Opinión

MORELIA
Transformación trascendente de la práctica escolar
Es necesario vincular a la comunidad con el trabajo en la escuela para transformar la educación
Juan Pérez Medina Jueves 16 de Agosto de 2007
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La tarea fundamental de l@s trabajadores de la educación con el pueblo es la de lograr una buena educación que contribuya significativamente a la construc-
ción de una sociedad más justa, democrática y de una basta cultura. Que en ell@s, los hijos de los trabajadores y los trabajadores mismos, encuentren un compañero solidario y dispuesto a colaborar en las tareas de la comunidad, colonia o barrio en donde se encuentra la escuela; pero sobre todo, en las tareas propias de docencia. Varios son los factores que han ocasionado el descrédito de la labor del maestro, pero nada ha logrado suplantarla en la noble labor de educar e instruir.
Cuando me refiero a una buena educación, lo hago en función al significado que la educación tiene para el pueblo; es decir: orientada a resolver sus necesidades individuales, comunitarias y de país. La educación que l@s trabajadores de la educación debemos impartir debe orientarse a dotar de herramientas a los niños y jóvenes para que transformen la sociedad en que vivimos, haciéndola más equitativa, generosa y justa. De esta visión habremos de desterrar las concepciones utilitaristas que proponen una educación para el mejoramiento personal y estimulan la competencia y, por ende, justifican y estimulan la desigualdad.
Reconociendo que tenemos deficiencias como trabajador@s, es indispensable que nos aboquemos a su superación, desarrollando una serie de acciones que lo posibiliten. Al mismo tiempo que ponemos en práctica procesos de investigación e innovación.
La mejor resistencia a las políticas neoliberales que atentan en contra de la educación pública, laica y gratuita, es aquella que asume responsablemente la tarea de defender a los hij@s del pueblo desde la escuela, desarrollando organización y manteniéndose al lado de las comunidades. Educando y accionando permanentemente, para elevar el nivel de conciencia de la población; estableciendo como principios básicos del currículo los derechos humanos como el derecho a la vida, a la alimentación, a la libertad de credo, de manifestación de las ideas, a la educación, a la salud, al trabajo bien remunerado, a la vivienda, a la seguridad social, de asociación, a la diversidad, etcétera; defenderlos en todo momento como derechos de toda persona y ser solidarios en la lucha por conquistarlos, mantenerlos y acrecentarlos.
Para ello es menester iniciar un proceso que permita una nueva toma de posición de l@s trabajadores de la educación con respecto a las tareas de la escuela de los hijos de obreros y campesinos. Lo que significa llanamente: volver a la escuela. Habrá que reconocer que la tarea de educar no es simple, es un proceso complejo que sólo se puede atender a la luz de la ciencia social. Por lo tanto, es una tarea científica que requiere un tratamiento cuidadoso desde su concepción, definición de estrategias y métodos de trabajo.
Esta es la razón que nos lleva a plantear la necesidad de reencauzar nuestra práctica docente y desarrollar en ella un proceso integral y completo; cuidándolo y atendiéndolo en todas sus partes, para generar, si es necesario, cambios permanentes en nuestro quehacer. Lo anterior se hace más urgente, al reconocer el proceso dinámico y cambiante que vive el desarrollo humano; y que hace más necesario un replanteamiento de nuestro quehacer.
En ese sentido, considero que es el momento para retomar un proceso que por circunstancias diversas venimos abandonando y que tiene un impacto negativo en el planteamiento inicial de la tarea de educar y sus fines.
La propuesta es refuncionalizar la escuela y mejorar con ello los productos que todos deseamos. Pero al mismo tiempo, implica la posibilidad de mejorar la condición de realización de la función docente y de los que a ella nos dedicamos, lo que significaría una nueva conceptualización de la labor del maestro hacia la sociedad.
Se trata, pues, de crear una nueva actitud que encamine nuestros esfuerzos a generar una nueva cultura del conocimiento y sus usos. Una actitud distinta hacia el trabajo y la forma de estar en él. Se trata de replantearnos nuestros objetivos educacionales y nuestras formas de trabajo.
