Opinión

MORELIA
Repercusiones
El mismo cuento
Primero fue López Portillo, luego De la Madrid, luego Fox y ahora Calderón. Todos han dicho que nadie saqueará a México y que será una potencia mundial
Samuel Maldonado B. Martes 3 de Junio de 2008
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Este era un gato con los pies de trapo y los ojos al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez? «Este era un gato con los pies…» y así, infinitamente, nos
han cuenteado. En el ayer de hace 26 años, fue construido el Sistema Alimentario Mexicano (SAM) para, pocos años más tarde, ser destruido por Miguel de la Madrid, no obstante los resultados de incremento de la producción tenidos en sus inicios.
Recordamos los esfuerzos realizados para impulsar el SAM que en poco tiempo permitió la recuperación de la producción de granos a través de hacer llegar créditos refaccionarios directamente a los pequeños productores, a la gente en los ejidos y comunidades indígenas, sosteniéndoles la garantía del precio; no obstante el empeño del gobierno en impulsar este proyecto, falló la repartición equitativa y más honesta de los recursos económicos, la entrega de insumos y las dificultades puestas para respetarles los precios de garantía.
Para finales de 1982, el SAM había penetrado en todo el territorio nacional y la producción nacional crecía en términos generales, no así en aspectos de producción por hectárea, debido a varias razones: el bloqueo de los intermediarios y las dificultades burocráticas para acceder a los créditos refaccionarios.
Durante el periodo de 1940 a 1970, los créditos a pequeños propietarios, ejidatarios y comuneros habían quedado estancados argumentando falsedades; después, ente 1980- 82 los créditos se incrementaron hasta llegar al 38 por ciento alcanzando a una población de casi 1.7 millones de pequeños agricultores. Después ¡el terremoto!, pues aparece De la Madrid y con su proyecto neoliberal desaparece la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), acaba con la Productora Nacional de Semillas (Pronase), con Fertilizantes Mexicanos (Fertimex), esgrimiendo que son las empresas públicas improductivas para el Estado. Terminando De la Madrid, lo secunda Carlos Salinas y, desde luego viene casi la extinción del ejido, gracias a la iniciativa de contrarreformas al artículo 27 y 28 constitucionales, impulsadas por Salinas de Gortari, quien con sendos argumentos semejantes a los que ahora sostiene Felipe Calderón en el asunto del petróleo y con la complicidad de senadores y diputados del PAN y del PRI, logra avanzar en el campo de la desnacionalización de nuestro país. Hoy, a las desventuras de la mayoría de los mexicanos, se agrega una crisis alimentaria generada artificialmente por los altos precios del petróleo internacional y tenemos que importar granos y semillas que nos cuestan cinco mil millones de dólares (por trimestre) debido a que no hay producción nacional por no haber créditos baratos, porque no hay investigación en semillas para mejoramiento de la producción y porque las tierras enajenadas las dedican los grandes empresarios a producir sólo para los mercados de lujo y, además, porque ya no hay quienes trabajen la tierra, pues los ejidatarios escucharon los cánticos oficiales y empresariales, y terminaron por deshacerse de sus parcelas.
Las empresas que tuvo la nación, ya lo sabemos, fueron rematadas a los mejores amigos de los presidentes en turno y éstos, a su vez las vendieron a consorcios internacionales que hoy controlan el mercado de granos en el país. Cómo pues, no soplarle a la leche, si repetidamente nos han afirmado que con la venta de las industrias propiedad del Estado mexicano, los nuevos propietarios incrementarían la producción y lograríamos el crecimiento anhelado por todos y para todos y lo que tenemos es un país con graves problemas que nos hunden más y más.
Fue De la Madrid quien, contrario a su tesis en campaña a la Presidencia, mandó una iniciativa que modificó, el 28 de diciembre de 1982 y el 3 de febrero de 1982 y 83, dos días después de tomar protesta como presidente fueron enviadas las iniciativas correspondientes a la modificación de los artículos 25 y 134 de la Constitución, y que dio pauta a la enajenación de las más de mil 100 empresas nacionales que eran el valuarte de la rectoría económica del Estado.
El llamado presidente de la moral «quitó al Estado la decisión de los constituyentes de 1917 que habían consagrado las bases para la construcción de un sistema de economía mixta y dar cursos a la necesidad de otorgar una mayor participación al Estado en los fenómenos económicos, como conductor, planeador, coordinador, y orientador de los diferentes intereses de los distintos sectores de la sociedad» (comentario de Emilio O. Rabasa). Terminaron por regalar (perdón, vender) pues, los bienes para remediar los males y finalmente nos quedamos con los males ya incrementados ya perdidos los bienes.
Primero fue López Portillo quien nos aseguró que no nos volverían a saquear; luego Miguel de la Madrid… luego Fox indicando que el Estado mantendría la rectoría económica y ahora Felipe nos dice que vendiendo Pemex, en 50 años más, México será la cuarta potencia mundial. ¡Este es un gato con los pies de trapo y los ojos al revés, ¿quieres que te lo cuente…?