Opinión

MORELIA
VIVILLADAS
Evaluación docente… Coloquio normalista
Garantizar el derecho a la educación, expresado como igualdad de oportunidades para el acceso, la permanencia y el logro educativo de los niños y jóvenes del país en la educación básica, es una aspiración del sistema educativo
Gilberto Vivanco González Viernes 7 de Marzo de 2008
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Se ha vuelto toda una tradición que la Escuela Normal Urbana Federal Profr. J. Jesús Romero Flores, de la ciudad de Morelia, actualmente dirigida por René
Méndez Cisneros, organice año con año, y en estas fechas, su coloquio de educación dirigido principalmente a maestros de escuelas primarias y a quienes laboran en instituciones formadoras de docentes; en esta ocasión el tema central giró en torno a «La evaluación: Perversión escolar o transformación educativa».
La relevancia del acontecimiento radica en la presión interior y exterior que tiene el sector educativo en el estado, por los bajos resultados que arrojaron los últimos sondeos en lo relativo al aprovechamiento en asignaturas significativas como español, matemáticas y ciencias. Más allá del enfoque tecnócrata y lineal de las pruebas o baterías, es un asunto que a toda la sociedad debe importar, y no sólo a los profesores como puede suponerse, más cuando las posturas sindicales, con razón o sin ella, han sido bastante cuestionadas.
El evento que va en su XIX edición y que trajo a Michoacán conferenciantes nacionales y extranjeros, promovió y está promoviendo (ya que hoy concluye luego de tres días de trabajo y disertación) elementos de reflexión sobre los conceptos, procesos y trascendencia de la evaluación docente, como es el caso de la postura asumida por la maestra Olivia García García, quien sustentó lo siguiente en su taller «Evaluar para conocer, construir para mejorar»:
Garantizar el derecho a la educación, expresado como igualdad de oportunidades para el acceso, la permanencia y el logro educativo de los niños y jóvenes del país en la educación básica, es una aspiración del sistema educativo. Para lograrlo es necesario adecuar diversas estrategias y recursos, con el fin de posibilitar su progreso al currículo, a efecto de que logren aprendizajes significativos y desarrollen sus competencias con base en sus necesidades, intereses y estilos de aprendizaje.
En este contexto, la evaluación representa una estrategia para acercar la propuesta curricular a la singularidad y condiciones con que el alumno se enfrenta en las situaciones de aprendizaje, constituye una respuesta educativa acorde con las condiciones singulares que enfrenta el educando.
El punto de partida y de llegada para la planeación y puesta en práctica de una actividad consiste en evaluar el nivel de competencias curriculares que se logran en relación con los propósitos y contenidos de las diferentes asignaturas del currículo escolar. Para ello es importante que se establezcan los criterios de evaluación que expliquen el desarrollo de dichas competencias en los pupilos y que nos permitan realizar ajustes al proceso. Hasta aquí la visión de García García.
La postura anterior nos remite a Miguel A. Santos (1995) quien afirma: «Evaluar es atribuir valor a las cosas, es afirmar algo sobre su mérito, se evalúa para comprender y, en definitiva, para cambiar y mejorar». Ello habrá de considerarse.
Bienvenida y reflexión
Es importante conocer parte del mensaje que dio la profesora Rosalba Lemus Vera, subdirectora académica de la institución, quien después de hacer una breve reseña de la historia del coloquio, sustentó lo siguiente, que Vivilladas resalta para que los docentes en servicio lo valoren y en sus posibilidades actúen sobre ello:
Ante la desalentadora realidad educativa del país, sobre todo ante la falta de claridad de los argumentos que califican a Michoacán en los últimos lugares de escolaridad, por instituciones expertas en la aplicación de instrumentos que dan cuenta únicamente del dominio de información en ciertas asignaturas, se hace necesario propiciar otros espacios y momentos para analizar y reflexionar en lo que está ocurriendo, los maestros debemos buscar las explicaciones para no depender de las de otros.
Asimismo, somos los indicados para tomar decisiones y acciones a favor de nuestros alumnos porque, además, la sociedad al tiempo que nos mira con desconfianza también nos exige cuentas y nos demanda otro tipo de compromisos.
Necesitamos comprender y valorar la importancia de nuestra función social en un contexto como el que describe Juan Ignacio Pozo, «la escuela…. De formas modernas e incertidumbres postmodernas enseña contenidos del siglo XIX, con profesores del siglo XX a niños, adolescentes, jóvenes y adultos del siglo XXI». Es muy importante que los auténticos procesos de evaluación se constituyan en el eje transversal de la vida cotidiana de las instituciones, que atienda tanto a los procesos como a los resultados, a lo explícito como a lo implícito, sobre todo, entender que la evaluación no es solamente un problema pedagógico y técnico, sino también ideológico, político y principalmente ético.
Desde esta tribuna la Escuela Normal, anfitriona de este evento, ratifica su compromiso, ante la sociedad y ante el gremio magisterial, de continuar ofreciendo espacios y momentos de diálogo, de encuentro y de intercambio, es decir de hacer un alto en el camino para apreciar lo caminado, no sólo para llorarnos las mentiras sino también… para contarnos las verdades. Así concluyó el mensaje de Lemus Vera.
En lo particular señalamos que, ojalá que los elementos tratados en este prestigiado evento, que ofreció un abanico de posibilidades entretejiendo conferencias, talleres, mesas de trabajo, conversatorios y desde luego eventos culturales, hayan servido de referencia para los cientos de maestros que preocupados por su capacitación y actualización hicieron un loable esfuerzo para asistir, sobre todo, deseamos que los postulados y principios, que las estrategias y recursos de evaluación que se plantearon, tengan impacto en su tarea como profesionales de la docencia que son.
Lo lamentable, y como no puede faltar un prietito en el arroz, se lo adjudicamos a Leonel Godoy, gobernador el estado y a la tan cuestionada Aída Sagrero, secretaria de Educación en la entidad, quienes no llegaron al acto inaugural y tuvieron a bien mandar como representante de ambos al subsecretario de Educación Media Superior y Superior (al menos eso se dice, no hay nada oficial), Rogelio Sosa Pulido; cabe señalar que tampoco asistió el edil moreliano Fausto Vallejo, por lo tanto a Godoy, a Sagrero y a Vallejo, a quienes según les interesa mucho la educación, en este evento de evaluación, de plano… los reprobamos. No en balde se comenta «del dicho al hecho… hay mucho trecho» ¿Qué podemos hacer?