Escenarios

Sacar el arte las calles y acercarlo a la gente, propone el pintor michoacano Juan Fuerte
Afirma que sacar el arte al espacio público implica ya aspirar a un modelo de sociedad distinto.
Omar Arriaga Garcés Viernes 16 de Diciembre de 2016
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Morelia, Michoacán.- Un arte no elitista que salga a las calles y se acerque a la gente es el que se debe cultivar, dijo el pintor michoacano Juan Fuerte, quien consideró que los museos son una especie de cárcel para las obras que no permite que todos tengan acceso a ellas.

Refirió que mientras no se conformen verdaderos planes estratégicos para llevar la cultura y la creación a la ciudadanía una eventual reconstitución del tejido social quedará en el discurso y señaló que el artista tiene una responsabilidad con la sociedad, que hay que asumir no sólo para embellecer los espacios públicos sino también para generar un posicionamiento crítico frente a la realidad que vivimos.

Cortesía Juan Fuerte
Cortesía Juan Fuerte
(Foto: Especial)


La calle, no el museo


Juan Fuerte, quien se diera a conocer tras pintar más de 60 murales por su cuenta en las calles de la capital michoacana de tres años a la fecha -en un proyecto que denominó “Dignificación de la ciudad”-, expresó que sacar el arte al espacio público implica ya aspirar a un modelo de sociedad distinto.

“Le decimos a la gente que el arte es parte de nosotros y debe estar en las calles; las civilizaciones antiguas tenían escultura, pintura y arquitectura para todos y en algún momento se perdió eso con la modernización, el progreso y la economía.

“Se perdió el potencial creativo por hacer más rápido y sencillo todo, se tomó la sencillez como sinónimo de belleza; no estoy conforme con lo que se hace hoy respecto al arte: se vuelve una mercancía, un producto más, por eso hay que sacar todo a las calles”, afirmó.
“Para empezar me molestan los museos, son como una cárcel para el arte, algo elitista, desde que un museo cobre implica que sólo las personas con dinero pueden acceder al arte, siendo que es una cuestión universal”, apuntó.

El artista visual consideró que la sociedad sólo cambiará en la medida en que el arte sea accesible para toda la gente: “Si tú vas con la señora de las tortillas o con la de los tacos en cualquier colonia y le preguntas si ha ido a un museo responderá que nunca; que no tiene lana o tiempo”.

Dijo que se debe acercar la creación a las personas, “es una responsabilidad de todos los artistas; tengo cuadros en mi casa y están arrumbados, me da tristeza que eso no lo pueda mirar más gente. Y no tanto por enaltecerme sino para compartir: el arte se hizo para eso, sin el interés de lucrar”, añadió.

De ahí, acotó, que durante su “Dignificación de la ciudad” eligiera muros “no en cualquier lugar” sino en aquellos en que la población por lo general no puede acceder al arte.

Cortesía Juan Fuerte
Cortesía Juan Fuerte
(Foto: Especial)



Comunidad sin asistencialismo


Juan Fuerte, quien desde hace casi un año vive en Oaxaca, indicó sobre la reconstitución del tejido social que las cosas no cambiarán en tanto uno no se meta de lleno con la gente: “Antes de que me fuera conocí al equipo de Germen (Nuevo Muralismo Mexicano) que trabajó en Pachuca; eso funcionó porque se metieron al cerro y vivieron ahí”, dijo acerca del proyecto macromural en Palmitas.

“Hay que meterse de lleno, contacto piel a piel si uno quiere ayudar; la banda ni siquiera acepta ayuda de cualquiera, si llega gente de otra clase o desconocidos los repelen, pueden ser agresivos... Ellos mismos me contaron de situaciones en los que la gente, ‘tú qué pedo, a qué vienes aquí’, fue a decirles cosas”, refirió el pintor.

Expuso que hay que llevarle materiales y medios a la gente porque muchas veces no tiene ni para el transporte, lo que no significa que no haya crítica: “Hay que tener cuidado con el asistencialismo, si les estás dando todo sólo tapas el sol con un dedo; eso no resuelve nada, hay que hacer un plan estratégico donde se les meta la semilla de que ellos mismos hagan lo que quieran de su vida, con un posicionamiento crítico permanente”.

Contó que en Oaxaca es colaborador de Cauce Ciudadano A.C. desde hace once meses, donde trabaja como tallerista de pintura, dibujo, graffiti y muralismo: “Para mí el arte nos puede sacar del hoyo, es una luz: si los chavos cultivan su pasión por cualquier manifestación se pueden producir cambios significativos”. No obstante, comentó que para ello se requiere constancia.

Graffiti como acto político


El artista visual pidió a los graffiteros que antes de rayar un muro “piensen que todo lo que hacen es un acto político y social”.

“Muchas veces el argumento de chingar al gobierno, pero es algo de boca para afuera: no están jodiendo al gobierno sino a ellos mismos y a la sociedad; eso repercute en impuestos, en el patrimonio arquitectónico o en la casa de la vecina que quizá ahorró un año para pintar su casita.

Pero atajó: “Tampoco quiere decir que se pierda la rebeldía, pero que enfoquen esa disidencia y sus actos, ¿por qué no van y rayan una empresa o hacen un mural contra una multinacional? ¿O sobre algún problema social que nos aqueje y que ayude a despertar la conciencia social? Eso es algo que tiene el mural en las calles: una reivindicación de pensamiento”, manifestó Juan Fuerte.

HidroARTE 2016


Dicha preocupación llevó al artista a participar en el Concurso HidroARTE 2016 (convocatoria 2015) del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) con “Acuecucyoticihuati”, mural que alude a la divinidad mexica del océano -Chalchiuhtlicue-, donde resultó ganador entre más de 500 participantes, junto a otros cinco creadores urbanos (en dos categorías, tres por cada una: “Mejor mensaje” y “Mejo técnica”).

“El proyecto consiste en pintar sus propiedades anualmente, sus bombas, tanques elevados y sus bardas. Está bien organizado. Te llevan material, te dan de comer y tienes a un equipo al lado por si te falta algo. La idea era hacer conciencia en cuanto al uso del agua, el cuidado del medio ambiente y el planeta. Yo gané en ‘Mejor técnica’”.

Dijo que al terminar el Sacmex proporciona un esmalte antigraffiti a los concursantes: “Van varios que graffitean pero se borran”, lo que hablaría de un compromiso de los organizadores no para decorar o para “enchularse”.

Aunque la premiación estaba programada para julio, no fue sino hasta el 21 de octubre cuando se dio a conocer a los seis ganadores a causa de la veda electoral, siendo Juan Fuerte el único de los finalistas que no era de la Ciudad de México.