Opinión

MORELIA
Vivilladas
Cherán… la reconciliación
Urgen resultados positivos del caso para que los habitantes, serenos, impulsen el desarrollo sustentable de la zona
Gilberto Vivanco González Viernes 23 de Mayo de 2008
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Quien escuche hablar en estos momentos de Cherán es muy probable que no sólo lo ubique como un pueblo y municipio michoacano, sino también como un punto rojo en el estado, que necesita
especial atención por la serie de conflictos político-sociales que se han suscitado en la región, no obstante cabría señalar que, si bien es cierto que entre comuneros han existido diferencias también en momentos trascendentes, se han unido para sacar su comarca adelante.
Es un pueblo como muchos otros que existen en Michoacán, donde la gente vive en condiciones nada propicias, razón por la cual se ha convertido en botín de líderes y políticos que ven en dicho espacio carne de cañón para algunas luchas que en varias ocasiones, aparte de solventarles ciertas necesidades, también les da alas para conseguir ambiciones personales… ambiciones que por inercia pueden dejar contentos a unos, pero inconformes a otros.
Pero antes de continuar sería conveniente, para contextualizar, conocer algunos datos del lugar, mismos que tienen como fin el aplaudir los acuerdos de respeto y buena convivencia que fueron suscritos hace unos días, posterior a un conflicto que pudo desencadenar acciones por demás lamentables. Este es Cherán:
Es una población que existió antes que se formara el imperio tarasco y fue de los primeros lugares conquistados por Hiquíngare y Tanganxoán, en su primera expedición de conquista, a la que fueron enviados por su padre y tío, Tariácuri, quien tenía afán de extender su dominio y conformar su imperio.
Durante la conquista española, a Michoacán comenzaron a llegar los misioneros franciscanos que formaran grandes haciendas productivas, tomando la mano de obra indígena para el trabajo. En 1533 a la llegada de los españoles se le rebautiza con el nombre de San Francisco Cherán, otorgándole el título real por Carlos V. Es probable que los primeros en llegar ahí hayan sido los frailes Martín de Jesús y Juan de San Miguel, porque fueron los primeros evangelizadores de esa región; pero hay noticias de fray Jacobo Daciano, que permaneció en ese lugar durante algún tiempo y seguramente fue quien construyó una iglesia en el mismo lugar donde se encuentra la actual.
Mantenía en 1822 la advocación de San Francisco, contaba con dos mil 344 almas, cuyas actividades se concentraban en trabajos de la tierra y cultivaban maíz principalmente. En la población se fabricaban zapatos.
En la segunda ley territorial del 10 de diciembre de 1831, aparece como tenencia del municipio de Nahuatzen. Treinta años más tarde es constituido en municipio, por ley territorial del 20 de noviembre de 1861.
Pueblo indígena tarasco que se localiza al noroeste del estado, a una altura de dos mil 400 metros sobre el nivel del mar. Limita al norte con Zacapu, al este y sur con Nahuatzen, al suroeste con Paracho y al noroeste con Chilchota. Su distancia a la capital del estado es de 123 kilómetros. El municipio se encuentra en el corazón de la Meseta Purépecha, ha sido una tradición la migración de ciudadanos a Estados Unidos; incluso se sabe que hay colonias completas de puros habitantes de esta comunidad indígena en el vecino país del norte.
Conflicto y reconciliación
Hace unos días este poblado fue foco de atención en noticieros locales y nacionales por el levantamiento y posterior asesinato de un profesor que encabezaba una inconformidad política, Leopoldo Juárez Urbina, denunciaba un supuesto fraude electoral al perder la Presidencia Municipal, por escaso margen, ante el priísta Roberto Bautista, quien después de los terribles hechos fue injustamente amenazado por partidarios del ahora fallecido; decimos que de manera injusta porque la muerte del ex abanderado de Alianza Social, también ex perredista, no tiene ligas con la inconformidad declarada en su momento, porque hay evidencias, por las condiciones de su muerte, de que los asesinos pudiesen ser extraños al problema. Sin embargo, las autoridades competentes tienen la obligación de seguir investigando y de otorgar resultados fehacientes de ello, tanto a familiares como a un buen número de simpatizantes. Esto para calmar las aguas y desde luego para ejercer la justicia.
Los momentos fueron difíciles y se vivió una tensión que a punto estuvo incluso de terminar en otra desgracia, por fortuna el gobierno del estado intervino, si no con la prontitud requerida sí con acertado tino, lo mismo que una comisión investigadora del Congreso del Estado, quienes juntos lograron suscribir con el Movimiento Ciudadano Pacífico, que lideraba Leopoldo, y con las actuales autoridades municipales un convenio de respeto y tolerancia. Pareciera que después de la tormenta vino la calma, aunque se requiere mucha voluntad y un gran sentido humano para que nadie de los involucrados caiga en provocaciones, mismas que incluso pueden ser ocasionadas por gente ajena a los firmantes pero que, de alguna manera, podrían sacar ventaja.
El que se haya logrado una tregua o un pacto de civilidad, como gusten decirlo, no quiere decir que todo volverá como por arte de magia a la normalidad, ahora quizá más que nunca se requiere poner atención en los compromisos que Leonel Godoy, a través de su secretario de Gobierno, se echó a cuestas, ya que el tratado no sólo especifica acciones para fumar la pipa de la paz, también se pactaron compromisos para destinar recursos y emprender obras en beneficio de Cherán, opciones que tendrán que apuntar hacia la creación de empleos directos e indirectos que vengan a mitigar una parte de la pobreza en que se encuentra la ciudadanía en general del municipio, una postura perspicaz del alcalde Bautista que puede redituarle importantes dividendos políticos, así como también tranquilidad para él y su familia.
Las cosas se están acomodando para beneficio de los pobladores, no obstante, insistimos que más pronto que tarde los resultados, tanto de la investigación del horrendo crimen, así como de las condiciones político-sociales que imperan en el mencionado territorio, tendrán que dar resultados positivos, duraderos y convincentes, de esa manera la serenidad de la población pudiese ser punta de lanza que los encamine hacia un desarrollo sustentable que mitigue un poco la constante emigración y los conflictos de tierra que son tan comunes en la zona.
Lo anterior no es demagogia, ni un escaparate como sueño guajiro, es una opción real en tanto los trabajos de conciliación y de apoyo presupuestal sean tomados con la seriedad y la eficacia que el caso merece, es una magnífica oportunidad para el gobierno y para el pueblo de Cherán, de esta manera la muerte de Leopoldo Juárez, en el contexto que haya sido, no sería en balde. «Todo pueblo, todo ciudadano… tiene derecho a una vida mejor… es digno luchar y esforzarse por ello».