Opinión

MORELIA
Hacia el tercer Congreso de la Alianza por la Unidad Democrática
La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Surge como parte de la discusión que se generó en el seno de un movimiento popular
Juan Pérez Medina Jueves 17 de Enero de 2008
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La Alianza por la Unidad Democrática (AUD) surgió en el seno de la Sección XVIII con el objetivo fundamental de fortalecer la lucha del pueblo a través de
la vía electoral. Por decirlo de alguna forma, con la AUD se pretendía llegar a un sector popular que se encontraba ligado a la lucha electoral por medio del PRD y la figura de Cuauhtémoc Cárdenas.
Fue en 1998 cuando se tomó la determinación de incursionar en este terreno, otrora negado por nuestros principios tácticos. En ese entonces se intentó alcanzar la candidatura de Morelia, aprovechando la fortaleza del movimiento y la popularidad del compañero Raúl Morón Orozco, quien acababa de dejar la Secretaría General del CES y se encontraba adscrito en su escuela. Cabe aquí hacer una aclaración pertinente: el compañero Morón no solicitó incorporarse al PRD, esta decisión fue tomada por la dirección del CES en un primer momento y luego asumida por la mayoría de los integrantes de la Sección XVIII. El PRD impidió su candidatura alegando que no era militante y que se contravenían los términos de la convocatoria municipal, cuestión que hasta ese momento era verdad. Sin embargo esto no nos desanimó y tiempo después conquistábamos la dirección del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) con una clara ventaja en contra de Enrique Bautista, diputado local.
En toda la gestión del compañero Raúl Morón Orozco, se acompañó al movimiento y, aun en momentos difíciles al interior del PRD, no se dudó por coberturar nuestro accionar en la Sección XVIII con desplegados de apoyo, acompañando las movilizaciones e interviniendo como canal para la interlocución. Ya a finales de la gestión, y una vez que se había logrado ganar las elecciones federales del año 2000 con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República; por acuerdo del pleno estatal de la Sección XVIII, se decidió buscar la gubernatura del estado en 2001, pero al final acabamos sumándonos a la candidatura de Lázaro Cárdenas Batel evitando con ello una contienda interna, que se veía difícil para nosotros.
La consigna de 2001 era derrotar al PRI y al PAN, situación que unió a miles de compañeros en un trabajo arduo que hizo posible el triunfo y con él la llegada de Raúl Morón al Congreso local como un elemento genuino del movimiento magisterial; además de la incorporación a la AUD de los diputados: profesor Elesban Aparicio Cuiriz, Gonzalo Herrera Pérez y don Luis Betancourt, quien después pasaría a formar parte del Moduc.
En febrero de 2002 se pierde la dirección del CEE del PRD en las elecciones internas, como producto de la falta de atención a esta tarea de parte de todo el movimiento y a la poca presencia de los compañeros propuestos. En 2003, nos incorporamos como diputados federales de AUD Abdallán Guzmán Cruz y un servidor; en el 2004 lo hacen los compañeros Minerva Bautista Gómez y Guadalupe Corona Suazo en el Congreso local. En la actual Legislatura del Congreso de la Unión, contamos con la compañera diputada Concepción Ojeda.
Por otra parte, desde 2001 se lograron conquistar algunos ayuntamientos bajo la premisa de realizar gobiernos diferentes y auténticamente democráticos; sin embargo, ninguno de ellos logró trascender en esta tarea y se perdieron las oportunidades que se nos presentaron para probar por esta ruta formas de gobierno de participación democrática de la gente, sin que esto signifique que esta ruta está cancelada.
La creación de la AUD no fue producto de la imposición de un grupo sobre otro; ni tampoco de la actitud claudicante de quienes lo propusieron. Sino que surge como parte de la discusión que se generó en el seno del movimiento popular en la década de los 90, ante la transformación de los movimientos armados latinoamericanos en partidos políticos legales, ante la imposibilidad de un triunfo por la vía armada y la necesidad de emprender un programa para la acumulación de fuerzas, como ocurrió con el FSLN, el FMLN, el M-19, la URNG y el movimiento triunfante de la V República, de Hugo Chávez, en Venezuela, y la incorporación del movimiento obrero en Brasil y Argentina y el movimiento popular campesino e indígena en esos países y en Ecuador, Uruguay y Bolivia a la lucha electoral. Surgió la idea, ante la profunda dispersión del movimiento popular, que la lucha por la democracia era el factor que podría aglutinar de nueva cuenta al amplio espectro social acicateado por una crisis capitalista que no tiene visos de solución hasta este momento. Después de 1988, en México el panorama era desolador, incluso considerando que en 1994, el EZLN había irrumpido en el escenario nacional declarando la guerra al gobierno y planteando sus once puntos reivindicativos en la Primera Declaración de la Selva Lacandona. Como en el resto de los países, la economía se había privatizado y se habían abierto las fronteras a las transnacionales; se modificó el artículo 27 para permitir la privatización del campo mexicano y se implementó una política restrictiva en el campo laboral tanto en materia de salarios como en la garantía de los derechos de los trabajadores. El derrumbe de los países socialistas de Europa Oriental laceraba con más fuerza que ahora la ideología del campo popular; mientras la hegemonía del capital, de manera agresiva y en momentos casi abrumadora, imponía condiciones difíciles al desarrollo de esta vía. A nivel nacional, las organizaciones populares resistían en sus espacios sin atreverse a ir más allá, negándose a desarrollar un planteamiento más profundo o limitándose a la sobrevivencia.