Opinión

MORELIA
Telecracia contra Legislativo
Durante varios días, los viejos y nuevos titulares de los informativos nos bombardearon con las descalificaciones a legisladores y partidos, erigiéndose en los nuevos adalides de la democracia
Columba Arias Solís Viernes 14 de Septiembre de 2007
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Desde la pasada semana en los distintos canales de los dos poderosos consorcios televisivos, tanto los titulares de los informativos como los principales entrevistadores de algunas mesas de análisis, bajo el pretexto de la defensa del Instituto Federal Electoral se lanzaron con todo en contra de los legisladores que analizaban las propuestas para la Reforma Electoral, entre las que se discutían no solamente la renovación de los consejeros del IFE, sino la reforma que para la mediocracia constituye un agravio en su contra: la drástica disminución de los recursos destinados a las campañas publicitarias en la televisión y la radio, recursos que por cierto en el proceso federal electoral del pasado año ascendieran al 70 por ciento del financiamiento recibido por los partidos.

Desde luego que los intereses del duopolio televisivo se verían afectados de prosperar las reformas propuestas, toda vez que perderían una importante tajada del pastel de los recursos electorales, por tanto y teniendo como figura estelar al actual presidente del organismo electoral federal, las empresas de medios se dieron a la tarea de presentar al Poder Legislativo como el potencial enemigo de las instituciones democráticas de nuestro país, acusando a los senadores mexicanos de pretender acabar con la única institución que mantenía tan altos niveles de credibilidad entre la ciudadanía. Así, cual estrella principal del canal ídem, al titular del IFE todos los espacios televisivos le fueron abiertos y en cuanto noticiero o programa le fue posible, se presentó alertando sobre la catástrofe nacional que representaría el que los legisladores decidieran prescindir de sus invaluables conocimientos, lo que supondría -según él- un golpe a la democracia.

Durante varios días, los viejos y nuevos titulares de los informativos nos bombardearon con las descalificaciones a legisladores y partidos, erigiéndose en los nuevos adalides de la democracia que se tambaleaba ante el atrevimiento de quienes pretendían en ejercicio de sus funciones recortar el dinero público que en publicidad campañera ha ingresado mayoritariamente a las arcas televisivas.

La mediocracia contra la partidocracia decían algunos, cada quien defendiendo sus particulares intereses. Sin embargo no hay que perder de vista que una demanda muy sentida de la ciudadanía ha sido precisamente la reducción de los millonarios recursos destinados a los gastos de las campañas publicitarias que en cada proceso electoral y en detrimento de la satisfacción de tantas necesidades de primer orden de la población empobrecida, resultan ofensivos y afrentosos.

Durante algunos días la Reforma Electoral pareció en suspenso, no obstante y contra todos los pesares los senadores lograron destrabar las propuestas y el debate siguió adelante y más aún, este martes se reunieron con los concesionarios y representantes de medios quienes a lo largo de cuatro horas y en un ríspido intercambio hicieron saber a los legisladores sus puntos de vista y los de sus empresas, recibiendo también las informaciones y aclaraciones sobre la propuesta en debate.

Pese a lo que los propios legisladores señalaron como una «campaña brutal» en su contra de las televisoras y la radio, así como de las «amenazas públicas y privadas», en la madrugada de este miércoles el Senado de la República dio la primera lectura al dictamen de la Reforma Electoral y en la noche de ese día fue aprobada en lo general con 110 votos a favor, once en contra del PVEM y Convergencia y cero abstenciones.

La reforma prevé el relevo escalonado de los consejeros del IFE, precisando que se debe elegir un nuevo presidente del organismo electoral en un plazo no mayor de 30 días a partir de la entrada en vigor de la reforma, así también, que de los ocho consejeros restantes, serán electos tres para que concluyan su mandato el 15 de agosto de 2008, y tres más que terminarán el 30 de octubre de 2010. A más tardar el 15 de agosto de 2008 serán electos tres nuevos consejeros que finalizarán su mandato el 30 de octubre de 2013.

El dictamen precisa que los partidos políticos en ningún momento podrán contratar o adquirir, por sí o por terceras personas, tiempos en radio y televisión; que el acceso permanente de los partidos políticos a radio y televisión será exclusivamente a través de los tiempos que el estado disponga, y será asignado por el IFE. Se establece el derecho de réplica o de rectificación y se reduce en 85 por ciento el financiamiento privado a partidos. También se reduce el financiamiento público y en cuanto a los recursos en los tiempos en que haya elecciones a presidente y legisladores se contempla una reducción del 50 por ciento del financiamiento público.

La reforma establece una Contraloría General del IFE, que con autonomía técnica y de gestión fiscalizará todos los ingresos y egresos del organismo. Se crea un órgano técnico del Consejo General del IFE para la fiscalización de las finanzas de los partidos, cuya función no estará limitada por los secretos bancario, fiduciario y fiscal. Se eleva a rango constitucional la obligación de las fuerzas políticas de no utilizar en su propaganda expresiones denigrantes y se prohíbe la intervención de organizaciones gremiales en la creación de partidos.

Sin duda alguna, en los días por venir seguiremos viendo las descalificaciones de la reforma, de los legisladores y de los partidos en los espacios televisivos, porque a la mediocracia no es que verdaderamente le importe la consolidación democrática, sino que se resiste a perder no solamente las cifras millonarias que los partidos dejaban en las arcas de los medios por pagos de publicidad, sino lo igualmente importante: la enorme influencia y poderío que sobre todo en el sexenio pasado lograron bajo la sombra protectora del gobierno. Pese a todo, la reforma es un gran avance.