Opinión

MORELIA
Repercusiones
Petacalco: Argucias para privatizar
En la actualidad, el 34.34% de la energía eléctrica generada en el país corresponde a productores particulares operando al margen de la Constitución
Samuel Maldonado B. Martes 20 de Mayo de 2008
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Art. 27 de la Constitución: …»Corresponde a la nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o sustancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; los yacimientos de piedras preciosas, de sal de gema y las salinas formadas directamente por las aguas marinas; los productos derivados de la descomposición de las rocas, cuando su explotación necesite ser utilizadas como fertilizantes; los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el derecho internacional.
Son propiedad de la nación… las aguas de los mares territoriales…, el dominio de la nación es inalienable e imprescriptible y la explotación, el uso o el aprovechamiento de los recursos de que se trata, por los particulares o por sociedades constituidas conforme a las leyes mexicanas, no podrá realizarse sino mediante concesiones, otorgadas por el Ejecutivo Federal, de acuerdo con las reglas y condiciones que establezcan las leyes… Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva. Corresponde exclusivamente a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación del servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines. En una faja de 100 kilómetros a lo largo de las fronteras y de 50 en las playas, por ningún motivo podrán los extranjeros adquirir el dominio directo sobre las tierras y aguas.

A partir del 9 de junio del año 2000, paulatinamente fueron entrando en operación comercial las centrales termoeléctricas de productores indepen-
dientes, producto de los famosos e inconstitucionales programas de inversión diferidos, conocidos como Pidiregas y que han ido desplazando la propia generación de la Comisión Federal de Electricidad. En la actualidad, el 34.34 por ciento de la energía eléctrica generada en el país corresponde a productores particulares operando al margen de la Constitución Política. Estas violaciones presuponen bien que la inundación del estado de Tabasco el año anterior se debió a que las hidroeléctricas de Mal Paso, Chicoasen y Peñitas bajaron su generación permitiendo el acumulamiento del agua en las presas para que CFE pudiera cumplir sus compromisos de compra de energía eléctrica a las compañías de capital privado.
Un elemento de juicio adicional que nos lleva a afirmar lo anterior, lo tenemos presente en la Carboeléctrica de Petacalco, Guerrero, ubicada en la costa del Pacífico, casi en el límite con Michoacán, la que en los últimos meses ha venido generando sólo el 40 por ciento de su capacidad total.
La producción de energía eléctrica en México para fines públicos debe realizarla el Estado mexicano; ésta se genera en centrales hidroeléctricas, termoeléctricas, carboeléctricas, eólicas y nuclear. Al cierre del mes de marzo de 2008, la CFE cuenta con una capacidad instalada de 49 mil 893.34 Megawatts (MW), de los cuales: once mil 456.90 MW son de productores independientes; once mil 054.90 MW por hidroeléctricas; 22 mil 371.69 MW por termoeléctricas; dos mil 600.00 MW por carboeléctricas; 959.50 MW geotérmicas; mil 364.88 MW en la nucleoeléctrica de Laguna Verde, y 85.48 MW utilizando el viento y es curioso que siendo la CFE una experta en generación, la Carboeléctrica Plutarco Elías Calles esté operando a sólo el 40 por ciento de su capacidad total, argumentando que no existe carbón en almacenamiento para tal fin.
«La central utiliza -indica la CFE- como combustible principal carbón importado, el cual es transportado en barcos con capacidad de hasta 150 mil toneladas de peso muerto. También se utiliza combustóleo pesado como combustible alterno. Debido a que estas unidades generadoras cuentan con quemadores de combustible diseñados para poder quemar carbón y también combustóleo, se le denomina central dual. La capacidad de sus patios de almacenamiento en Petatlán es de un millón 920 mil toneladas de carbón. El combustóleo se almacena en cuatro tanques con capacidad de 34 mil 600 m3 cada uno.
Carlos Torres Oseguera, corresponsal de La Jornada, escribía en mayo de 2006, que según fuentes sindicales, Petacalco «sería la última obra pública financiada por la Federación y que los futuros proyectos de producción de energía eléctrica en el país los financiaría el sector privado, pues para entonces, el capital de CFE para sus instalaciones sería absorbido para el mantenimiento de sus instalaciones».
Por los antecedentes escritos y considerando que la CFE es una empresa con un alto prestigio internacional reconocido, hay un sospechosismo en la forma de dirigir la empresa y aunado al hecho de permitir la generación para fines públicos por empresas particulares, como lo es en la actualidad y el que no haya planificado sus compras de carbón, ahora nos salgan con que no tienen el suficiente energético para operar con alta eficiencia la carboeléctrica mencionada.
Con tantas mentiras de los gobiernos que mantienen como norma los principios de Adam Smith (padre del neoliberalismo) y por la pobreza del debate en los representantes del Ejecutivo Federal, con certeza continuarán «la mano invisible» la búsqueda de argucias para violar, una vez más, nuestra Carta Magna y poder transferir facultades a los pulpos empresariales internacionales y nacionales que tienen mucha prisa de participar en la explotación de la veneros que nos legó el diablo.