Opinión

MORELIA
Aceptaciones y rechazos
Ante la andanada de los principales medios y la tremenda influencia que tienen en los televidentes cautivos, el reto que tiene el Legislativo para informar de las bondades de la reforma a la ciudadanía es enorme y tendrán los parlamentarios que buscar los canales adecuados para conseguir ese objetivo
Columba Arias Solís Viernes 28 de Septiembre de 2007
A- A A+

Hasta en tanto se apruebe la Reforma Electoral en los congresos locales de las entidades federativas, seguirán sucediéndose los comentarios bue-
nos y malos sobre la misma, no solamente en los espacios de los medios informativos donde la campaña en contra sigue adelante impulsada como ya es sabido por los principales consorcios televisivos, quienes además sumaron a su causa a los organismos empresariales, los cuales de la noche a la mañana también se han erigido en los grandes escuderos de la democracia y la libertad de expresión, valores que durante tantas décadas fueron aspiraciones de las oposiciones y de los cuales los líderes empresariales en todo aquel tiempo no se ocuparon ni tuvieron perturbación alguna a causa de su ausencia, por el contrario, muchos emularon al entonces orgullosamente autodeclarado «soldado del presidente», que como tal gustosamente seguía la línea presidencial.
Tal vez por tan conocidas las acciones y convicción empresariales, hoy su posición defensora es vista con incredulidad o escepticismo y solamente se entiende como una muestra de solidaridad y un cerrar filas con sus pares dueños de los medios masivos de información. Así, la Coparmex ha emprendido una cruzada nacional acudiendo por medio de sus dirigentes locales a todos los congresos de la República, exigiendo a los diputados la no aprobación de la Reforma Electoral, a la que acusan de antidemocrática.
Ante la andanada de los principales medios y la tremenda influencia que tienen en los televidentes cautivos, el reto que tiene el Legislativo para informar de las bondades de la reforma a la ciudadanía es enorme y tendrán los parlamentarios que buscar los canales adecuados para conseguir ese objetivo, porque precisamente ante la falta de difusión, los cambios constitucionales no se conocen ni se comprenden y de ello se aprovecha la telecracia para señalar inexactitudes. Por lo pronto, tanto en la capital del país como en diferentes localidades se han estado organizando foros con la presencia de académicos y conocedores de la materia electoral que analizan, critican o aplauden, aceptan o rechazan la reforma en comento, pero además, hasta en las pláticas del café se polemiza sobre el tema, y es que sin duda alguna la controvertida iniciativa recientemente aprobada por el Congreso federal ha rebasado en importancia la llamada gran reforma impulsada durante el régimen de gobierno de Ernesto Zedillo, así lo han reconocido distintos expertos en la materia como Woldemberg, Eduardo Huchin, Lorenzo Córdova y José Antonio Crespo, entre otros, quienes aun con sus reservas sobre algunos puntos de la iniciativa, en general consideran que es la reforma más importante en once años.
Para otros ciudadanos, las disposiciones de esta iniciativa constituyen una esperanza de que las mismas acaben con el avasallamiento de la radio y televisión que en las dos últimas décadas se ha venido dando en las competencias electorales, inyectadas con los millonarios recursos provenientes de los ámbitos público y privado, así como también de que al fin despegue la tan anunciada y siempre postergada Reforma del Estado que a estas alturas de la vida democrática resulta indispensable en nuestro país.
Es claro que el activismo del grupo contrario a la reforma sigue adelante, operando nacional y localmente en cada entidad federativa con legisladores y con los gobernadores para impedir que prospere, no obstante, la Reforma Electoral está recibiendo más aceptaciones que rechazos y continúa avanzando y aunque ha encontrado oposición en algunas entidades cuyos gobernadores apostaban a la influencia mediática el posicionamiento de su futuro político, lo cierto es que de acuerdo a lo señalado por el senador Arturo Núñez -en entrevista con el diario El Universal-, los titulares de los poderes ejecutivos fueron consultados por las dirigencias de sus partidos sobre la Reforma Electoral y nadie dijo nada sobre su contenido, por lo que se espera el visto bueno de la mayoría de los estados.
Hasta el momento de concluir esta colaboración, la Reforma Electoral ha sido aprobada por trece legislaturas -entre ellas la de Michoacán- y una vez que pase en los 17 congresos que se requieren, tendrán que hacerse las modificaciones necesarias tanto en el Código Electoral como en varios ordenamientos, entre ellos el Código Penal, la Ley de Radio y Televisión y la Ley de Imprenta, así como en las leyes estatales.
Desde luego, no es la Reforma Electoral la única que será motivo de polémica y confrontación, ya se avista en el panorama legislativo la iniciativa de una nueva Ley de Radio y Televisión que tendrá que sustituir a la llamada Ley Televisa, declarada inconstitucional por la Suprema Corte. Ya han comenzado las discusiones de la nueva iniciativa en el Senado de la República y por supuesto tampoco será bien vista por los concesionarios de radio y televisión, especialmente de estos últimos quienes difícilmente aceptarán el resquebrajamiento de sus monopolios e intentarán cerrarle el paso con mayor rudeza de la empleada para descalificar la Reforma Electoral.