Escenarios

`La mujer sola´, monólogo escrito por Darío Fo y Franca Rame en Foro La Mueca
Una obra -y una adaptación del texto de Fo y Rame- irónica y dolorosa, que pone al público a reflexionar con humor
Omar Arriaga Garcés Martes 14 de Marzo de 2017
A- A A+

Morelia, Michoacán.- “Me paro frente a esta ventana y me imagino que alguien me escucha; sueño, sueño y lloro”, dice el personaje de La mujer sola (1997), monólogo escrito por Darío Fo y Franca Rame, interpretado por Ana Laura Díaz Villanueva, integrante del Colectivo La Mueca.

Es una tarde lluviosa, como expresa la actriz, la tarde lluviosa del domingo 12 de marzo. Son las seis de la tarde (las 18:00 horas) y falta casi media hora para ingresar al Foro La Mueca, ubicado en la calle Aquiles Serdán 797 en el Centro Histórico de Morelia.

Serán acaso trece las personas que acudieron al recinto y que, café en mano, palomitas en mano, té en mano, toman un lugar en la butaca.

Monólogo escrito por Darío Fo y Franca Rame, interpretado por Ana Laura Díaz Villanueva, integrante del Colectivo La Mueca.
Monólogo escrito por Darío Fo y Franca Rame, interpretado por Ana Laura Díaz Villanueva, integrante del Colectivo La Mueca.
(Foto: Omar Arriaga Garcés)

El monólogo


Una canción de Alejandra Guzmán, una cortina de una estación local de radio, luego “Vivimos siempre juntos” de Nacho Cano, otra canción de Alejandro Sanz y “Eterna soledad” de los Enanitos Verdes. La mujer, ceñida en una bata con transparencias, sobre un burro de planchar, apaga el aparato para comunicarse con su vecina.

Le da la bienvenida. Le cuenta de su hijo, de la lavadora que tiene y de que su refrigerador hace cubitos de hielo redondos: “Mi marido me trata como una reina… Tengo música en todas las habitaciones de la casa”. Habla del hermano de Antonio, su cuñado, que tuvo un accidente, está enyesado, y del cual tiene que encargarse también.

Suena el teléfono. Es “el maníaco telefónico”, explica. Le cuelga, no sin antes gritarle. El teléfono vuelve a timbrar. Contesta y pide que no la busquen más. Pero es Antonio, quien ahora le pregunta si esperaba a que alguien le marcara o si alguien la ha ido a visitar. Ella le responde que cómo es posible que siquiera abra la puerta si no tiene llave. “Cómo voy a salir”. Cuelgan.

Más allá de la presunción de sus electrodomésticos, la mujer le confiesa a la vecina que es una prisionera, pero su atención se desvía por un mirón que la observa desde un inmueble contiguo. La idea del suicidio ha rondado alguna vez su cabeza, le dice a la vecina. Fue, por un muchacho 20 años menor.

Le da la bienvenida. Le cuenta de su hijo, de la lavadora que tiene y de que su refrigerador hace cubitos de hielo redondos: “Mi marido me trata como una reina… Tengo música en todas las habitaciones de la casa”. Habla del hermano de Antonio, su cuñado, q
Le da la bienvenida. Le cuenta de su hijo, de la lavadora que tiene y de que su refrigerador hace cubitos de hielo redondos: “Mi marido me trata como una reina… Tengo música en todas las habitaciones de la casa”. Habla del hermano de Antonio, su cuñado, q
(Foto: Omar Arriaga Garcés)


La mujer se permite una confesión más: su marido le pega y, claro que debe hacerlo, señala, si ha sido mala es por su bien y debe tener un correctivo. Lo malo es que con él no logra llegar al… orgasmo. Palabra que parece la cruza de un orangután con un chimpancè. ¿A quién se le ocurrió llamar así a eso? Le muestra a la vecina entonces cómo es que su marido tiene relaciones con ella. ¿Y ya? ¿Era esto?, se pregunta.

Pero indica que no se queja, que no debe quejarse: “No se lo digo a él, lo digo sólo para adentro; yo todo lo digo para adentro”. Se refiere a su primera experiencia sexual, a los ocho años, con un niño. Habla del día de su boda, cuya noche esperaba con impaciencia. Dice que sólo más tarde se dio cuenta por revistas de mujeres que había zonas erógenas y que la publicación traía incluso una especie de mapa, como cuando en las carnicerías hay imágenes de vacas en pedazos.

La mujer se permite una confesión más: su marido le pega
La mujer se permite una confesión más: su marido le pega
(Foto: Omar Arriaga Garcés)



Poco a poco, mientras avance el monólogo, el espectador irá percatándose no sólo de la franca soledad de la mujer, sino de la precariedad de su relación y de la función que de ella esperan los hombres, incluso ese muchacho 20 años menor, cuya intervención idiomática ha sido el corolario de su vulnerable situación.

Una obra -y una adaptación del texto de Fo y Rame- irónica y dolorosa, que pone al público a reflexionar con humor, si es que ese tipo de relación no es la que se propicia aquí y allá, en nuestra sociedad, en nuestra propia casa, y si no se cultiva por todos nosotros con fácil inconsciencia o velada hipocresía; un monólogo montado por La Mueca, dirigido por Joaquín Ortiz e interpretado con intensidad por Ana Laura Díaz con motivo del Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo, que estará en cartelera a las 18:00 horas los domingos 19 y 26 del mes.

El espectador irá percatándose no sólo de la franca soledad de la mujer
El espectador irá percatándose no sólo de la franca soledad de la mujer
(Foto: Omar Arriaga Garcés)


Acción política


Una vez apagadas las luces, concluida la función y tragada por las sombras, la mujer desaparece para dar paso a la actriz, quien agradece a los presentes por elegir el teatro la tarde de un domingo.

Comenta que 25 años cumplirá el foro en breve y que desde hace seis años cuenta con una programación permanente. Después, expresa que La Mueca, Organización Mexicana de Arte, Cultura, Pensamiento y Acción Política emprenderá una campaña de apoyo para adecuar el techo, que sufrió daño por la granizada de hace algunos días, a fin de que el espacio continúe siendo para los ciudadanos.

Expone entonces que La Mueca es también una organización política porque “la política es la más alta acción humana para darle destino a nuestro mundo”, y enfatiza que aquello que ocurre mediante “triquiñuelas” y de lo que dan cuenta los medios de comunicación no es política.

“La política es de los ciudadanos y es para cambiar el destino de la historia de este país”, tras lo cual invita a las personas a acudir los martes por la tarde a las sesiones que en La Mueca tienen lugar, para hablar de los caminos a proponer para salir de esta situación en que se halla México y de qué manera lograrlo.