáusicos, nada de eso. Simplemente estamos indignados por tantas pende-acciones que orillan a pensar que de plano nos quieren ver el gabán.

No cabe en la cabeza, por muy yucateco que estemos, entender cómo es posible que cuando un estado del país, como el de Baja California Norte, que decretó una ley «antichapulín» la arrojen a la basura con las manos en la cintura; no entendemos los elementos jurídicos que la avalan, pero el Tribunal en turno fue comparsa de un hombre experto en burlar las leyes; nos referimos a Jorge Hank Rhon y su contienda por la gubernatura de dicho estado.

Hank ha sido acusado de contrabando de animales y pieles finas, de ser un tramposo en los casinos y en el galgódromo de su pertenencia y de ser un ambicioso elemento de la mafia mexicana. Resulta que siendo alcalde en funciones, según la mencionada Legislatura local, no puede, él ni nadie, aspirar a otro puesto de elección, porque regularon la ambición por andar de saltimbanqui y pusieron candados para evitar que los electos en un proceso formal jueguen al trapecio cada vez que se les peguen sus regaladas ganas.

Si la Constitución de Baja California no permite ausentarse de un cargo de elección popular, lo más conveniente sería que se respetara. De lo contrario, si sólo se aplicara la ley general emanada de la Carta Magna no habría nada ni nadie que limite que los ministros de la Iglesia se postulen para presidentes, diputados o gobernadores, o que las candidaturas independientes, como la de Jorge Castañeda, que buscó el Poder Ejecutivo Federal, personaje que sin embargo tuvo un rotundo «no» para su registro en las boletas electorales; esto basado en que, según reza la Constitución, todo mexicano tiene derecho a elegir y a ser elegido. Sólo que resulta que cada una de las legislaciones tienen sus propias especificaciones y sus claras regulaciones, sin dejar de lado que cada uno de los estados federados ostenta el derecho de hacer las interpretaciones convenientes vía la Cámara de Diputados local.

Creemos que en el caso mencionado pudieron más las presiones políticas y las carretadas de billetes que tiene Hank Rhon, que una correcta interpretación y aplicación de la ley. Ni modo: «Poderoso señor…es Don Dinero».


Sigue el cuento chino… que no es tan cuento

Las autoridades mexicanas andan dando palos de ciego en el caso del chino-mexicano cuyo nombre sale sobrando o que de plano da hasta coraje escribirlo; nos referimos a la cuestión de los millones de dólares encontrados en una residencia de la Ciudad de México y la disputa no tanto por el sujeto sino por la colosal fortuna que representa su proceso penal, amén de las implicaciones políticas que el sonado conflicto ha levantado, donde se involucran altos personajes de Acción Nacional, de la Presidencia de la República, de los retenes aduanales e incluso a los tristemente célebres hermanos Bribiesca, «retoños» de Marta Sahagún.

Causa demasiado «sospechosismo» que el famoso «paisano oriental» haya levantado un súper negocio en forma espectacular en diez años; de manera casual todo le favoreció en el periodo de Vicente Fox. Este «angelito amarillo» tenía permiso para introducir al país todo lo que se le diera la gana porque así lo especifica el documento que le fue entregado por parte de las autoridades respectivas, donde Gobernación tiene mucho que ver.

En relación a los dólares confiscados, según la Procuraduría de Justicia mexicana primero fueron resguardados en el Banco de México, después que en uno de Estados Unidos y ahora sale la versión, por parte de los gringos, que ellos tienen o tendrán en su poder la billetiza porque capturaron al chino de la efedrina y porque fue envenenada con droga su gente. Tengan la razón o no, pero todo este chisme se hubiera solucionado si hubiesen sido eficaces en las investigaciones y si no hubiese tanta corrupción e impunidad. ¿No les parece a todos ustedes, distinguidos lectores, que los discursos del minipresidente de la República sobre la justicia son puro cuento? ¿Verdad que llama la atención que tanta lana pase desapercibida y más cuando según tenía fines electorales a favor del partido en el poder? ¿Y verdad que si fue cierta la acusación sobre un patrocinio electoral, o blindaje por si se perdiera, nunca van a reconocerlo? Saque sus conclusiones.

Existe indignación por parte de la mayoría de los mexicanos y con justa razón. No puede la Procuraduría de la República ser tan inepta o tan cómplice en un problema que ha rebasado las fronteras de la nación para tener amplia resonancia en el ámbito mundial.

Una vez más estamos en los principales noticieros internacionales, de que no son los bombazos en Pemex, es la candidatura fantasma de Jorge Hank, o el cuento chino que tendrá algo de mexicano o de plano el conflicto oaxaqueño que el gobierno de la República y el propio Ulises Ruiz, gobernador de esa entidad, daban por muerto, creyendo que con la ley del garrote que aplicó en su momento Fox, con el aval de Felipe Calderón por supuesto, fue suficiente para acabar con los «revoltosos» o «despeinados» como dijera el Chavo López; desgraciadamente no fue así, y el huésped de Los Pinos tiene a México de cabeza en varios frentes. Lamentamos decir que «se le está haciendo bolas el engrudo aunque esto lo ponga… como agua para chocolate» ¿Ahora, quién podrá defendernos?