Opinión

MORELIA
La tremenda Corte
En México no existe la igualdad ante la ley, a unos, los más pobres, los que luchan, se les aplica todo el rigor de la ley; a otros, los del poder, la ley los tapa con su retorcido manto
Juan Pérez Medina Jueves 20 de Diciembre de 2007
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Haciendo gala de sofísticos razonamientos chinos, la Su prema Corte de (In) Justicia, «la tremenda Corte», deses timó las puntuales acusaciones de pederastia realizadas por las propias víctimas en el conocido libro de la periodista Lydia Cacho Los demonios del Edén. Los testimonios de las víctimas apuntaban, sin sombra de duda hacia Mario Marín Torres, alias el gober precioso, gobernador priista del estado de Puebla. La Suprema Corte, en su fallo nos devolvió la certeza de que en México la complicidad y el abuso van de la mano en las altas esferas del poder. Los sabihondos magistrados no encontraron «pruebas fehacientes» de las porquerías de un grupo de enfermos mentales que abusaron sexualmente de niños y niñas. Pero «la tremenda Suprema Corte» en realidad no nos ha sorprendido, sólo nos ha confirmado el profundo vínculo del Poder Judicial con el viejo sistema político. Basta recordar el papel protagónico de la máxima instancia judicial del país durante y después del fraude electoral de 2006 cometido contra Andrés Manuel López Obrador. Las palabras y la actuación de Mariano Azuela entonces al frente de la institución, solapando y en los hechos defendiendo al ranchero analfabeta Vicente Fox y dando el visto bueno al atropello cometido contra la voluntad popular. Los jueces, magistrados y el aparato judicial mexicano, tan solícitos para acusar, perseguir, encarcelar y atropellar a los dirigentes sociales y políticos opositores, en Atenco, en Oaxaca, y en cada rincón de México, ahora no encontraron razones de peso para dar curso a las acusaciones contra los que corrompen niños y niñas amparados en el poder, contra los gober preciosos, en suma contra el maridaje del priísmo de la más rancia estirpe y el panismo gobernante. El problema, no obstante, es mucho más grave de lo que parece, implica un mensaje claro para los mexicanos, no hay en este país una instancia judicial a la que las víctimas de abusos del poder puedan recurrir. La democracia de mercado no da para tanto.
¿Cómo les vamos a explicar eso a los niños en las escuelas? ¿Qué les van a decir a los padres de familia cuyos hijos han sido abusados sexualmente por uno o varios «hombres de empresa» y gobernantes que actúan en contubernio? Para nosotros es evidente que la Suprema Corte de (In) Justicia es parte del aparato de un sistema político decadente, si el gober precioso ganó elecciones en forma apabullante en el estado de Puebla, su sobrevivencia estaba asegurada, los sufrimientos y el dolor ocasionados a un grupo de niños y sus familias son lo de menos, «la tremenda Corte» simplemente reaccionó en reflejo condicionado, sus integrantes representan aquello que ya conocemos, ¿o es que acaso desconocemos que en este país las cárceles están repletas de gente inocente y delincuentes pobres? Si un campesino, peor si es indígena, se atreve a levantar la voz y organizar a su comunidad para defenderse de los abusos cotidianos, la respuesta es rápida y fulminante, si en cambio se trata de los hombres del poder, la justicia es blandita y coqueta. En México no existe la igualdad ante la ley, a unos, los más pobres, los que luchan, los que se atreven desde abajo a desafiar los designios de los poderosos, se les aplica todo el rigor de la ley; a otros, los del poder, los que comparten dinero y poder político, la ley los tapa con su retorcido manto.
Para referirse al primer año de gobierno de Calderón, Andrés Manuel López Obrador señaló que en el lapso de un año «el gobierno espurio ha dejado cuatro realidades al país: el pago de favores a los que le ayudaron a hacer el fraude; el incremento de precios e impuestos; el apego total a los dictados del exterior y el contubernio con los medios de comunicación para ocultar lo que realmente ocurre en México». Los altos mandos del PRI, actuando en la misma sintonía que la derecha gobernante se apresuraron a enviar loas a «la suprema», una antigua canción con nuevos cantantes. Al servir de tapadera al gober precioso, «la suprema y vergonzante corte de injusticia» no hace más que continuar en el mismo camino del actual gobierno federal que se apoya cada vez más en personajes de la peor ralea como este gobernador poblano y como la infaltable Elba Esther Gordillo Morales, son, como dijera el poeta cubano Nicolás Guillén: «Socios asociados en sociedad». La conclusión que se desprende es grave porque da una clara lectura de que estamos ante una descomposición profunda del sistema de justicia, que se suma, como es lógico a la descomposición de todo el sistema político y económico que padecemos. Malo para el pueblo y duras tareas son las que tendrá que librar para enderezar lo retorcido de la situación actual. Ellos, los detentadores del poder no tienen remedio.
La lucha en el polo opuesto, en la parte del pueblo mexicano, construye los pilares de un nuevo poder, desde abajo y capitalizando las contradicciones del podrido régimen de los preciosos y las Elbas.
Allá, en otro rincón de la geografía latinoamericana, en la hermana República de Venezuela, la mayoría del pueblo vota por el sí a la nueva Constitución Socialista, triunfo que desde hoy hacemos nuestro.
Un mundo mejor es posible. Claro que sí.