Morelia

Día de Reyes, como cualquier otra fecha para los niños trabajadores
Josafat Pérez Sábado 7 de Enero de 2017
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Morelia, Michoacán.- Para la población infantil que acude a la escuela, el Día de Reyes representa un aplazamiento de su periodo vacacional. Mientras los niños trabajadores, quienes no conocen las aulas o tuvieron que abandonarlas por falta de recursos, lo pasan como cualquier otra fecha.

En cruceros, mercados, esquinas de calles transitadas, cafés y banquetas del Centro Histórico pueden verse sus miradas límpidas, acaso menos ingenuas por el trajín cotidiano que no eligieron vivir.

Dos y medio millones de niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años, realizan alguna actividad con fines económicos; de esta cantidad, el 33 por ciento son mujeres y el 67 por ciento, varones.
Dos y medio millones de niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años, realizan alguna actividad con fines económicos; de esta cantidad, el 33 por ciento son mujeres y el 67 por ciento, varones.
(Foto: Carmen Hernández )


Algunos venden dulces o piden una moneda, otros desempeñan chambas de “viene-viene”, cargadores, payasos y limpiaparabrisas; colaboran para el gasto del hogar o viven al día cuando sólo tienen la calle como patrimonio.

Según un censo de Inegi, realizado en 2013, dos y medio millones de niños, niñas y adolescentes de cinco a 17 años, realizan alguna actividad con fines económicos; de esta cantidad, el 33 por ciento son mujeres y el 67 por ciento, varones.

Sin embargo, dicha cifra contrasta con la de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que en 2007 arrojaba poco más de tres millones y medio de niños trabajando, de los cuales un millón 100 mil no habían cumplido catorce años, la edad reglamentaria para laborar según la Ley Federal del Trabajo.
De ser así, el Inegi estaría señalando que al menos un millón de niños dejó de trabajar de 2007 a 2013, lo que resulta improbable dada la crisis económica y lo difícil que es proveer de educación básica sin salarios dignos.

Las estadísticas dan un margen que suele desfasado en el día a día, pero sugieren aún apocadamente la inequidad que hay en el país. Los niños jornaleros o los que trabajan en las playas, deben representar la parte más imprecisa de lo consignado en una cómoda cifra.

Este año Reyes Magos anónimos se dieron a la tarea de colectar juguetes en las plazas del Centro para repartir entre niños de escasos recursos. También se repartió la tradicional rosca de Reyes y se lanzaron cartas al cielo con las peticiones a Melchor, Gaspar y Baltazar.

Lejos de los gestos paternalistas de las instituciones gubernamentales, la situación de los pequeños trabajadores y mendicantes es uno de los problemas más urgentes que debería atender el Estado.

La infancia perdida o forzada a madurar por circunstancias materiales excluye a muchos del derecho a educarse y crecer en condiciones mínimas de igualdad.
Quizá aquellas miradas traslúcidas observaron el espectáculo de los globos y la aglomeración de paseantes en el Centro Histórico con motivo de los Reyes Magos, como una posibilidad de vender más dulces o conseguir el doble de monedas. Con la panza vacía, todo puede tornarse menos luminoso, como escribiera el poeta brasileño Haroldo de Campos:

“¿El azul es puro?/ El azul es pus// con la panza vacía// ¿El verde es vivo?/ El verde es virus// con la panza vacía// ¿El amarillo es bello?/ El amarillo es bilis// con la panza vacía// ¿El rojo es fucsia?/ El rojo es furia// con la panza vacía// ¿La poesía es pura?/ La poesía es para// con la panza vacía”.