Opinión

MORELIA
Sobre las reformas
Para sorpresa de muchos, ni el Senado ni la Cámara de Diputados se doblegaron ante el poderío de la mediocracia que unificó fuerzas en defensa no de la democracia y de los ciudadanos como han estado argumentando, sino simplemente de sus múltiples intereses afectados por la legislación aprobada
Columba Arias Solís Viernes 21 de Septiembre de 2007
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No obstante las fuertes presiones y la retórica intimidante de los poderosos consorcios de los medios masivos, a los que se sumaron los organismos in-
tegrantes del Consejo Coordinador Empresarial -Coparmex, Concamin, Canacintra y Canaco, entre otros-, quienes calificaron el dictamen de la Reforma Electoral como «un atentado contra los avances democráticos», las reformas electorales pasaron tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados y el paso siguiente será la aprobación por la mayoría de los Congresos de las entidades federativas, según lo dispone el artículo 135 de la Constitución Política mexicana.
Durante todo el proceso de análisis y discusión previos a la aprobación de las reformas por la Cámara de Diputados, la campaña de los corporativos mediáticos y de los dirigentes empresariales fue de una constante crítica a senadores y diputados a quienes se dieron gusto exhibiendo y denostando ante los televidentes.
Una vez que la Cámara de Senadores aprobara el dictamen sin ninguna modificación, los concesionarios iniciaron otra cruzada en la que exigían la realización de «una consulta popular para que los mexicanos expresaran su opinión de manera directa y sin participación alguna de la partidocracia», consulta a la que denominaron referéndum por la libertad, con la finalidad -según dijeron- de no permitir que la sociedad sea secuestrada por unos cuantos dirigentes de partidos políticos. Desde luego que dicho referéndum tendría que ser impulsado por los proponentes y así, generosamente ponían a disposición de la sociedad los tiempos necesarios en la radio y la televisión para llamar a la participación ciudadana.
¡Cuánta generosidad! dijeron algunos, ¡Cuánta preocupación! expresaron otros. ¿Por qué no exigieron un referéndum igual para la aprobación de la Ley Televisa? preguntaron los demás acá. Y así, muchos comentarios incrédulos e irónicos surgieron entre algunos sectores de la población ante la demanda del referéndum solicitada por los medios, como el del senador perredista que les recordara que esa figura de participación democrática, así como la revocación del mandato son viejas demandas del partido del sol azteca.
La campaña contra las reformas electorales, contra el Legislativo y los partidos emprendida por los medios, ha puesto en evidencia que a pesar de ser los grandes beneficiarios de los avances democráticos logrados con las luchas de las oposiciones, al ingresar a sus arcas los recursos millonarios que candidatos y partidos tenían que erogar para cubrir las elevadísimas tarifas publicitarias fijadas al libre arbitrio de las empresas concesionarias y que han llevado al encarecimiento y dispendio de recursos en todos los procesos electorales efectuados en los últimos siete años, no obstante cada vez que se hablaba de la necesidad de impulsar una legislación en materia de medios, se negaron y opusieron férreas resistencias hacia la creación de un marco regulatorio, excepción hecha, claro, cuando les pusieron en charola de plata y a la carta la legislación correspondiente.
Para sorpresa de muchos, ni el Senado ni la Cámara de Diputados se doblegaron ante el poderío de la mediocracia que unificó fuerzas en defensa no de la democracia y de los ciudadanos como han estado argumentando, sino simplemente de sus múltiples intereses afectados por la legislación aprobada.
Ciertamente, no todas las propuestas recibidas en los distintos foros de consulta pública que sobre el tema tuvieron lugar unas semanas antes, fueron incorporadas en la iniciativa aprobada. Hicieron falta temas tan importantes como las candidaturas independientes, que para muchos estudiosos y actores políticos no han sido suficientemente analizadas, así como también la equidad de género. Sin embargo pese a la controversia y descalificación de los medios, se han dado pasos importantes y sin duda alguna debe seguirse insistiendo en el análisis y debate de los temas que no lograron el consenso necesario para ser incluidos en el dictamen.
Por tratarse de una reforma constitucional, se requiere de la aprobación en 17 legislaturas locales, por lo tanto, los parlamentarios de las tres fuerzas mayoritarias en el Congreso de la Unión han diseñado una estrategia de cabildeos en la que ya se distribuyeron los congresos que a cada fracción corresponderá explicarles los beneficios de la Reforma Electoral y solicitar el apoyo para la misma. Igualmente, pretenden los legisladores entrevistarse también con las dirigencias y cuadros de los partidos políticos en los estados y con los gobernadores, porque más de alguno que ya está mirando hacia el 2012 pretende boicotear la reforma lograda. Por lo pronto, el Congreso de Oaxaca ha dado un paso adelante al convertirse en el primer estado de la República en aprobar la Reforma Electoral.