Opinión

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STASPE… Lucha justa
El movimiento del STASPE pareciera que se está saliendo de control a todos, porque en lugar de avanzar y de conciliar intereses se incrementan las pugnas y reproches
Gilberto Vivanco González Viernes 18 de Abril de 2008
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Más allá de posturas legales o de intereses políticos, la huelga del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo en el Esta-
do (STASPE) es un movimiento justo, lo es por la serie de carestías económicas y laborales que sufren, ellos, quienes en gran medida operan los planes y proyectos de gobierno. Esta sacudida, sin embargo, no significa que no se perjudique a la sociedad que requiere de su prestación ni que tampoco se empañe la imagen de Leonel Godoy y de su equipo de operadores, no obstante habrá de comprender que salarios y prestaciones de miseria es igual a descontento social… dicha fórmula nunca falla.
Dados los años de rezago que en su poder adquisitivo han tenido los burócratas estatales, que a pesar de que nunca habían llegado a tal extremo, ahora no quedó más remedio; si de paso sumamos la escasez de recursos, así como la falta de tino gubernamental para sortear las inconformidades, podemos comprender el porqué de la tardanza de soluciones que satisfagan a todos, en especial a quienes día a día abandonan a sus familias por salir a trabajar, donde por cierto un porcentaje valioso de éstos son mujeres.
Los dimes y diretes entre gobierno y sindicalizados están a la orden del día, cada uno, a su manera y aplicando sus recursos disponibles, mismos que son, por supuesto, más abundantes en el gobierno; cada quien trata de orientar (o desorientar) a la opinión pública, ambos se acusan de cerrazón. Lo cierto es que en tanto el patrón tiene los medios para disfrazar el caos, los seguidores del líder Antonio Ferreyra Piñón están sufriendo las de Caín para sostenerse dignos en la batalla, pues las cuestiones monetarias representan su talón de Aquiles, con mayor razón cuando a más de 17 días no han recibido remuneración alguna, porque simple y llanamente, como medida de presión, aunque sea legal, pero no moral, su pago quincenal lo tienen «guardado» en las arcas de la Tesorería.
En tanto, la administración estatal está haciendo su lucha para que se declare inexistente la huelga y de esta manera los trabajadores regresen a sus labores, aunque hasta el momento no lo ha conseguido, más bien ha recibido un revés de las autoridades respectivas. Hugo Sahuer Hernández, magistrado ponente del Segundo Tribunal Colegiado de Distrito, señaló, según lo publicado por Cambio de Michoacán, el miércoles próximo pasado, que dicho Poder Ejecutivo estatal no podrá dar por rescindidos los contratos de trabajo respecto de los trabajadores huelguistas que continúen sosteniendo el estado de huelga, por ellos declarado, a quienes no se veda el derecho de continuar pláticas conciliatorias para dirimir sus diferencias laborales. Enfatizó «tampoco el Poder Ejecutivo del Estado podrá, mientras no se resuelva la suspensión definitiva, sustituir a sus trabajadores por otros de base o definitivos». Sin embargo, invitan a que los trabajadores regresen a laborar para cumplir con la sociedad. Esto no convence a quienes enarbolan las banderas rojinegras. Sería bueno que lo reconsideraran.
Posturas encontradas
Por otro lado, es de llamar la atención que siendo el gobierno de Godoy emergido de un partido que se autodenomina democrático, se haya tomado una decisión tan inhumana e insensible (el de no pagar la quincena), porque si bien es cierto que el derecho les puede asistir, igual es cierto que sabían que esta opción iba a cimbrar los bolsillos de los huelguistas, sobre todo a quienes perciben una bicoca por remuneración.
Varios son los argumentos que manejan los paristas para justificar su movimiento, y la postura de no claudicar, siendo el más importante los raquíticos salarios, en contraste con los recibidos por los diferentes funcionarios, aunque las malas lenguas afirman que detrás de todo esto puede estar la mano negra del PRI; en estos menesteres todo es posible. Creemos que una vez que tomaron el toro por los cuernos, los agremiados no querrán soltarlo sin obtener importantes dividendos; según tienen en mente que seguirán hasta las últimas consecuencias, con todo y lo trillado que pudiese representar dicha frase.
El comité de huelga ha hecho circular, en boletines informativos a la opinión pública, que las fuentes gubernamentales difunden en la prensa los millones de pesos que destinarán en apoyo a los trabajadores del Poder Ejecutivo, mismos que si son observados con frialdad no son nada despreciables, sólo que se les olvida decir que toda esa cantidad se destinará a miles de trabajadores en el transcurso del año, y que, además, un atractivo porcentaje de ello será consignado a personal de confianza dejando a quienes reciben un pago irrisorio como siempre… chiflando en la loma.
En uno de esos boletines que publicó el STASPE, presentó una tabla comparativa del pago mensual (entre sueldo y compensaciones) dirigido a funcionarios y del sueldo que reciben los trabajadores de base, ahí les van algunos ejemplos: Secretario, 84 mil pesos; subsecretario, 65 mil; director, 35 mil; asesor, 20 mil, y jefe de departamento, quince mil. Ahora bien, por el lado de los asalariados de base, las cosas pintan así, van por niveles: Uno.- tres mil 731 pesos; tres.- tres mil 898.20; seis.- cuatro mil 329.28; nueve.- cuatro mil 817.80; once.- cuatro mil 961.52 y el nivel doce.- cinco 186.62. ¿Gran diferencia, no? Aunque nada extraña, siempre es así, en contraparte el trabajador de base que más gana obtiene a la quincena como dos mil 550 pesos, de ahí que los propios huelguistas hagan la pregunta ¿Creen que podrías vivir con nuestro salario? Todo es tremendo, y eso que no puntualizamos lo que gana el grupo «selecto» de los jubilados, donde existen muchas personas que obtienen no más de 750 pesos a la quincena.
Lo peor de todo es que, por desgracia, existen en Michoacán y en México entero, millones de personas que viven en condiciones semejantes, y aún peores; que para acabarla de amolar ni sindicato, ni seguro alguno protegen esa gente, de ahí que nuestro país sea considerado una nación de pobres… con unos cuantos magnates que acaparan el 70 por ciento de la riqueza.
El movimiento del STASPE pareciera que se está saliendo de control a todos, porque en lugar de avanzar y de conciliar intereses se incrementan las pugnas y reproches.
Veremos qué sucede porque el jefe del Ejecutivo habló, en campaña, siempre de estabilidad y crecimiento económico, así como de atención prioritaria a las necesidades sociales; por desdicha de los pobladores del estado, nada de eso ha ocurrido y se ve lejos que pronto suceda; no le va a quedar más remedio que aplicar toda su capacidad y sabiduría para salir con banderas desplegadas del caos que provoca que tanta gente viva en la miseria, patología social donde el gobernador actual poca responsabilidad tiene ya que sus raíces datan desde hace muchos ayeres.
Deseamos que tanto gobierno como sindicalistas encuentren el justo medio entre el pedir y el dar, entre el querer y poder, porque de lo contrario, la atención al ciudadano continuará rezagada y seguirán escuchándose voces de reproche que reclaman, con razón o sin ella: «Yo fui con Godoy y ahora vean… lo jodido que estoy».