Opinión

MORELIA
Repercusiones
Guerra en América Latina
La incursión armada de Colombia en Ecuador puede ser el primer pretexto para que nuestros buenos vecinos lleguen a revivir el esquema neoliberal que Correa ha desterrado
Samuel Maldonado B. Martes 4 de Marzo de 2008
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Grave no sólo para Ecuador sino para toda América Latina puede ser la acción ¿impensada, premeditada? de Álvaro Uribe al ordenar al Ejército colombiano bombardear, mientras dormían, a un pequeño grupo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en territorio ecuatoriano, lo que obligó al presidente ecuatoriano Rafael Correa demandar una clara explicación de esta agresión bushiana (que sólo cometen los gobiernos imperialistas) precisamente cuando la guerrilla tenía específicos y positivos tratos con los gobiernos francés y venezolano a efecto de lograr la liberación (aparte de los ya realizados) de los cientos de rehenes que tienen en su poder.
La guerrilla colombiana se originó hace más de 40 años y en los últimos años ha intervenido George W Bush, quien ha expresado que los Espantados Unidos debía ser muy cuidadoso de no enviar demasiadas tropas y de no involucrarse en los combates. «Yo apoyo -aseveró Bush- el entrenamiento y la ayuda, pero no quiero a nuestras tropas peleando en Colombia»; no obstante lo anterior, el gobierno gringo ha envidado material bélico como helicópteros, radares y ayuda económica por más de mil 300 millones de dólares en efectivo, que han servido (sic) «para erradicar la producción de hoja de coca».
La incursión armada de Colombia en Ecuador puede ser el primer pretexto para que nuestros buenos vecinos lleguen a revivir el esquema neoliberal que Correa ha desterrado. Recordemos que ningún presidente en el país andino ha logrado desde 1996 terminar el periodo para el que fueron electos y que, desde su toma de protesta como presidente, el 5 de enero de 2007, Correa ha expresado «que expedirá la partida de defunción de la partidocracia tradicional». Él es amigo y gran admirador de Chávez, con quien comparte el nacionalismo de izquierda y neoconstitucional; rechaza cualquier integración mercantil con los Empantanados Unidos que se le parezca al TLC, pues éste -dice- «es un bobo aperturismo y una claudicación de la soberanía nacional». Cuando el presidente venezolano expresó en la asamblea general de la ONU que Bush era como el Diablo, Correa opinó que llamar diablo a Bush era ofender al mismo Diablo».
Mientras que Rafael Correa se ve amenazado por los propios gobiernos de algunas de sus provincias más ricas de desconocerlo o de escindirse del Estado ecuatoriano, de no ser respetados en las diabluras acostumbradas, mismas que han expoliado a los miles de quechuas, campesinos, obreros y trabajadores miserables, Venezuela, quien ha enviado ya tropas a la frontera con Colombia, advierte que enfrentará a este país en el caso de que cometa una acción como la que estúpidamente realizara Álvaro Uribe contra Ecuador.
Correa triunfó con el perfil del candidato antisistema y con un programa centrado en un proceso constituyente para vencer a la «partidocracia». Su prioridad es el gasto social sobre el pago de la deuda externa y el aumento del control estatal sobre la industria petrolera. De Bush se ha expresado que es un presidente «tremendamente torpe que ha hecho mucho daño a su país y al mundo». Sin embargo, insistió en que una cosa es la administración Bush y otra el pueblo de los Estados Unidos, «país al que quiero mucho» dice tras de indicar haber vivido cuatro años y haberse sacado allí dos títulos académicos. A su entender, Ecuador y Estados Unidos debían tener unas relaciones de «mutuo respeto».
La opinión pública debe saber que la guerrilla colombiana nació por el asesinato del líder y caudillo del Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán, en 1948, hecho que orilló a los campesinos a armarse en contra de las agresiones oficialistas y dando lugar al surgimiento como líder de Pedro Antonio Marín, o Manuel Marulanda, alias Tiro Fijo y más guerrilleros. En ese entonces el objetivo era sobrevivir y el camino de las armas les garantizaba mantener su vida y la de los 50 compañeros que la iniciaron. Luego aparecieron grupos paramilitares con una larga historia de vínculos con elementos de las Fuerzas Armadas colombianas, que no se han podido librar de las sospechas de estar involucrados en el narcotráfico.
Aparte de la intromisión gringa y la alta demanda de la droga por los güeros vecinos; otras cosas más están en juego y nada mejor pues, tanto las expropiaciones realizadas por Ecuador y Venezuela como el elevado precio del petróleo que ha llegado hasta las nubes, que darles un pretexto a los Espantados Unidos, que ya teniendo una bota en Colombia, esperan que la Exxon Mobil regrese a Venezuela y con el apoyo de los marines, el Tío Sam ponga la otra bota en el cuello de los venezolanos.