Opinión

MORELIA
¡Solidaridad con los trabajadores del transporte de Uruapan!
Los trabajadores del volante de Uruapan decidieron afiliarse a un sindicato para defender sus derechos, lo que ya ha provocado represiones
Juan Pérez Medina Jueves 14 de Febrero de 2008
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El pasado 10 de diciembre se constituyó el Sindicato de Trabajadores del Transporte de Uruapan Michoacán –STTUM- para atender las necesidades laborales y
asistenciales que por derecho tienen todos los trabajadores de este país y que por más de 30 años les habían sido negados. En base al ejercicio del derecho de libre asociación, los trabajadores del transporte público determinaron abandonar el temor a las represalias de los patrones y conformar su organización sindical para contar con una representación que legalmente los represente ante sus patrones y que permita la defensa colectiva de sus intereses.
En los años 70 el pueblo de Uruapan apoyó la lucha de los trabajadores que ante el mal trato que recibían y la falta de garantías mínimas decidieron enfrentar a los permisionarios. De aquella lucha se logró que fueran entregadas a los trabajadores las concesiones de transporte que estaban en manos de verdaderos pillos. Sin embargo, parece que aquellos trabajadores, alguna vez explotados, no aprendieron mucho de esa lección porque hoy ellos tratan a sus trabajadores como alguna vez ellos fueron tratados.
En los últimos tres años hubo dos intentos para lograr la sindicalización, con la consecuencia de múltiples despidos ante el silencio cómplice de las diferentes autoridades. Ahora, los trabajadores tomaron la decisión de enfrentar el reto, a pesar de los riesgos que representa la posibilidad de ser reprimidos y sus familias castigadas con la falta de ingresos; pero es precisamente por esas más de 500 familias que el estado de las cosas debe cambiar.
El viernes 13 de diciembre se hizo el depósito de los documentos que la Ley Federal del Trabajo señala como requisito para solicitar el registro de un sindicato, en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje Especial número 7, ubicada en Uruapan. Ante la actitud de la presidenta de la Junta de «hacer el favor de recibirlos» después de negarse por cerca de tres horas, ya que argumentaba que no podía recibir los documentos porque no se trata de un asunto de su competencia, incluso mencionó que los artículos 366 y 368 de la Ley Federal del Trabajo eran el fundamento jurídico por el que se veía imposibilitada para recibirlos.
Ante esa incorrecta actuación de las autoridades laborales competentes y la actitud represiva de los dueños de las empresas, hasta hoy han despedido ya a once de los decididos compañeros trabajadores que se unieron para crear el sindicato y la única explicación que recibieron fue: «…Tú ya sabes en lo que andas…». Como que si hacer un esfuerzo por mejorar sus condiciones de trabajo y las de vida de sus familias fuese un delito; pero, los patrones reaccionan así porque desesperadamente tratan de evitar que salga a la luz el verdadero delito: la falta de cumplimiento de sus obligaciones por muchos años.
Prueba de lo anterior es la forma mañosa y tramposa con que se les ofreció un «aguinaldo» de mil 071 pesos con la obligación de que debían firmar un documento donde aceptaran que su salario diario es de 71 pesos y otra hoja, pero en blanco; trampa por demás estúpida. Está claro que esa firma la necesitan para «demostrar» que sobre ese salario podrían calcular lo que se les debe pagar en el momento de las liquidaciones; o peor aún, sobre esa base estarían tratando de calcular el dinero que debe tener cada trabajador en sus cuentas de pensión del SAR y del Infonavit ¿Para qué será la hoja en blanco?
Sin embargo, no son las circunstancias laborales lo único que al nuevo sindicato y a las organizaciones sociales y sindicales que los apoyan les importa. Todos los habitantes de Uruapan se han visto afectados por las consecuencias de los abusos a la población y del mal trato que reciben los trabajadores. Entre ellas se cuentan:
1.Cobran cinco pesos por el pasaje, a pesar de que la tarifa oficial es de 4.50. Si un chofer cobra lo justo, entonces la diferencia se la cobran a él; así los mantienen obligados a cobrar cinco y a enfrentarse a los pasajeros.
2.No capacitan a los choferes, ni les proporcionan servicio médico. Pues cansados y estresados por jornadas de trabajo que inician a las 5:00 de la mañana y terminan después de las 10:00 de la noche se ven disminuidos en su trabajo y ponen en riesgo el servicio. Eso afecta la salud del trabajador y pone en riesgo la seguridad de los pasajeros. ¿Cómo puede andar de buen humor alguien que no tiene tiempo para salir a comer o para descansar, ni cuenta con instalaciones para hacerlo? Eso empuja a fricciones con los pasajeros y a los malos tratos de los choferes.
3.Las concesiones han sido entregadas a individuos ambiciosos y sin escrúpulos, cuando siempre el gobierno ha pretendido que sean para los verdaderos trabajadores; las han recibido a montón y sólo les han servido para hacer dinero y llenarse de más ambición, rodeándose de asesores que les enseñan otras mañas que no se les ocurren a ellos mismos.
4.En la lucha original se logró conseguir que los estudiantes y personas de la tercera edad tuvieran descuentos para apoyar la economía familiar; eso duró hasta que los patrones usaron a los choferes como escudo para enfrentarlos contra los movimientos sociales, amenazándolos con el despido. El patrón ganaba, mientras el chofer peleaba.
Vale pues la solidaridad de los sindicatos y organizaciones del pueblo que se han comprometido con la lucha de los trabajadores del transporte público de Uruapan, entre ellos: el SNTE, la AUD, la CUL y otras organizaciones laborales del país, porque es una lucha totalmente justa y va en ella de por medio la exigencia del mejoramiento de la calidad en el servicio y el fin a los abusos contra los pasajeros.
Ante cualquier agresión de los patrones en contra de los trabajadores y sindicalistas en lucha serán responsables el gobierno del estado, las autoridades laborales y los patrones. Es justo y necesario que les sea entregado a los trabajadores el registro como nuevo sindicato, se reinstale a los despedidos y se les otorguen las prestaciones de ley y condiciones de seguridad e higiene a que tienen derecho. Se respeten las tarifas oficiales, se concedan descuentos para estudiantes y adultos mayores, y se entreguen las concesiones a los verdaderos trabajadores del transporte. Esta es una justa y digna lucha y seguramente, con el apoyo real y verdadero del pueblo y sus organizaciones saldrá victoriosa.