Opinión

MORELIA
Hillary, adiós
Hillary Clinton, una mujer con capacidad, talentosa y con experiencia política parece estar alejándose de la Presidencia de Estados Unidos
Columba Arias Solís Viernes 16 de Mayo de 2008
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No nací siendo primera dama o senadora.
No nací siendo demócrata. No nací siendo
abogada ni defensora de los derechos de
las mujeres y de los derechos humanos.
No nací siendo una esposa ni una madre.
Nací siendo norteamericana a mediados del
siglo XX, un tiempo y un lugar afortunados.
Hillary Rodham Clinton

Está por cerrarse un capítulo más en la historia de Hillary Rodham Clinton, la senadora estadounidense que ha venido disputando la nominación a la candida-
tura de su partido, el Demócrata, a la Presidencia de los Estados Unidos a lo largo de los muchos meses que van desde mediados del año 2006, cuando el ahora casi seguro ganador a dicha nominación Barack Obama prácticamente ni aparecía en los sondeos de opinión.
Hillary Rodham ha sido más conocida por el apellido de su famoso marido, el ex presidente Bill Clinton, sin embargo a lo largo de sus años ha forjado su propio e independiente camino convirtiéndose en una de las abogadas más reconocidas de su país y destacada legisladora.
Hillary nació en la ciudad de Chicago, en el estado de Illinois, y según dice en su autobiografía, nace en un tiempo y lugar afortunados, gozando «de la libertad necesaria para tomar unas decisiones que las generaciones de mujeres que me precedieron no pudieron tomar y que todavía son inconcebibles para muchas mujeres en el mundo actual».
Ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale en el otoño de 1969 como una de las 27 mujeres inscritas de entre 235 estudiantes y una vez graduada, durante varios años y hasta 1991 estuvo apareciendo en las listas de los 100 abogados más influyentes en los Estados Unidos. En la universidad coincidiría con el joven estudiante Bill Clinton, con quien se casaría el 11 de octubre de 1975 y por quien hizo a un lado su propio activismo político y social que iniciara prácticamente desde sus años de adolescente, para sumarse al impulso de la ascendente carrera política de su marido y que la llevaría a desempeñar el rol de primera dama del estado de Arkansas, donde Clinton fue gobernador y posteriormente cuando aquel fue electo presidente de su país, Hillary brillaría como primera dama de los Estados Unidos, donde asumió una destacada posición en los asuntos políticos, acorde a su formación y experiencia profesionales, así como al conocimiento de la problemática social, sobre todo en las cuestiones de salud y de protección a los derechos de las mujeres y de los niños. De hecho, Hillary trabajaría arduamente en 1994 en la creación del Plan de Salud Universal que pretendía implementar el gobierno de Clinton, que sin embargo no logró la aprobación del Congreso, no obstante colaboró en el estudio y la promoción de diversas leyes de protección a la infancia, del seguro de salud, de adopción y derecho familiar.
A punto de terminar el mandato presidencial de su marido, Hillary Clinton toma la determinación de postularse al Senado por el estado de Nueva York, cargo para el que es electa en el año 2000, convirtiéndose en la primera mujer senadora de ese estado, siendo reelecta con amplio margen en 2006. Desde el comienzo de su desempeño en la Cámara de Senadores, Hillary Clinton comienza a ser señalada como una seria aspirante a la candidatura presidencial y a partir de 2006 y durante todo el 2007, la senadora es constantemente señalada como favorita en las encuestas nacionales para la candidatura del Partido Demócrata, sin embargo al iniciarse las elecciones primarias de este 2008, y ante la sorpresa de muchos, el también senador Barack Obama comienza a despegar en las votaciones preliminares y a ganar adeptos a su candidatura, incluidos algunos que se sabían del círculo cercano a los Clinton.
A pesar de que Hillary sigue dando la pelea y mantiene su optimismo en la carrera hacia la Casa Blanca, fortalecida por el triunfo obtenido este martes en Virginia Occidental donde se alzó con una victoria abrumadora sobre su adversario, gracias al voto femenino de aquella región; sin embargo este triunfo no tiene un trascendental impacto electoral puesto que los delegados en juego son únicamente 28 y la ventaja que Obama le lleva a pesar de esta victoria, se aprecia ya difícil de superar por la senadora, quien no obstante la adversidad, ha manifestado: «Soy optimista y, a pesar de estar contra los elementos, creo en el valor de la tenacidad que ha hecho de nuestro país una gran nación». «Había algunos que querían acortar esta carrera. Soy la candidata más fuerte para dirigir al partido y al país. Puedo ganar esta nominación».
No obstante la preparación y experiencia política de la senadora Hillary Clinton, para muchos muy por encima de los méritos del senador Obama, sin embargo las simpatías de los delegados y súper delegados de su partido no parecen estar a su favor y los números así lo dicen: 1875 con Obama y 1712 con Hillary, lo que hace suponer que las próximas primarias a realizarse en Oregon a finales de este mes, sólo confirmarán la preferencia por Obama.
Hillary Rodham Clinton parece estar diciendo adiós a la esperanza de muchos de ver por fin en la Presidencia de los Estados Unidos a una mujer que además cuenta con capacidad, es talentosa y tiene experiencia política, una mujer que se ha estado preparando durante varios años con miras a la Presidencia de su país. Lástima que los aires de misoginia que soplan en la nación vecina no le permitan arribar a la candidatura de su partido primero y posteriormente a la Presidencia. En ese sentido los Estados Unidos marchan atrás de los países latinoamericanos que desde hace años eligieron mujeres al frente de sus ejecutivos: Nicaragua, Panamá, Chile y Argentina son ejemplos.