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Tradicional 'topada' entre las hermandades comunales de Santiago Conguripo y Cuitzio
Ángel Ramírez Ortuño Jueves 16 de Marzo de 2017
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Huetamo, Michoacán.- De la misma forma que ocurrió hace más de cuatro siglos y medio, con la llegada del fraile agustino Juan Bautista de Moya y Valenzuela al pueblo de Cutzio allá por 1553—1555, con la finalidad de evangelizar estos pueblos perdidos de la región del Balsas, y donde el religioso se encontrará con la novedad de que los pueblos hermanos de Santiago Conguripo y de Cutzio se encontraban en marcado antagonismo por diversas razones, por cuestiones de tierras, de la pesca en el río Balsas y por asuntos litigantes que no podía resolver el rey tarasco, sería él quien por medio de la fe terminaría con ese problema ancestral.

Santiago Apóstol llegó en su cablallito escoltando al Señor del Perdón
Santiago Apóstol llegó en su cablallito escoltando al Señor del Perdón
(Foto: Ángel Ramírez Ortuño)

Fray Juan Bautista convocaría a los representantes de ambos pueblos, y mientras que los vecinos del Balsas se le agregaba el nombre de Santiago al de Conguripo, a los de Cutzio, famosos por ser expertos tiradores con honda y buenos cazadores, tenían en jaque a sus vecinos, por eso colocaba como santo patrono al Señor del Perdón, y que mejor que decidir que un día 02 de febrero llevar desde Cutzio hasta Santiago al Señor del Perdón, convivir con ellos e intercambiar regalos y comida, y solicitar que para un día jueves, anterior al Tercer Viernes de Cuaresma regresaron en santa paz ambas deidades a Cutzio, mientras que el pueblo saldría con júbilo a toparlos.

La mañana del jueves, tal como sucede desde tiempos de la colonia, los hermanos santiagueros arribaron a Huetamo donde cruzaron la población entre cánticos, oraciones y quema de pólvora, mientras que vecinos de los barrios ofrecen agua y comida a los visitantes que arriban hasta Las Colonias en un lugar conocido como El Capire, y para las 17:00 horas avanzan hasta la Cruz Gorda y sucede la topada y continúan juntos hasta el templo para ser recibidos con júbilo, danzas y ceremonias, para el viernes convivirán con los hermanos, el sábado comerán mole con tamales y recibirán regalos y regresan a Santiago.