En función a lo anterior y, sobre todo, en relación con la oportunidad que da el inicio de un nuevo ciclo escolar, planteo lo siguiente:
1. Diseñar una propuesta de trabajo y un programa de acciones para lograr una coordinación más adecuada entre los participantes y, además, forzar a las autoridades educativas para que faciliten el trabajo de los involucrados con los apoyos más elementales por lo menos. Dicha propuesta deberá estar pensada en lo inmediato, para realizarse en el presente ciclo escolar, para facilitar las metas a alcanzar y los procesos de evaluación integral de las acciones convenidas; aunque habrá de fincarse también en objetivos de mediano plazo.
2. Elaborar el Plan de Trabajo Anual de Grupo, Escuela y Zona Escolar mediante la discusión colectiva de los docentes, y la participación activa de los padres de familia y, en lo posible, de los educandos. Ello permitirá que el plan cuente con el compromiso de todos a participar, a dar seguimiento a las acciones previstas y a ser parte de la evaluación de los objetivos y las tareas comprometidas; además de incluir en el currículo el conocimiento de los padres de familia acerca de la comunidad y su cultura, y sus capacidades y destrezas en los distintos campos de la producción y la cultura del trabajo (carpinteros, herreros, agricultores, mecánicos, músicos, electricistas, cantantes, escritores, cocineros, oficinistas, orfebre, etcétera).
3. Crear un grupo de trabajo central permanente por sector escolar o región geográfica que recoja, ordene y sistematice la información del lugar que se ha delimitado atender y elabore diagnósticos periódicos acerca del desarrollo de la actividad docente y su impacto en la vida de los educandos, su familia y su comunidad; que difunda los resultados y elabore propuestas de solución.
4. Crear colectivos pedagógicos que coordinen acciones para dinamizar los procesos de trabajo docente que logren mejorar los resultados educativos e influyan en las acciones de sus comunidades.
5. Establecer una red regional o estatal de colectivos escolares que motiven el intercambio de experiencias mediante la realización de eventos pedagógicos y revistas; y coordinen acciones educativas e inherentes a la tarea de educar en sociedad.
Dicha propuesta de trabajo deberá estar transversalmente atravesada por los objetivos más generales, los cuales no debemos perder de vista en ningún momento y que son los que se refieren a la lucha contra la ideología neoliberal; por lo tanto, deberemos oponernos a toda acción explícita e implícita que tenga esa referencia.
Ya en lo más concreto, propongo tres líneas de acción a atender para los involucrados:
La tarea pedagógica: que implica la atención a los procesos de enseñanza-aprendizaje, sus objetivos generales y particulares del curso, grado y grupo transversalmente influidos por los principios enumerados arriba; sus recursos metodológicos y procesos de evaluación colegiados y participativos.
La tarea de organización y administración escolar: que permite el buen funcionamiento de los colectivos de las escuelas y la buena acción educativa. La organización y administración adecuada del proceso educativo posibilita enormemente los procesos culturales unitarios y la formación de un individuo distinto al que tenemos hoy. Dicha actividad deberá tener como punto de partida el trabajo en equipo y la participación de los involucrados, incluidos los padres de familia. Por lo que la administración escolar deberá ser colectiva, participativa y democrática. La escuela pública es de los mexicanos y, por lo tanto, pertenece a las comunidades escolares y no al gobierno o al director (a) o a los maestros (as). La escuela es un bien común y debe organizarse y administrarse en el mismo sentido.
La tarea de gestión escolar: que puede potenciar un verdadero caudal participativo de las comunidades escolares y de otro tipo en la tarea de resolver problemas. Una buena capacidad de gestión participativa permitirá que los involucrados aprendan de su fuerza en función de la suma de la fuerza de los demás. Esto permitirá que aprendan a actuar con seguridad ante cualquier dificultad que se presente.
Estas tres líneas estarán en función de una tarea de importantísimo nivel, que será el catalizador de nuestros esfuerzos. Me refiero a la tarea de vinculación con la comunidad. Al trabajo de la escuela con ella y para ella; en donde los colectivos verán reflejados sus esfuerzos y lograrán, finalmente, establecer la evaluación final de la labor desarrollada y el alcance de sus expectativas. Si se logra involucrar de manera correcta a la comunidad en las tareas educativas y de gestión y, si los colectivos escolares logran involucrarse en las tareas de la comunidad, seguramente habrá resultados inmensamente positivos para nuestros propósitos. Bienvenidos, compañeros a la tarea honrosa de educar para transformar. Feliz regreso a clases.